Algunos de los asistentes ayer a la visita guiada, ante una de las grandes vidrieras de la Catedral. / kamarero
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Con motivo de la Semana Santa el Cabildo Catedralicio está ofreciendo estos días un nuevo encuentro con el arte y la devoción en el interior del templo. Durante tres días, y hasta hoy 10 de abril se han organizado sendas visitas guiadas, una cada día, a las 19:00 horas a diferentes niveles de la balaustrada para observar de cerca un total de doce vidrieras que trasladan al tiempo de la Cuaresma, Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.

Estas visitas guiadas cuentan con un aforo limitado de 20 personas y nada más anunciarse se completó la demanda.

En la visita se puede disfrutar de los vitrales a través de sus formas y colores, su función artística y los criterios de restauración seguidos.

Un guía del templo junto a un canónigo acompañan a los asistentes en un tour que comienza en el interior de la Catedral. Una introducción breve resume algunas de las características más sobresalientes de las 157 vidrieras, consideradas uno de los conjuntos más logrados desde el punto de vista catequético de España.

En el recorrido se hacen varias paradas, comenzando por la capilla de la Concepción en un primer nivel de la balaustrada de la nave del Evangelio, en la fachada occidental. En la segunda parte del recorrido, la explicación se realiza en la balaustrada principal. Desde aquí la atención está centrada en las seis vidrieras sobre la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo encajadas en grandes ventanales en el lado septentrional de esta nave. Por último se observa la última vidriera: el Juicio Final. Diseñada por Carlos Muñoz de Pablos resalta por el estilo diferenciado debido a su contemporaneidad y fecha de realización, 2017. Una vidriera que cierra con la resurrección de la carne al final de los tiempos.

Con esta iniciativa se pretende dar continuidad a la divulgación artística y del significado religioso de cada uno de los rincones de la Catedral. Esta vez queriendo añadir este recorrido para que ayude a que el visitante pueda adentrarse en la estructura de la Catedral y conocer el delicado trabajo que supone restaurar las vidrieras a una altura considerable.