Un restaurante empoderado

Es mujer, emprendedora y dueña de dos locales de hostelería en Prádena. La segoviana María José Baeza acaba de poner en marcha su nuevo proyecto: La Rebotica, un espacio en el que la tradición y la innovación van de la mano

La hostelera María José Baeza apostó por la innovación en su negocio e introdujo distintas variedades de vino en barra. Ahora tiene cerca de 100 referencias en La Rebotica. / EL ADELANTADO
La hostelera María José Baeza apostó por la innovación en su negocio e introdujo distintas variedades de vino en barra. Ahora tiene cerca de 100 referencias en La Rebotica. / EL ADELANTADO

Su abuela y su madre eran hosteleras. Su oficio no le viene por vocación. La segoviana María José Baeza nunca pensó seguir los pasos de su familia, pero la vida le acabó poniendo al frente del bar que habían fundado hacía años. Es mujer, emprendedora y dueña de dos locales. Ella conoce de sobra el significado de la palabra ‘empoderamiento’. Se la aplica desde hace años. Al contrario de lo que (aún en pleno siglo XXI) sucede en otros casos, no ha sentido que su trabajo se sometiera a más crítica que el de un hombre. “Y menos en mi pueblo”, sostiene.

A Baeza le gustan los retos. No se ha conformado con tener a su nombre el bar La Portada, situado en Prádena. En mitad de una pandemia mundial que ha castigado, sobre todo, al sector de la hostelería, se ha atrevido a abrir un nuevo local de comida gourmet y vinos: La Rebotica de La Portada. “Todo se lo debemos a nuestros clientes y estoy segura de que no van a fallar”, afirma.

Es una apasionada de la sumillería. Esto le hizo enfocar su restaurante al mundo del vino. No es una pasión “de toda la vida”, pero tenía que innovar y poner en marcha algo que no hubiera en la zona. Y así lo hizo. Introducir distintas variedades de vino en barra no fue fácil: “Al principio me decían que estaba loca”, asegura. Ahora tiene más de 20 vinos abiertos en barra y cerca de cien referencias en La Rebotica. Y, en palabras de Baeza, “si son segovianos, mejor”. Si hay algo que le apasiona de verdad es Segovia, sobre todo, Prádena.

Tenía claro que quería quedarse en su pueblo. “Aquí hay muchas posibilidades de futuro”, sostiene. El entorno rural tiene algo que no se encuentra en la ciudad: tranquilidad. Para la segoviana, “Prádena es paz”.

No sabría decir qué tiene su restaurante que no tenga otro. Desde luego, no es de cordero y cochinillo. Está orientado “a quienes les apetece algo diferente”, explica. A esto se une la esencia de La Portada: “las chicas”. Su madre, sus primas y su hermana forman el equipo. De ahí que sea un negocio en femenino.

Yo creo que mi madre está muy orgullosa”, sostiene. Lo “cree”, porque esto no suele decírselo. Quizá se debe a que siempre le ha inculcado que debe llevar “la humildad por bandera”. Cada día, en su trabajo aplica la misma consigna: “No le des a otro lo que tú no quieras para ti”. Su negocio parece funcionar. Tanto es así que ya va por su segundo negocio. Tiene el poder sobre su vida.