En la actualidad, Barranco trabaja en el área de comunicación y marketing de una empresa de muebles artesanales y ecológicos. / EL ADELANTADO
En la actualidad, Barranco trabaja en el área de comunicación y marketing de una empresa de muebles artesanales y ecológicos. / EL ADELANTADO

No es el primer segoviano que ha tenido que hacerlo. Y tampoco será el último. Mientras estudiaba Periodismo en Madrid, iba y venía cada día. Una vez terminó, Alberto Barranco tuvo que poner fin a la que hasta ese momento había sido su vida. Dejó atrás su casa y emigró a Madrid. Desde entonces, su camino no ha dejado de girar. A pesar de que sigue vinculado a la comunicación, ahora lo hace desde otro mundo: el marketing. Pero ha logrado juntar sus pasiones, la escritura y las series, en un mismo trabajo: hace dos años que es colaborador de ‘El Confidencial’.

Lo tenía claro desde que era pequeño. Siempre se le ha dado muy bien escribir. Sus profesores de Lengua, no tardaron en darse cuenta: “Alberto, esto se te da muy bien”, le decían. En las asignaturas que eran “más de escribir” destacaba. No ocurría lo mismo en el resto: “Con las ciencias y las matemáticas siempre iba más justo”, explica. Tiempo después, se convirtió en periodista.

Sin embargo, no esperaba que su vida diera ese gran cambio: ya no se dedica al periodismo “como tal”. Está enfocado en el mundo de la comunicación y el marketing empresarial. Diseña campañas, escribe comunicaciones a los clientes, decide qué mensajes mandar en redes sociales… No se ha alejado tanto de las letras.

Cada semana escribe un artículo sobre televisión para ‘El Confidencial’: “Si no me pueden contratar, que por lo menos me dejen escribir artículos”, pensó. Así no pierde el hábito. Lo hace los fines de semana o por las noches. No tiene otro momento. Se vio obligado a desligarse del periodismo. La “precariedad” de este sector le obligó a ello. De ahí que, cuando le preguntan si le gustaría regresar a la que hace años fue su pasión, lo duda. “No lo sé”, asegura. En el mundo del marketing, ve “más posibilidades”.

Aún hoy, algo más de diez años después, recuerda con cariño su paso por esta casa durante todo un verano. ‘El Adelantado’ fue “una escuela” para él. Aquí fue feliz. No solo porque era la primera vez que trabajaba. Sino porque al principio llegó “perdido y torpe”. Gracias a lo que considera que fue “un reto”, se fue siendo un poco más periodista.

Tiene el deseo continuo de moverse. No descarta cambiar de proyecto algún día. Aunque ve lejana la posibilidad de regresar a Segovia. El éxodo juvenil es una realidad en la provincia desde hace mucho tiempo. Es de esos jóvenes que han tenido que labrarse un futuro lejos de su casa. Otros tantos tendrán que seguir su ejemplo.