Un enigma resuelto

En junio, el historiador y filólogo Hugo Martín recibió el Premio 'Beatriz Galindo' por su Trabajo Fin de Grado sobre uno de los hitos de Segovia

Hugo Martin Isabel
La investigación de Martín ha arrojado luz sobre el funcionamiento de la primera “universidad” de Segovia. / E.A.

¿Aún falta historia de Segovia por descubrir? ¿Es capaz un joven de arrojar luz sobre uno de los hitos más singulares de la ciudad? La respuesta a ambas preguntas es clara: sí. El historiador y filólogo clásico segoviano Hugo Martín (25 años) bien lo sabe. En junio recibió el Premio ‘Beatriz Galindo’ al mejor Trabajo Fin de Grado, convocado por la Sociedad Española de Estudios Clásicos. Estudió parte de los versos del libro VI de la ‘Eneida’ de Virgilio contenidos en el códice B-2341 del Archivo Capitular de Segovia. Se atrevió a arriesgar con un tema no demasiado conocido. Y ganó.

Martín ha cursado el doble grado de Filología e Historia en la Universidad Complutense de Madrid. Hacerse con este galardón no solo ha sido “un orgullo”. También un reconocimiento a un tedioso trabajo. No es para menos. Con los resultados de su análisis ha esclarecido un hecho histórico: la creación y funcionamiento de la primera “universidad” (al modo de la época) de Segovia.

“Cuando me enteré de algo en lo que podía aportar a mi ciudad, fue una motivación”, sostiene. La vocación le llevó a abordar un asunto un tanto inusual. Le apasionan los manuscritos. Y conocer cómo han llegado hasta nosotros.

Su investigación es muestra de que el patrimonio cultural e intelectual de Segovia no tiene fin. “Muchas veces parece que Segovia es un Acueducto, un Alcázar y una Catedral, pero es muchísimo más”, relata. Gracias a su trabajo, se ha datado la copia del manuscrito a finales del siglo XV, en plena ebullición cultural bajo el obispado de Juan Arias Dávila.

Ya había visitado antes el Archivo de la Catedral. Sabía que había un fondo de manuscritos medievales “muy importantes”. Cuando volvió a ellos, tuvo claro cuál debía seleccionar: la ‘Eneida’ de Virgilio. Quería descubrir “qué decía ese texto”. Fue así como pudo determinar su uso escolar.

El joven ha dado un importante paso para el redescubrimiento de la amplia colección de manuscritos que alberga la Catedral: buena parte de ella espera volver a ser leída. “Hay cosas que falta investigarlas, porque tendemos a buscar siempre los descubrimientos en cosas grandes”, manifiesta. Su meta es seguir aprendiendo. Y que a los jóvenes se les de su propio espacio. Martín ha demostrado que ellos también son capaces de redescubrir la historia.