Un millar de personas disfrutan de la ‘Noche en Blanco y Negro’

Ayllón celebró esta velada musical al sonido de los pianos

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Con la luz natural apagándose poco a poco sobre Ayllón y dando paso a las velas de Ambientair, las primeras notas de la tercera ‘Noche en Blanco y Negro’ empezaron a sonar el pasado viernes, llenando el centro histórico de melodías clásicas, golpes de flamenco, aires de jazz y algunas de las letras más recientes del panorama musical español.
La propuesta de la Diputación de Segovia puede presumir ya de haberse consolidado, después de que se certificase su éxito, aplaudida por las cerca de mil personas que se acercaron para pasear por el pueblo medieval, en el que nueve pianistas profesionales fueron alternándose, pudiendo así disfrutar de los diferentes escenarios que se prestaban a la actuación.

El primer piano descubierto por los visitantes fue el ubicado en los jardines junto al río, en el que se respiraba un ambiente familiar. Ya dentro del recinto histórico, entre el ruido de las terrazas, los pianistas se abstraían del mundo en un escenario en alto, situado próximo al edificio del ayuntamiento. Por último, y con mayor intimidad y silencio, los visitantes descubrieron dos pianos más alejados, junto a la iglesia y al Palacio del Obispo Vellosillo, en los que pudieron escuchar las piezas de Chopin o Piazzola.

Así transcurrió la velada por las calles de Ayllón, con desgarros de saxo sucediendo a boleros ‘de los de toda la vida’ o fusiones de jazz, soul y blues cediendo el protagonismo a canciones de autores tan diferentes cini Aute, Vanesa Martín, Leonard Cohen o Ismael Serrano.

Finalmente, y después de más de tres horas de música y pianos extraordinarios, la Plaza Mayor acogió un concierto conjunto final a cargo de los nueve pianistas participantes en el certamen, en los que se pudo aplaudir la juventud y destreza de Valle Tejedor, la exquisita técnica de Luis Fernando C. Macías o Vicente Uñón y la química musical tanto entre el piano de Max Schreiner y el saxo de Javier Gómez, como entre los pianos de Chema Corvo y Miguel Ángel Recio y las voces de Marisa Marzo y María Recio, respectivamente. Los asistentes ovacionaron la voz y las manos de Daniel Romano, así como la velocidad de fantasía a la que se movían los dedos de Laura Sierra sobre las teclas de una pieza de Chopin, o la absoluta delicadeza de Manuel Tévar, quien más que tocar, parecía acariciar el piano con su ‘pleamar’ para poner fin al espectáculo y apagar la última vela de esta ‘Noche en Blanco y Negro’ de Ayllón.