Un cuentakilómetros legendario

Hace más de cuatro décadas que Mariano Parellada preside ‘La Leyenda Continúa’, el club desde el que trata de contagiar su pasión por las motos y por unas concentraciones que siempre “ha llevado en el corazón”

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En 2008, Parellada realizó en China uno de los viajes que más le impactó, por la diferencia de civilización. / E.A.

Ya ha perdido la cuenta de los kilómetros que lleva a su espalda. Hace unos años, empezó a apuntarlos en una agenda. Trataba de calcular las distancias que había recorrido con cada una de sus motos: han sido “muchas”. Hace tiempo que Mariano Parellada superó el millón de kilómetros. Ha realizado infinidad de viajes especiales. Pero hay uno que recuerda con cariño. El que hizo en 2008 por la China más profunda le impactó, “por la diferencia de civilización”, explica. A este, se unió después una lista interminable de países.

En cuanto cumplió los 18, se hizo con el carnet de conducir. Meses después, se adentró en el mundo de las motos. En su familia no tenía referentes. Fue su vecino el que despertó el germen de su afición. Le veía entrar y salir sobre este vehículo de dos ruedas. Él era un crío. Pero ya tenía claro lo que quería.

Tuvo la primera con 19 años: una Ducati 250 Deluxe que compró en un pueblo de Zamora. Estaba en tan mal estado, que no la pudo poner en marcha. Tuvo que llevarla a Valladolid en tren. Desde entonces, han pasado por su mano infinidad de motos. Ahora tiene una BMW de trail, otra de turismo y una vespa clásica.

Empezó trabajando en estudios de arquitectura. De ahí pasó al Ayuntamiento de Valladolid, donde se jubiló. El mototurismo siempre ha sido su gran hobby. Parellada sacaba tiempo de sus vacaciones y fines de semana para viajar. Hay a quienes les costó aceptar esto. Compró su primera moto a espaldas de sus padres. Poco a poco, “medio engañándoles, medio convenciéndoles”, admitieron esa faceta. En cambio, su mujer no tardó en aficionarse.

‘La Leyenda Continúa’ tiene su origen en Valladolid. Pero buena parte de sus socios son de Segovia. Parellada conocía las concentraciones que se hacían en Europa. Hace más de 40 años, se le ocurrió organizar una en España. En aquel momento, no eran habituales. Durante cinco años, las hicieron en verano. Hasta que decidieron realizar una en invierno: llamaron ‘Pingüino’ al motoclub. Este nombre se ha mantenido durante 30 años: hasta que tuvieron problemas con el Ayuntamiento de Valladolid.

El club buscó un sitio más acorde a lo que necesitaban: Cantalejo (Segovia) era ideal. Han cambiado de nombre en varias ocasiones. Hace años que se transformaron en ‘La Leyenda Continúa’. Pero su esencia sigue siendo la misma.

Hace dos meses, las perspectivas para la concentración motera que arranca hoy eran “extraordinarias”. Ahora, la situación sanitaria hace temer su desarrollo. No obstante, Parellada confía en que la afluencia será semejante a la de la última edición: rondarán los 9.000 o 10.000 participantes. Esto solo lo considera un número. Lo que de verdad le importa es la calidad del evento. Son una “gran familia”. En estos encuentros reina la amistad, la solidaridad y la convivencia. Con el motor como protagonista.

El llevar toda su vida vinculado al mundo de las motos, le hace tener infinidad de anécdotas. Cuando le preguntan por ello, incluso le cuesta decidirse por una. Algunos momentos le “han llegado al corazón”. Otros son curiosos. “Hay de todo”, asegura.

“Desde siempre”, bromea. Es algo así como un presidente vitalicio. Es la cabeza visible de las motos en la provincia de Segovia. El 14 de mayo, el club cumplirá 45 años. Sueña con que alcance las ‘bodas de oro’. Él es de los que lleva el sentimiento de las concentraciones moteras en el corazón. Aunque desea que alguien le coja el relevo. ‘La Leyenda Continúa’ requiere un arduo trabajo por su parte. Podrá dejar la presidencia del motoclub. Pero nunca detendrá su cuentakilómetros.