Un acusado irá a prisión por agredir a un hombre que perdió un ojo

559

La Audiencia Provincial de Segovia ha condenado a Daniel E.A, de 21 años de edad, a seis años de cárcel, como autor criminalmente responsable de un delito de lesiones, tras una palea en la que otro joven perdió un ojo.

Según la sentencia facilitada por el gabinete de prensa del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCYL), también se le impone orden de alejamiento, de forma que no pueda acercarse a menos de 150 metros de la víctima, ni comunicarse con él por cualquier medio o procedimiento durante el plazo de siete años, y a que le indemnice en 5.328 euros por las lesiones y en la cantidad de 40.000 euros por las secuelas, más los intereses y al pago de las costas procesales.

De acuerdo con la sentencia, los hechos se remontan a las 4.30 horas de la madrugada del día 13 de octubre de 2017, en el Paseo del Salón, en el recinto histórico de Segovia, cerca de la parada del autobús.

El ahora condenado coincidió con la víctima y sus amigos, uno de los cuales trató de hablar con él para intentar solucionar algunos problemas anteriores y se originó una trifulca entre los dos grupos de amigos, que se empujaron y gritaron.

El herido trató de mediar pero cuando se encontraba de espaldas y ligeramente ladeado, el acusado, con intención de violentar su integridad física, y tras tomar impulso, le propinó un fuerte puñetazo en el ojo derecho, lo que provocó que cayera al suelo, quedando desorientado.

Fue siendo asistido por sus amigos, uno de los cuales llamó a la Policía, que se personó en el lugar y tomó los datos del acusado, mientras el herido fue trasladado en una ambulancia al hospital.

El herido, que perdió el ojo, tardó en curar un total de 108 días, de los cuales fueron un día de perjuicio particular grave, 83 días de perjuicio moderado y 24 días de perjuicio básico.

22a Audiencia considera al joven responsable de la lesiones sin ninguna circunstancia que modifique su responsabilidad criminal, ni pueda alegarse legítima defensa, ya que la víctima en ningún momento agredió al acusado.