Delegado territorial y arqueólogo territorial, Luciano Municio, en el Abrigo del Molino. / EL ADELANTADO

En los últimos años, Abrigo del Molino se ha convertido a nivel nacional e internacional en un destacado enclave que muestra la ocupación de poblaciones neandertales en Segovia. Y no solo por el interés que suponen per sé este tipo de ocupaciones humanas, sino porque en el caso particular del Abrigo del Molino, los restos encontrados remiten a finales de la existencia de esta especie.

Con el comienzo de las excavaciones arqueológicas se iniciaron también una serie de prospecciones y excavaciones en otros abrigos y cuevas del entorno del valle del Eresma, que han contribuido hasta la fecha a poner de manifiesto la existencia de una rica ocupación humana durante el Pleistoceno superior en el entorno de la ciudad de Segovia; un enclave que debía ser protegido.

La intervención realizada ha consistido en el cerramiento del yacimiento para la protección de sus elementos de interés arqueopaleontológico y geológico y para la reconducción de las escorrentías que dañan sus depósitos, proyecto redactado por Begoña Sevillano Gutiérrez, arquitecta, y Julia del Castillo Gómez, arquitecta técnica, del estudio segoviano ‘EAR Estudio de Arquitectura y Rehabilitación’. La inversión destinada a esta actuación ha ascendido a 37.772 euros, cofinanciados a través de fondos europeos FEDER.

La necesidad de las obras llevadas a cabo se justifica en que las vallas provisionales que en su momento se instalaron para proteger el yacimiento han sido insuficientes para garantizar su seguridad. Al encontrarse este emplazamiento en una zona alejada del núcleo urbano pero de fácil acceso, se han producido incursiones no controladas al Abrigo, lo que ha supuesto alteración del registro estratigráfico del sitio. Además, la escorrentía natural de la ladera provocaba daños directos en los estratos del yacimiento -sobre la columna estratigráfica-, zona de reserva arqueológica que se convertirá en el referente principal de proyecto de musealizaicón que se está elaborando para el enclave.

Para garantizar su protección, se ha instalado un cierre fijo y practicable de unos 15 metros de longitud y altura variable, ajustada a la geometría del Abrigo. También se ha colocado una estructura básica de cubierta ligera de chapa de protección de escorrentía superior. El sistema se ha diseñado para la conducción de pluviales y escorrentías mediante recogida de aguas pluviales a través de la cubierta metálica ligera, con bajantes en sus extremos que evacúan las mismas al exterior del yacimiento, recogiendo estas aguas en la canaleta existente en el pavimento y que delimita la zona arqueológica del camino.

Por otra parte, el proyecto de musealización que se está preparando para este enclave persigue avanzar en la difusión del patrimonio arqueológico y valorar especialmente el papel que un correcto sistema de comunicación y divulgación puede desempeñar en lo que se refiere a los aspectos de proyección del patrimonio. Aportando además recursos para potenciar el turismo cultural en la zona.

El delegado territorial, José Mazarías, acompañado por la jefa del Servicio de Cultura y Turismo, Ruth Llorente, ha visitado las obras acometidas por la Junta de Castilla y León para la protección de este yacimiento arqueológico. En la visita han estado también presentes los miembros del equipo de investigación arqueológica que trabaja desde 2013 en el yacimiento.

Un cerramiento para proteger a los últimos neandertales de Europa
Andrés Díez, del Instituto Geologico y Minero de España con el delegado territorial, que sostiene una lámina que reconstruye a los antiguos pobladores. / E.A

‘Primeros Pobladores de Segovia’

El descubrimiento en 2012 de este importante enclave prehistórico puso de manifiesto la existencia en el territorio de la ciudad de Segovia de ocupaciones neandertales con una antigüedad de 41.000 a 45.000 años. Las campañas de investigación llevadas a cabo desde 2013 han sido claves para definir las características singulares del yacimiento.

El yacimiento supone la primera evidencia de ocupación por parte de grupos neandertales entre el Duero y el Sistema Central. Del mismo modo, supuso retrasar las primeras evidencias del poblamiento humano en el entorno de lo que posteriormente sería la ciudad de Segovia, convirtiéndose en la primera ciudad española Patrimonio de la Humanidad con un yacimiento de estas características en su entorno urbano.

Un cerramiento para proteger a los últimos neandertales de Europa
El valle del río Eresma ha sido una zona clave en los trabajos de prospección, donde se han encontrado numerosas piezas. / D. A.