A punto estuvo el Teatro Albéniz de Madrid de ser demolido en 2011. Un grupo de personas formó una plataforma cívica. Pedían su declaración de Bien de Interés Cultural. El Gobierno regional se negó. “Por amor al arte”, el abogado, activista y promotor cultural Beltrán Gambier (Argentina, 1956) inició un juicio que terminó en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Esto no fue suficiente. Años después, el caso se puso de nuevo en manos de la justicia. Finalmente, se decretó su protección cultural. Este es el “mejor ejemplo” que refleja su triple mirada de la realidad: combina sus intereses culturales, cívicos y jurídicos. De ahí que se considere un observador del civismo.

Aterrizó en Madrid en el año 2000. Su oficio y, sobre todo, su condición de ciudadano, le hace mantener un estrecho vínculo con su país natal: tiene una importante actividad cívica en Argentina. Siempre está pendiente de lo que ocurre allí. Y también en España. Esto se debe a su especialidad: el Derecho Administrativo, que regula las relaciones entre los ciudadanos y el Estado. Es un “observador” de esas relaciones. “Tengo una perspectiva privilegiada por mi formación jurídica”, asegura.

Su última intervención fue hace unos meses. Inició una campaña en Twitter contra la renovación de la cúpula de la Agencia Española de Protección de Datos mediante un acuerdo entre el Gobierno y el PP. “La ley exige que, para estos cargos, hay que llamar a concurso”, reivindica. Gambier trató de darle visibilidad a este asunto en los medios de comunicación. Esto, unido a otras actuaciones, logró paralizar el proceso. “Yo fui uno de los promotores de que esto ocurriera”, dice con orgullo.

Esto lo hace de forma gratuita. Prima su deseo de luchar por una causa. Pero esta ha de cumplir dos requisitos: tener el elemento de la transparencia, y ser una cuestión de interés público. Ejerce de abogado: vive de su profesión. “Pero si se dan esas dos circunstancias y tengo la posibilidad de intervenir, elijo alguna causa pro bono para dedicarle a ella una parte de mi tiempo”, cuenta. Además, es cofundador y miembro del consejo asesor de Transparencia Internacional España.

Este jueves a las 20:00 horas, impartirá un taller de autobiografía en la Librería Diagonal de Segovia. Con una inscripción libre y “sin necesidad de que los participantes tengan formación literaria”, su objetivo es enseñarles a escribir su autobiografía en mil palabras. Seguirá así el canon de su revista semestral ‘Intramuros’, que lleva 26 años de vida. La clave es elegir qué merece la pena contar y qué ha de obviarse.

La sesión tiene una duración de hora y media. En los primeros 30 minutos leerán partes de “autobiografías mínimas” publicadas en su revista. En ella escribieron tres ganadores de Premios Nobel: uno chino y dos alemanes. Después, pedirá a los asistentes que escriban un párrafo autobiográfico en media hora. Y, por último, comentarán los textos.

No le gusta la palabra ‘activista’. Siente que en España tiene “cierto toque peyorativo”. Se autodefine como un jurista preocupado por temas de interés público vinculados con la transparencia y la cultura. Gambier seguirá llevando su vida por el mismo camino. Sin perder nunca de vista el civismo.