Un proyecto vital y cotidiano

La directora artística Ana Zamora fundó hace dos décadas Nao d’amores. Tras haber estrenado 14 espectáculos, su compañía competirá el próximo 4 de octubre por cuatro de los Premios Max de las Artes Escénicas, en los que figura como una de las favoritas

No puede separar su vida de su profesión. Para ella, forman un todo. De hecho, ni siquiera lo considera un trabajo: es su proyecto vital y cotidiano. Hace 20 años, la directora artística Ana Zamora fundó Nao d’amores. Tras haber estrenado 14 espectáculos, la compañía de la segoviana competirá el 4 de octubre por hacerse con cuatro de los Premios Max de las Artes Escénicas. “Es estupendo que a una le reconozcan el trabajo”, asegura. Ha llegado a la final de unos galardones no especializados en algo tan concreto como lo que hace: la recuperación del teatro prebarroco. Esto es “un logro absoluto”. Aunque lo que de verdad le alegra es poder seguir contando historias.

Hace tiempo que no tiene vacaciones. No es un inconveniente. “No paro de viajar y esto no está nada mal”, afirma. Está en un curso en Sorihuela (Salamanca). Vive entre Madrid y Segovia. Aún así, es “una segoviana absoluta”, dice con orgullo.

“Los proyectos de vida no se pueden medir por la previsión de éxito que marca esta sociedad capitalista”, manifiesta. Ella encontró su proyecto vital a través del teatro. Cuando era pequeña, se acercó de manera natural a este mundo. Tiempo después, trabajó de voluntaria en las primeras ediciones de Titirimundi. Entonces ya tenía claro cuál era su pasión: las artes escénicas. No es de extrañar. Creció en la ciudad en la que reina la cultura.

Sin embargo, en alguna ocasión dudó. Decidió estudiar historia en la capital y hacer teatro en los ratos libres. Pronto se dio cuenta de que se había equivocado. Tenía que hacerlo al revés: estudiar teatro y hacer historia en los ratos libres. “El teatro me permitía aunar todas mis pasiones: la música, la historia y el arte”, explica. Apenas un año después de acabar los estudios de Dirección de Escena y Dramaturgia en la Real Escuela de Arte Dramático de Madrid presentó su primer espectáculo. Desde entonces, no ha parado.

Cuando se decantó por las artes escénicas, su entorno le decía que “estaba loca”. No es fácil poder vivir de esto. A diferencia de sus compañeros que estudiaron administración de empresas “para ser personas de provecho”, a Zamora jamás le ha faltado el trabajo. Sabía qué le hacía feliz. Está preparando su siguiente producción: ‘La Numancia’ de Cervantes. Cree que lo importante es vivir y saber que lo que aportas vale para algo. Puede estar tranquila. Ha sido capaz de acompañar a la sociedad. Y, sobre todo, de cubrir un espacio que estaba desierto en la cultura española.