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El nuevo edificio completa el conjunto del programa del Campus de la Universidad de Valladolid. / NEREA LLORENTE

Sus artífices no solo querían hacer un edificio funcional, pues entienden que la Universidad ha de ser un faro de conocimiento y la arquitectura debe responder a la dignidad de la institución. Al mismo tiempo, creían necesario darle un toque de actualidad que rompiera con la monotonía a través de la generación de espacios amplios. Aunque hace tiempo que la Fase II del Campus María Zambrano de la Universidad de Valladolid es una realidad (ya estaba en funcionamiento), el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y el rector de la UVa, Antonio Largo, la inauguraron ayer oficialmente en el Salón de Actos.

El evento, obligado a demorarse en el tiempo a causa de la pandemia, dio el pistoletazo de salida a un Campus vanguardista, “que puja por un presente y un futuro de éxito”, en palabras de Largo.

Tras 20 años de colaboración de la comunidad universitaria para sacar adelante el proyecto, este edificio completa el conjunto del programa del campus de la Universidad de Valladolid (la Fase I se ejecutó entre 2009 y 2011) y se compone de aulas específicas de las distintas titulaciones del campus, despachos para profesores y direcciones de los centros, salón de actos y salón de grados.

La infraestructura provocó “la sorpresa” del líder regional, quien aseguró que “estas modernas instalaciones” suponen “un paso firme para cerrar caminos de futuro para esta tierra y sus gentes”.

Se trata de un proyecto ambicioso al que todavía le restan pasos que dar. “El edificio que inauguramos es un símbolo de la importancia de la educación en un mundo cambiante”, de acuerdo con Largo. Los arquitectos han configurado un campus equipado con la última tecnología (del siglo XXI), para hacer de él un lugar de generación de conocimiento innovador.

Junto con la Universidad de Valladolid, la Junta ha financiado “el 70% de los 10.000 millones de euros” de este Campus a través del Plan de Infraestructuras de la Consejería de Educación, según Mañueco. Por su parte, el Ayuntamiento de Segovia cedió los terrenos para desarrollar el Campus en el centro de la ciudad.

Un campus del siglo XXI

El edificio presenta, al igual que el de la Fase I, un “doble peine” perimetral, donde se sitúan las aulas, mientras que en el eje central se colocan los dos espacios representativos, el salón de actos y el salón de grados, tal y como explicaron los arquitectos autores del proyecto, Ricardo Sánchez y José Ignacio Linazasoro, quienes aseguraron estar “satisfechos”, a pesar “de los límites económicos y limitaciones que ha podido haber”.

Esos dos espacios están separados por otros de gran altura iluminados por luz cenital. Bajo el salón de actos se sitúa el eje central del edificio, comenzando en el ‘Ágora’ de la Fase I. El recorrido une ambas Fases y culmina en una gran escalinata y en el foyer de las grandes salas de actos.

Queríamos hacer una pequeña ciudad que estuviera en consonancia con la riqueza de la comunidad universitaria; es un espacio cuasiurbano”, añadió Sánchez. Así, el nuevo edificio concede especial importancia al paso de la luz natural.