Un espacio monumental

El arquitecto segoviano Antonio Herrero ha estudiado la transformación urbana en torno al Acueducto entre 1906 y 1970

Su TFG le valió el reconocimiento del Tribunal de la Escuela de Arquitectura de Madrid. / EL ADELANTADO
Su TFG le valió el reconocimiento del Tribunal de la Escuela de Arquitectura de Madrid. / EL ADELANTADO

Vivió en Segovia toda su vida, hasta que hace cinco años cambió las vistas de uno de los castillos medievales más característicos de España por la puerta de Alcalá. Con apenas 24 años, el arquitecto Antonio Herrero ya conoce todos los entresijos del principal atractivo de la que es su ciudad de referencia: el Acueducto. “No hay otro acueducto de esta envergadura y con este grado de conservación en el mundo”, asegura con orgullo.

‘Un espacio monumental. La transformación urbana en torno al Acueducto de Segovia (1906-1970)’. Así se titula el Trabajo de Fin de Grado (TFG) que le ha valido una matrícula de honor y el reconocimiento por parte del Tribunal de la Escuela de Arquitectura de Madrid “a un trabajo arduo de seis meses”, y mejor aún, el orgullo de su familia.

Inspirado por las fotografías históricas que había visto del monumento romano y los cambios “tan impactantes” que tuvo su entorno, no dudó en basar el trabajo más importante de su carrera universitaria en una ciudad de la que admira “la construcción tradicional y cómo la luz siempre se refleja sobre los tonos ocres”, asevera con emoción Herrero. Y es que Segovia te va sorprendiendo a cada paso.

En su TFG aborda la transformación urbana que hubo en torno al Acueducto de Segovia. La conclusión más sorprendente que sacó de su investigación es que “algunas de las directrices que componen el espacio urbano actual ya se aprecian en los primeros proyectos de principios del siglo XX”, afirma. Las construcciones de alrededor han ido cambiando, pero la espectacularidad de este monumento no ha variado a lo largo de su historia.

Con la arquitectura nórdica como referencia y con Alvar Aalto como espejo en el que mirarse, sueña con desarrollar uno de sus proyectos en Segovia. “Uno de los anhelos de todo arquitecto es poder trabajar en el sitio que mejor conoce y qué mejor ciudad que esta”. No obstante, ahora su formación y evolución como arquitecto hace que la vea con otros ojos y la entienda de una forma diferente.

En la actualidad, forma parte del estudio HXR Arquitectos de Madrid, pero reconoce que “echa de menos la pequeña escala de Segovia, la cercanía del trato y de la gente”. Es de esperar; son muchas las posibilidades que ofrece una ciudad tan particular.