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Diego Hernández Benito, alcalde de La Matilla, durante su intervención en el Congreso de los Diputados.

Ser alcalde de un municipio como La Matilla, de 84 habitantes, supone no sólo un reto político, sino, sobre todo, tratar de vencer la amenaza que pesa sobre todos los núcleos pequeños, que es su progresivo despoblamiento.

Diego Hernández Benito, de 29 años, ha sido protagonista esta semana en la presentación en el Congreso de los Diputados del ‘Modelo de Desarrollo de la España Vaciada’, en un acto donde han descrito las líneas de actuación de las 101 medidas planteadas para comenzar a revertir el desequilibrio territorial y la despoblación “Es un problema que viene de lejos y que ha producido una crisis estructural territorial que amenaza con hacer inviable amplias áreas de España en términos sociales, económicos y demográficos”, señaló.

Aunque nació en Madrid, donde estudió Geografía y Ordenación del Territorio, Diego Hernández ha llevado al cabo el proceso inverso al que hicieron sus padres, que fue irse del pueblo a la ciudad. Convirtió sus estancias vacacionales en La Matilla, en su asentamiento definitivo. Logró su plena integración en el pueblo como miembro de la asociación cultural y del equipo de fútbol local; y ahora es la máxima autoridad local.

Y es que su vida está llena de aspectos contrapuestos. Es folclorista y diskjockey. En las fiestas patronales del pueblo ameniza la discoteca nocturna de la Plaza, y a la mañana siguiente participa en la procesión. Ejerce como agente de innovación rural, con trabajos para la Junta de Castilla y León, y la Universidad de Valladolid. Por ello está convencido de que la tecnología está al servicio del desarrollo de las zona rurales.

Precisamente estos días ha asumido un papel fundamental representando a la plataforma Segovia Viva, y portavoz de la España Vaciada. Se encargó de presentar esta semana las propuestas del sector primario, tanto de la agricultura y ganadería, como del medio ambiente.

A su juicio, el medio rural es un “espacio de oportunidades”. Pero para ello es necesario el empoderamiento y ofrecer una imagen positiva del medio rural a través de los medios de comunicación y los centros educativos. “Debe potenciarse el sentimiento de pertenencia, la cohesión y el fortalecimiento de la comunidad, el arraigo en el territorio para dinamizar la actividad económica y la vida social a través de iniciativas de innovación y de emprendimiento social”.

Desarrollo urbano

Él reconoce que desde la pandemia de la Covid-19 ha crecido el interés de parte de la sociedad urbana por asentarse en los pueblos. Lo ve en su municipio, donde en estos últimos meses han crecido las solicitudes de rehabilitación de viviendas y se han registrado más operaciones de compra-venta de solares y casas.

Desde el Ayuntamiento trabajamos para tratar de convencer a la población de que en el pueblo se puede vivir, que no es solo un sitio para ancianos y para pasar las vacaciones; es posible vivir en un pueblo”, explica Diego Hernández en un vídeo difundido en la plataforma ‘Vermú Rural’, a través del canal Youtube.

Recuerda que La Matilla formó parte de otro Ayuntamiento, Valleruela de Pedraza, del que se segregó hace varias décadas, lo cual supuso el reparto del término municipal, quedando ambos con una pequeña extensión.

En materia de vivienda indica que el Estado debe ayudar a las comunidades autónomas y éstas a los pueblos para facilitar el acceso a la vivienda, pues en muchos casos, en localidades pequeñas, no hay demanda suficiente para levantar promociones masivas que abaraten las construcciones.

Como portavoz de las medidas del sector primario en su intervención en el Congreso, este alcalde rural subrayó la necesidad de trabajar para garantizar la viabilidad de las explotaciones agrícolas, ganaderas y forestales. “Una de las claves para lograr una vertebración que asiente población en el medio rural es la explotación racional y sostenible de los recursos primarios. El desarrollo de una agricultura y ganadería respetuosas con el medio, y que sean generadoras de valor; el cuidado y limpieza de los bosques; la utilización responsable de los recursos hídricos; y la gestión eficiente de los residuos, lograrán un efecto dinamizador, atrayendo a la población y preservando los recursos del medio rural como garante del equilibrio medioambiental de todo el territorio”.

Entre las posibilidades que deben aprovecharse en estos momentos se encuentran los fondos europeos de reconstrucción, que llegarán desde Bruselas.

Reformas

Además, y entre otros aspectos, recordó que a través de la PAC se debe incentivar la incorporación a la actividad agrícola y ganadera: “Introducir el criterio de dedicación a la ganadería extensiva y atender a las características de los diferentes territorios en la asignación y cuantía de las ayudas; establecer mecanismos de control que aseguren que las ayudas se aplican al cultivo de la tierra y se dirigen a aquellos que verdaderamente la trabajan; considerar a agricultores y ganaderos como gestores del medio ambiente, obteniendo compensaciones adicionales por tal función; así como proceder a la revisión, y en su caso supresión, de los derechos históricos, con la correspondiente indemnización a sus titulares”.

Pero también se ha referido a la necesidad de tener en los pueblos una buena dotación de servicios básicos en las zonas escasamente pobladas para garantizar el mantenimiento y la atracción de población: “Vivir en un pueblo no puede implicar tener que renunciar a unos servicios de calidad, ya sean educativos, sanitarios, sociales, ocio, infraestructura comercial básica y seguridad, suficientes y de calidad”, recordando que es un derecho de todos los ciudadanos, independientemente de dónde residan.

Sus compañeros también subrayaron que la promoción y protección de las personas mayores es una política esencial en el medio rural, y para ello se debe apreciar el envejecimiento activo de alto valor añadido en el medio rural como derecho fundamental. En este sentido considera prioritario un modelo sólido de atención de las personas mayores.