Las conchas colocadas al tresbolillo de la Casa de los Moreno. A. G. P.
Las conchas colocadas al tresbolillo de la Casa de los Moreno. / A. G. P.

Puede presumir Segovia de tener en Rafael Ruiz uno de los expertos mundiales en el estudio del esgrafiado. Hace unos años escribió sobre materiales, técnicas y aplicaciones, en un libro espléndidamente editado por la Diputación Provincial de Segovia (2015). Ahora repite editora y autor en lo que se prevé el inicio de un recorrido histórico sobre esta técnica de revoco de los paramentos exteriores e interiores de edificios. Esgrafiado. Historia de un revestimiento mural. De la Antigüedad al Renacimiento. Supongo que continuarán las publicaciones siguiendo el hilo de estilos posteriores hasta llegar a la modernidad. Porque el esgrafiado sigue siendo hoy una técnica ornamental (y práctica) de vestido de los muros, zaguanes y escaleras de edificios modernos. Solo hay que recordar que en 1855 el Ayuntamiento de Segovia lanzó el “proyecto de revoque general de edificios y enlucidos”, que siguieron con mejor o peor gusto tanto fuera del recinto amurallado de la ciudad, como en los extrarradios, tal y como se ve en la Casa de los Buitrago, con un revoco que ocultaba la mampostería para asemejarla a los sillares de su magnífica portada isabelina (décadas después, el ceramista Daniel Zuloaga se aplica con la técnica, dejando un buen trabajo en el diseño neoplateresco de la Casa de los Moreno, enfrente de la iglesia del Corpus Christi).

Toda Segovia es un museo al aire libre en donde se puede apreciar las distintas técnicas del esgrafiado

Toda Segovia es un museo al aire libre en donde se puede apreciar las distintas técnicas del esgrafiado desde el siglo XIII al siglo XXI. Y ello sin contar el posible precedente en los restos encontrados en la iglesia de la Trinidad. Desde el encintado original, cuya función más que ornamental era práctica, hasta que la llaga sobrepasa la piedra, o se introduce en interiores (iglesia de San Justo), o adopta motivos geométricos que no siguen el perfil de la piedra: son los casos de la Torre de Hércules, el Alcázar, el Torreón de los Lozoya y el interior de la Casa de los Picos. Entonces adquiere su sentido estético. Hablamos de una franja que va desde el XIII al XV. Posiblemente sea el Torreón el único sitio en donde se ejemplifican esta técnica medieval con el esgrafiado acabado en cal empleando el estarcido, ya técnica renacentista del XVI, que tiene otro ejemplo magnífico en la cenefa que recorre la puerta de la Claustra, que cada día se pierde más.

Rafael Ruiz ya trató esta disciplina en la revista Goya. Al poco, en el curso 2014-2015 de la Real Academia de San Quirce, abordó el esgrafiado islámico y su influencia en las realizaciones mudéjares, cuestión esta en la que ahora incide. Rompe mitos con este libro como antes dejó bien sentada la aportación segoviana a esta técnica, por ejemplo con modelos más complejos correspondiente a la estética gótica, e incluso su capacidad para poner de moda al esgrafiado fuera de su ámbito geográfico más propio.