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Nieves Correa y Abel Loureda desarrollaron el proyecto durante 12 meses en 12 lugares “perdidos en la historia” de la provincia de Segovia. / KAMARERO

Hay lugares abandonados, que cayeron en el olvido y que hace tiempo que están bajo el dominio del pasado. Tras ello, se esconde una causa evidente: la despoblación. Esto bien lo sabe Segovia. De ahí que haya quienes han puesto el foco en la provincia para viajar al pasado y traer al presente aquellos espacios perdidos en el tiempo. Y es que solo las “presencias” activan el espacio y lo transforman. Es este el resultado de una investigación, desde las artes visuales, que han llevado a cabo los artistas Nieves Correa y Abel Loureda, y que han materializado en la instalación ‘(DOCE) Actos de Memoria’, que ayer presentó el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente.

Se trata, por tanto, de un trabajo sobre despoblación y abandono que vuelve a habitar el pasado para redescubrirlo. El proyecto se desarrolló durante 12 meses en 12 lugares “perdidos en la historia” de la provincia, abarcando sus diferentes comarcas. Sus artistas trabajaron la investigación y los “actos de memoria”, también en el paisaje, en las estaciones y los ritmos del tiempo en la naturaleza. De esta forma, pretenden materializar de nuevo aquellos lugares perdidos en el tiempo de la vida.

“En este proyecto está el relato de las personas que han caído en el olvido”, manifestó Correa, cuyo objetivo era recuperar las expresiones del pasado para alentarlas. Aunque ni ella ni Loureda son segovianos, el artista aseguró que esto les ha permitido conocer la provincia “posiblemente más profundamente que a muchos segovianos”, a la vez que subrayó que su pretensión “no era centrarse solo en la vida de las personas”, sino también en la de los lugares.

Distintas caras de un suceso

Para la elección de los espacios, determinaron un ámbito temporal que empieza en el primer tercio del siglo XIX, con la Desamortización de Mendizábal, y el abandono de iglesias, conventos y monasterios, y termina entre el siglo XX y XXI, con la paulatina despoblación económica. Este lapso refleja un cambio que empieza en el siglo XIX y se va acelerando con el paso de los años y el ritmo de la historia: las decisiones políticas, las contiendas internas, los problemas económicos, etc.

El proyecto, que fue premiado por la Beca de la Fundación Villalar en 2019, se ha centrado en seis ámbitos de investigación; pueblos y caseríos; iglesias, conventos y monasterios; estaciones de tren; edificios industriales y molinos; esquileos, palacios y hospitales; y fuentes y lavaderos públicos de ropa.

Desde el punto de vista social, muestra diferentes caras del mismo suceso, la transformación socio-económica del territorio y el olvido que afecta a distintos aspectos de la vida, que además se relacionan y potencian: el abandono de las líneas ferroviarias deviene en el abandono de los pueblos, por ejemplo.

Este “habitar” de nuevo los espacios no parte de la idea de representación ni de recreación histórica. Los artistas hicieron especial hincapié en que este trabajo no es un documental ni una película, sino que se trata de crear “actos de memoria” cercanos a la performance. “Pretenden recuperar los espacios olvidados desde la reactivación, no desde la recreación”, explicó la directora conservadora del museo, Ana Doldán.

Correa y Loureda unen dos vías de trabajo. Por un lado, una mirada rigurosa que bucea en la historia del lugar. Por otro lado, esto se impregna de una especie de añoranza, que constata las pérdidas, las ausencias…

12 vídeos de 12 lugares

El resultado son 12 vídeos de 12 lugares olvidados, que se “habitan” de nuevo, puesto que unos personajes sin tiempo y sin rostro vuelven a esperar un tren, a habitar una casa, a trabajar en un molino… Es así como traen al presente aquel pasado que se está diluyendo en la historia, para recuperar la memoria.

Para ello, utilizaron como fuentes documentales el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de Pascual Madoz y las publicaciones del Instituto de la Cultura Tradicional Segoviana Manuel González Herrero, entre otras.