Aunque no se dedica de forma profesional a la escritura, a Conde le apasiona esta actividad, que incluso compara con el footing, ya que “cuando hace esto, no piensa en otra cosa”. / EL ADELANTADO
Aunque no se dedica de forma profesional a la escritura, a Conde le apasiona esta actividad, que incluso compara con el footing, ya que “cuando hace esto, no piensa en otra cosa”. / EL ADELANTADO

Hace tiempo que su vida dio un giro de 360º. Hay que valorar las oportunidades. Él lo hizo. El segoviano José Manuel Conde decidió echar el cierre de un negocio familiar que regentó durante décadas, ‘Tapicerías Conde’. El trabajo de su mujer le ha llevado hasta Tomelloso, Ciudad Real. Hace dos meses que ha publicado su primera novela, ‘Deseos incontrolados’. Pero uno de sus principales deseos siempre es el mismo: volver a Segovia.

Conde no la considera una novela, va más allá. “Es como leer una serie”, afirma. Un aficionado a la ficción como él, todo lo lleva al mundo audiovisual. La historia tiene como protagonista a un grupo de amigos con unos sueños que se verán cumplidos. Y esto tendrá consecuencias. Tal es así, que uno de ellos morirá.

La novela llevaba escrita diez años. A pesar de ello, sobre su cabeza siempre sobrevoló la idea de publicarla. Cuando iba a la piscina coincidía con un profesor de filosofía. En una de sus conversaciones sobre literatura, le comentó que había escrito un libro. Él se la pidió, la leyó y, cinco días después, le dijo: “José, tienes que hacer algo con esto”. Quizá este fue el empujón que necesitaba. De ahí que en la obra haya querido destacar el valor de la amistad.

Dos editoriales estaban interesadas en su trabajo. Reconoce que esto no era mucho mérito. “Hoy en día, si pagas te van a publicar”, sostiene. Al final se decantó por Círculo Rojo, que podía abrirle más puertas en el sector audiovisual. La motivación acabó ganándole la batalla al miedo a no estar a la altura.

Le gusta escribir, “pero a un nivel básico”, asegura. Durante su etapa como concejal en el Ayuntamiento de La Lastrilla, elaboraba sus propios discursos. Con frecuencia participa en concursos de microrrelatos que afronta como “un desafío”. La escritura es su gran afición, pero no se dedica de forma profesional a ella. Es su vía de escape. De hecho, esta actividad la compara con el footing. “Cuando haces esto no piensas en otra cosa, es una manera de evadirme”, garantiza. Ahora lo necesita más que nunca, dada la actual crisis sanitaria.

La vida es todo menos un plan perfecto. Y si tu vida es perfecta, tú eres el plan”. Así arranca la contraportada de su libro. En su caso, su plan perfecto es hacer ficción. “Y si no, con haber publicado el libro, estoy satisfecho”, relata. Para él, esto sí es un deseo controlado.