Teatro Juan Bravo principiantes javier gutierrez previo
Imagen promocional de ‘Principiantes’. / E.A

Estamos ante uno de los relatos de Raymond Carver, “Principiantes”, o “De qué hablamos cuando hablamos de amor”. La función de teatro que vimos el viernes en el teatro Juan Bravo se fundamenta en ese penúltimo relato que aparece en la edición al completo de todos ellos y que lleva por título el mismo nombre. Sin embargo, antes de él, esta obra escénica se abre con el último de ellos: “una cosa más“. Y nos preguntamos porque esta obertura. Quizás sea como un aperitivo para situarnos en la atmósfera de lo que acontece y está por acontecer: ¿Existe un sendero por el que poder transitar hacia lo que se entiende por amor, que no sea reventado, destruido o aniquilado por una incompetencia de “Principiantes”? “Está todo en tu cabeza papá”, le dice Eva a su padre, cuando ebrio de alcohol y locura, ella y su madre no le aguantan más y le ponen de patitas en la calle.

Después, los mismos actores preparan la gran mesa alrededor de la cual transcurrirá “De qué hablamos cuando hablamos de amor”, y se presentan al público con el nombre del personaje que van a interpretar.

Juan Cavestany es el dramaturgo y Andrés Lima el director, un dúo cómplice y eficaz donde los haya, pero lo que no sabíamos es lo bien que se les ha dado formar trío con Raymond Carver.

Y los actores que ocurre con ellos. Un sol necesita de los planetas sino a que sirve su luz, y todo ello es un sistema y luego estamos nosotros, los espectadores, satélites que completamos ese sistema. Javier Gutiérrez es ese sol, su entrega y calidez al interpretar el papel de Herb es un acto de amor y da vértigo, el mismo que siente el personaje. J.G, maestro de los silencios, crea con su interpretación el vacío alrededor y hace que perviva y se renueve el Misterio, ese mismo que rodea al amor. “Si todo en el amor es tan cambiante, y un día amas a alguien hasta el punto de que darías tu vida por esa persona, como es que años después la odias”, algo así dice su personaje. Todo lo que dice calla o hace Herb remueve al resto de los personajes, esos satélites que orbitan alrededor de su crisis existencia y son calentados e incendiados por sus propias dudas y miedos.

De todos ellos, el personaje que más atrapado queda en el fulgor que emana de J.G, Herb; es Laura. Vicky Luengo en su largo silencio bañado por sus lágrimas o cuando baila el vals triste de Sibelius, sola, tocada por los viejecitos enamorados que desde jóvenes bailan cada noche descalzos mientras afuera cae la nieve, nos conmueve. Mónica Regueiro es Terry, un personaje que sigue amando a su ex pareja, su torturador, y que se mató por ella; un torrente que a menudo se rompe, desgarrada y con disimulado hartazgo hacia su marido, nos convence, aunque a ratos parece perder esa conexión. Daniel Pérez es Nick, en el relato de Carver es también el narrador. En esta adaptación teatral algo falla aún en la construcción del personaje. Su frialdad no llegamos a entenderla del todo, por ejemplo, cuando su novia, a la que ama, esto tampoco se ve, se le tambalea el amor que siente por él.

Completamos el sistema los espectadores. Principiantes también, quedamos un tanto despellejados y emocionados por la desnudez de los intérpretes ante un tema tan confuso, candente y escurridizo como el amor.

Las imágenes creadas por Miguel Ángel Rajó y proyectadas en el gran ventanal: Esa naturaleza cambiante, desnuda e inquietante, esa tierra de cactus que a veces se aproximan amenazantes y bellos como si fueran a engullirnos; junto con los espacio sonoros; colaboran en la inmersión y entrada al mundo emocional de los personajes.
Entendemos, que debido a que los espacios sonoros suenan al mismo tiempo que el texto interpretado los actores, y para que se les oiga, estos lleven micros. Sin embargo esto distancia a menudo, pues notamos esa sonoridad de los micros o ese volumen alterado poco natural, e incluso, y sobre todo al principio, nos recuerda a una película doblada.

Ante el enigma del amor nos quedamos con esta frase: “Si te quedas callado y tu mente está despejada y estás en paz contigo mismo y todo eso, puedes echarte en la oscuridad y oír como nieva”. Eso le dice, el viejecito enamorado de su mujer de toda la vida, a Herb.

Ficha

Intérpretes

  • Javier Gutiérrez, Mónica Regueiro, Vicky Luengo y Daniel Pérez Prada

Director

  • Andrés Lima

Adaptación

  • Jun Cavestany

Escenografía

  • Beatriz San Juan

Video creación

  • Miguel Ángel Rajó

Fecha y Lugar

  • Teatro Juan Bravo, 1 de octubre

Basado en un relato de Raymond Carver