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Los responsables de las instituciones participantes visitaron ayer el huerto. / KAMARERO

Un equipo multidisciplinar ha realizado un proyecto de recuperación socioecológica en una de las huertas históricas urbanas de Segovia, en el que han trabajado personas en riesgo de exclusión y que ha servido para proveer de alimentos a una residencia de ancianos de la urbe.

La organización ecologista SEO/BirdLife, Cáritas Diocesana de Segovia, la Universidad de Valladolid y el Ayuntamiento de Segovia se han unido en esta iniciativa, que fue premiada el año pasado por el fondo BBVA Futuro Sostenible ISR en Castilla y León y ha recibido por ello financiación del fondo de inversión BBVA Asset Management.

En septiembre de 2020 comenzó este proyecto en una finca del Valle Eresma en el barrio de San Lorenzo cedida por su propietario para este fin con el trabajo de unas treinta personas, muchas de ellas en riesgo de exclusión social o con dificultades de acceso al mercado laboral gracias a la labor de Cáritas Segovia, informa Efe.

Después de realizar la formación que imparte la organización, los usuarios obtienen un certificado que les permite acceder a ciertos puestos de trabajo, como hicieron Luis Antonio Santos y Fanor Rastrepo, las dos personas que han llevado a cabo la mayor parte de la producción de la huerta.

Según ha relatado Luis Antonio Santos, natural de El Salvador y con tres años de residencia en España, él no tenía ninguna experiencia previa en agricultura y todo lo aprendió a raíz del proyecto. Cuando llegaron al terreno, “estaba todo una selva” según recuerda, y poco a poco fueron limpiando la superficie para establecer los bancales con lechuga, tomate, col, judías verdes, pimientos, berenjenas, calabacín, sandía, pepino y grelos.

Por su parte, Fanor Restrepo, natural de Colombia y residente en España desde hace dos años, sí tenía experiencia en el campo, pues su familia se dedica a ello en su país natal y él se formó en Ingeniería Agrónoma. Sus conocimientos previos le sirvieron para idear un sistema de riego para la huerta que aprovechase la caída natural del agua desde la loma para distribuir el suministro por los cultivos, una estructura que el conocía porque es habitual en su país de origen y que supuso el ahorro de más de mil euros al proyecto. “Me he especializado en los tomates, me gustan todos los cultivos pero me fascina el tomate“, ha asegurado el agricultor, que dice estar “muy contento” con el trabajo realizado: “Me encanta mucho lo que hago“, confiesa.

Los alimentos recogidos hasta ahora han servido para proveer de alimentos a la residencia de ancianos El Sotillo, centro gestionado también por Cáritas Diocesana, aunque desde la dirección del proyecto están pensando en la posibilidad de comercializar los productos o dedicarlos al autoabastecimiento.

Desde SEO/Birdlife han contribuido a la iniciativa con varias acciones, como la instalación de un hotel de insectos que sirve como refugio para varias especies con el fin de favorecer la biodiversidad del entorno y garantizar la permanencia de especies controladoras de plagas para la huerta.

Se trata de una casita llena de agujeros donde se alojan diferentes insectos como abejas silvestres y avispas, que contribuyen al “control biológico” y a la polinización, según ha explicado el biólogo de la organización Jorge Meltzer en una entrevista con Efe. También han colocado diversas casas nido, en las que ya se han asentado herrerrillos y estorninos, refugios para murciélagos y un cercado eléctrico para proteger el huerto de los corzos silvestres que hay en la zona.

El biólogo en el Ayuntamiento, Jorge Fernanz, ha explicado la iniciativa de compostaje que también se ha llevado a cabo en un recipiente hecho con palés reciclados donde se crea compost a partir de residuos de la explotación agrícola que, después de unos meses, son devueltos como abono al mismo huerto.

Por su parte, la Universidad de Valladolid ha contribuido a través de una campaña de comunicación en torno al proyecto y ha realizado labores de investigación para obtener un diagnóstico con jóvenes sobre su conciencia en torno a la importancia de la producción y consumo alimentario de proximidad. Ha llevado a cabo también diversas actividades de ‘eduentretenimiento’ con grupos de niños y adolescentes de Segovia y tiene previsto continuar con estas acciones al final del verano, cuando se recojan los productos de la huerta.