La melodía de lo oculto

En cada una de sus canciones, la artista Alicia Nurho da muestra de su seña de identidad: la naturalidad y la visceralidad

Alicia Nurho está preparando un disco con el que anunciará su nuevo nombre artístico. / EL ADELANTADO
Alicia Nurho está preparando un disco con el que anunciará su nuevo nombre artístico. / EL ADELANTADO

Siempre se ha interesado por lo que no le mostraban los libros que estudió durante años. Le llama la atención “lo oculto”: el trasfondo filosófico y estético de las cosas. Alicia García intenta reflejar este universo en su música: trata cualquier tema que le inquieta.

Su nombre artístico es Nurho. Es un juego de palabras: “Cianuro”. Hace 17 años le pareció “maravilloso”. En aquel momento estaba adentrada en la corriente gótica: “Ser corrosiva” lo consideraba un piropo. Era rebelde y reaccionaba ante la “violencia” del mundo en el que trataba de hacerse un hueco.

Hace tiempo, cambió de opinión. Ya no se identifica con este nombre. Le guarda cariño: con él ha hecho su carrera. “Ya ha cumplido su función, aunque me da pena”, lamenta. Siente que ha evolucionado. Pronto anunciará “su nuevo nombre”: será el título del disco que está preparando.

Con apenas cinco años, aprendió a tocar el violín. Su entorno era rico en estímulos musicales, por lo que le resultó natural formar parte de este mundo. Sus tíos tenían un instrumento que les definía: el suyo era el violín. Empezó en la escuela de una amiga de sus padres. De ahí paso al conservatorio. Y ya nunca se ha separado de la música.

También es pianista, cantante y compositora. Toca la guitarra, la viola y “últimamente” el guitalele. Y se ha adentrado en la música electrónica. “Hago lo que me echen”, asegura. Este fin de semana, su concierto abrió el ciclo ‘Estación de vuelta’ en Segovia. Ahora está inmersa en tres proyectos.

Al ser una artista independiente, “el camino ha sido muy duro”, afirma García. Ha merecido la pena. “La música no es un significado, es mi vida”, manifiesta. De ahí que no le haya faltado el apoyo de sus “maravillosos” padres en cada centímetro del camino.

Aunque es madrileña, vivió en Segovia una temporada. Desde entonces, lleva a la ciudad “en el corazón”. De hecho, durante su estancia aquí decidió presentarse al Eurocasting para representar a España en Eurovisión 2017. Esta experiencia le permitió evolucionar y le dio pie para salir de un pozo “bastante oscuro” en el que estaba “ahogada”. No solo esto. A nivel profesional “fue una barbaridad”: logró abrir muchas puertas. Y lo hizo con un tema que “no se consideraba eurovisivo”. Con su piano y su voz, se mostró tal y como es. “Lo que hay es lo que ven”, relata. Esta naturalidad (y su pasión por “lo oculto”) le ha seguido brindando oportunidades.