Excavacion Arqueologica Abrigo San Lazaro
David Álvarez-Alonso, al fondo, observa el yacimiento mientras los demás arqueólogos se afanan. / KAMARERO

La alcaldesa Clara Martin anunció que ya se han efectuado en torno a “un centenar de visitas a los yacimientos de San Lázaro y del Molino”, gestionadas por la Concejalía de Patrimonio con el objetivo de mostrar a oriundos y turistas los descubrimientos y los datos que los investigadores han recabado en los casi diez años que lleva activa la excavación.

Adelantó que, en el meses otoñales, se celebrarán “nuevas visitas” y que, además, se organizará una “conferencia” para mostrar algunos de los descubrimientos más relevantes así como los datos que han ido recabando los especialistas. Según el Ayuntamiento, la cercanía a la capital es uno de los “factores que más ha impulsado” las visitas guiadas durante las últimas semanas. Gracias a ella, los yacimientos, ubicados en la llamada Senda del Cretácico, siguen incluyéndose en los planes de difusión del futuro.

Además de las visitas guiadas, el Ayuntamiento piensa en realizar “diversas rutas geoarqueológicas”. En el marco del Día Internacional de la Arqueología, se efectuará una visita especial en la que varios geólogos explicaran la relevancia de su ciencia para determinar las primeras ocupaciones prehistóricas de la ciudad.

Los restos neandertales de los yacimientos se cuentan entre las “últimas señales” de la especie. De esta manera explicaba David Alvárez-Alonso, director de las excavaciones, la importancia que tienen estos lugares para la investigación sobre el ‘homo neanderthalensis’ y su extinción hacia el 2.800 antes de Cristo, en plena era paleolítica. En un momento en el que la especie humana actual ya estaba presente y extendía todo su dominio por el continente, el valle del Eresma constituye uno de los lugares donde se encuentran signos de actividad neandertal más reciente.

Es por ello que, como señaló Alonso-Alvárez, el yacimiento no solo aporta jugosa información sobre el proceso de desaparición de esta especie, sino que, seguramente, contenga más de un secreto acerca del “contacto y la relación existente entre sapiens y neandertal”. Se piensa que el contacto entre las dos especies pudo ser una de las razones a las que se deba la desaparición del neandertal.

“Es un gran privilegio para los segovianos contar con un yacimiento prehistórico a escasos metros de su ciudad”, continuó el arqueólogo, haciendo notar lo excepcionalmente raro de esta situación, ya que la mayoría de las concentraciones de restos se encuentran en lugares inaccesibles.

“Completar el puzle”

Álvarez-Alonso expuso que, más allá de alguna pieza curiosa que puedan encontrar, sus miras se fijan en “completar el puzle” de la presencia de los neandertales en el valle del Eresma. Tras numerosas hipótesis e investigaciones, el profesor afirmó que lo más seguro es que la concurrencia de esta especie en los alrededores de Segovia se explique a partir de la necesidad de encontrar otros grupos con los que establecer relaciones. Eran “núcleos familiares reducidos” que buscaban evitar la endogamia y el aislamiento, dos de los “factores más importantes de extinción”, puntualizó.

Situados en una zona no tan benigna como el arco cantábrico o el mediterráneo, otro de los aspectos destacados de ambos yacimientos es que fueron empleados generación tras generación. Alvárez-Alonso lo achacó a unos “patrones de comportamiento y de movilidad heredados”. Por otro lado, reveló que podría no haber existido ninguna relación entre la cueva del Molino, que era un taller de despiece y fabricación de herramientas de caza, y la de San Lázaro, que hacía las veces de depósito de útiles ya terminados. Según el investigador, parece que cada una fue empleada por generaciones distintas que ignoraron la otra. Sin embargo, eso prueba que la presencia de los grupos neandertales se mantuvo durante largo tiempo.