Ubillos, una vida teatral

El dramaturgo, Premio Nacional de Teatro, confiesa su deseo de llevar al Juan Bravo ‘Evelynne y John’, escrita en El Espinar y que actualmente programa el Teatro Victoria de Madrid

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El dramaturgo y novelista Germán Ubillos Orsolich (Madrid, 1943), con más de medio siglo de trayectoria, y que acumula los más importantes premios de periodismo y teatro de este país, admite la influencia que han tenido en sus obras las vicisitudes de su propia vida. Y Ubillos (que logró el Premio Nacional de Teatro con su obra ‘La tienda’ en 1970 y fue finalista del Premio Nadal, dos años después, con ‘La infancia mágica’) ha tenido una vida casi de novela, teatral, si se quiere, nada común. Ha recorrido 32 países de la tierra, ha publicado más de 30 novelas y ha trabajado en Prado del Rey en las adaptaciones teatrales de obras clásicas del mítico programa “Estudio 1”; además de trabajar como funcionario, durante toda su vida -lo que daría también para escribir otra novela- en el Ministerio de Fomento, con ministros de todos los colores políticos, desde Borrell, Narbona o Magdalena Álvarez hasta con Rafael Arias Salgado o Francisco Álvarez Cascos.

Actual colaborador de El Imparcial, de su amigo Luis María Ansón, Ubillos saborea estos días el éxito de su regreso al mundo de los escenarios. Después de casi dos décadas sin escribir teatro, el autor de “Largo Retorno”, novela llevada al cine por Pedro Lazaga, volvió a enfrentarse al desafío de escribir para la escena. El teatro le otorgó grandes triunfos, aunque hace tiempo que esta faceta había quedado un tanto relegada por el periodismo y la novela. Ubillos pasa temporadas estivales en El Espinar y fue allí donde ha escrito “Evelynne y John”, la obra que programa el Teatro Victoria, de Madrid, y que se representará en este recinto, todos los sábados, en este mes de marzo.

El madrileño presume de que la obra fue ‘pensada’ durante 20 años y escrita en 13 días, en su ‘veraneo’ en la localidad segoviana, sentado en una peña bajo los pinos de Las Barrancas. El 15 de julio, recuerda, se fue a una papelería de El Espinar, compró un cuaderno de canutillo y un bolígrafo, se subió al pinar, se sentó en una piedra y comenzó a escribir “Evelynne y John”. Ubillos escribía mientras su mujer y su hija Marta, de 21 años, paseaban por el pinar unos perros del Refugio. Y así fue como en unos pocos días surgió la obra, que cinco meses después iba a poner sobre un escenario, bajo la dirección de Ángel Borge.

“Sí, la estuve pensando durante 20 años y la escribió en unos días. ¿Biográfica?. Bueno, si no tiene que ver con mi vida, sí con cosas que he vivido”, confiesa Ubillos. La historia de ‘Evelynne y John’ es, afirma, por la que han atravesado tantos matrimonios “que se aburren mucho, cada uno trabaja en sus quehaceres, y un día se miran y casi no se reconocen”, afirma el autor, una historia que recuerda a las que firmaron Arthur Miller o Tennesse Williams. Ubillos

El dramaturgo, que es también abogado, jurista y Licenciado en Dirección de Empresas, no busca halagos ni reconocimientos, aunque si admite un deseo confesable. Por el cariño que tiene a las tierras segovianas, Ubillos no oculta su deseo de poder estrenar ‘Evelynne y John’ en el Teatro Juan Bravo de Segovia, escenario que se uniría a la red nacional de teatros donde se han representado obras suyas.

La de Ubillos es una vida que bien daría para un argumento teatral, y que, sin duda, dejaría a los espectadores absortos, anclados en las butacas. De niño, hasta los seis años de edad, permaneció escayolado, en un coche de ruedas. El sufrimiento no puso coto a su talento, desde edad bien temprana. Fue su maestra Pepita Lopez Asenjo, una mujer amiga de sus padres, a la que conoció un verano en Benidorm quien se percató de su talento. Por eso, cuando logró el Premio Nacional de Teatro, la mujer se llevó una alegría enorme. Con ella escribió “Los Globos de Abril” y “El Reinado de los Lobos”, dos piezas teatrales que estuvieron años en cartel.

Ubillos empezó a escribir zarandeado por su profesor en ICADE, Juan Velarde, que quiso suspenderle por cometer una falta de ortografía. Para enmendar aquella carencia, comenzó a leer todo lo que caía en sus manos, durante siete años, ocho horas seguidas. Llegaron los suspensos y sus padres se asustaron. A los 27 años, en un máquina Olivetti escribió “La tienda” y con ella obtuvo el Premio Nacional de Teatro, el autor más joven en conseguir el galardón. “Empecé con los estrenos, gané mucho dinero y todo el mundo me halagaba”, dice Ubillos, que pasó a formar parte también del equipo de guionistas de “Estudio 1” para Televisión Española.

En marzo de 1975 le fue diagnosticada una depresión. “Nuestro mayor enemigo somos nosotros mismos”, recuerda Ubillos, que durante los siguientes 18 años dejó de escribir. El tiempo libre que le dejaba su trabajo en el Ministerio lo dedicó a viajar por todo el mundo “de mala manera”. “Pero no podía escribir, y un escritor que no escribe es como un rey que no reina”, recuerda el dramaturgo. No obstante, el milagro llegó. Casado a los 50 años de edad con una mujer más joven que él, el nacimiento de su hija Marta le sacó de la depresión. “Si no hubiera enfermado, viviría en Los Ángeles, Nueva York o Londres, en España se ha perdido gran parte de mi talento”, afirma el también periodista, que desde entonces compaginó su trabajo ministerial con la escritura, hasta acumular una prolija obra cargada de reconocimientos.