En 2018, Pablo Zamarrón (Arroyo de Cuéllar, 1957) llega a la Real Academia de San Quirce como académico de número, incorporándose así a la institución que vela por la cultura y el patrimonio material e inmaterial de la provincia. Cuatro años después, el músico y musicólogo ha sido elegido como director de la que fuera Universidad Popular Segoviana con el reto de mantener, preservar y difundir el legado cultural de la provincia en sus distintas variedades de la misma forma que lo han hecho quienes le han precedido en esta responsabilidad.

De formación técnica, Zamarrón es Ingeniero Industrial Electrónico por el ICAI de la Universidad Pontificia de Comillas y licenciado en Historia y Ciencias de la Música por la Universidad Complutense de Madrid. Su labor profesional se ha desarrollado en la empresa Telefónica de España, en departamentos de Conservación e Ingeniería, en Madrid, León y Segovia.

Como docente, ha impartido clases en la Universidad de la Experiencia sobre la Música Tradicional en Castilla y León. USEK. Curso 2006-2007. y en la de Segovia sobre la Cultura Tradicional en Castilla y León. UVA. Curso 2015-2016. Ha participado como invitado en la UCM, Facultad de Geografía e Historia, Musicología en diferentes clases sobre Organología, Iconografía y muestras de Instrumentos Musicales.
Ha colaborado en el proyecto Patrimonio Vivo. Diseño y aplicación de Itinerarios Didácticos. Taller Musical de Instrumentos Tradicionales. Prádena (Segovia) en 2015. Es miembro de la Asociación Instrumenta para el estudio, conservación y documentación del patrimonio instrumental musical de España; y a la Sociedad Española de Musicología (SEdeM).

Como músico tradicional, pertenece a la primera promoción de la Escuela de Dulzainas “Agapito Marazuela” de la Diputación Provincial en Segovia. 1982. Forma parte y ha pertenecido a diferentes agrupaciones de música tradicional y antigua como Rebolada, con el que publicó los trabajos sonoros Mudanza (1988) y Bailables (1991); Velay con un trabajo discográfico Canciones de ‘antiguamente’ en Tierras de Segovia. (1994); La Órdiga con la publicación del CD ‘Cada vez que me acuerdo’, (2006); ‘Ministriles de San Nicolás’, Los Zamarrones, Carrapinar, Vila Sirga, a dúo con Javier Santos. También ha colaborado musicalmente en compañías de teatro y títeres como Gusarapo, Libélula o Tamanka.

Ha impartido numerosas conferencias acerca de la música, la cultura de tradición oral, patrimonio inmaterial, paisaje sonoro, iconografía músical¸y ha realizado talleres de construcción de pequeños instrumentos musicales populares, muestras didácticas de instrumentos musicales tradicionales, del medievo, renacimiento y del mundo, en colegios, institutos, conservatorios, turismo idiomático del Ayuntamiento de Segovia y Aulas didácticas y talleres de Diputación de Segovia.

—Asume ahora una nueva etapa en San Quirce, ahora ya desde la máxima responsabilidad. ¿Cómo afronta lo que se le viene encima?
— Tengo una sensación de vértigo, porque no deja de ser una responsabilidad adqurida, pero por otro lado, el hecho de que los compañeros hayan pensado en mi para tener este papel me halaga, y estoy desbordado con la cantidad de felicitaciones que estoy recibiendo, me siento querido de alguna manera. Es cierto que llevo relativamente poco tiempo como académico, he sido el penúltimo en entrar en 2018. Los cargos se renuevan y hay una junta de Gobierno, pero en cualquier caso, en la Academia de San Quirce la dirección no es presidencialista sino colegiada, todo lo hablamos y lo debatimos con independencia de las responsabilidades que podamos tener cada uno.
— ¿Qué puede aportar como músico y musicólogo al desarrollo de la Real Academia de San Quirce?
— Como músico y musicólogo puedo aportar conocimientos y experiencia, porque al fin y al cabo la música también forma parte de la cultura y la difusión de la historia, el arte y la cultura segoviana es uno de los principales intereses de la Real Academia. Es cierto que siempre han ocupado este cargo personalidades relacionadas con otras disciplinas intelectuales o artísticas, pero hay que intentarlo.
— La Academia sostiene y promueve una ingente actividad cultural a lo largo del año con conferencias, publicaciones y cursos. ¿Cómo se va a trabajar en este ámbito?
— La tónica va a seguir la línea de años anteriores, puesto que tenemos una dinámica de trabajo ya asentada que conviene mantener, y de hecho ya están programadas muchas actividades. El Curso de Historia de Segovia ya está preparado y estará dedicado a la huella de Segovia en el exilio, con un ciclo de conferencias que entiendo que van a ser muy interesantes. De igual modo, mantendremos nuestras ‘Lecciones de Arte’ ya avanzado el 2023 con un programa que habrá que perfilar.
En cuanto a publicaciones, continuaremos con la colección ‘Segovia al paso’ con un libro de Juan Cuéllar sobre el románico en tierras de Fuentidueña, y tenemos una publicación pendiente con la Diputación Provincial sobre las Comunidades de Villa y Tierra. También tenemos pendiente la publicación del tercer tomo de la Historia de Segovia y ya para salir el número 121 de Estudios Segovianos. También queremos mantener y potenciar las colaboraciones con la Fundación Biblioteca de Ciencia y Artillería y la Confederación Española de Centros de Estudios Locales; así como con el Instituto de la Cultura Tradicional y la Fundación Don Juan de Borbón
— Entre estas actividades, destaca por su relevancia el Curso de Pintores Pensionados, que desde hace más de 60 años trae a Segovia a alumnos de las Escuelas y Facultades de Arte de toda España. ¿Cuál es el futuro de esta iniciativa?
— El curso de pintores nos da bastantes quebraderos de cabeza y se lleva gran parte de nuestros recursos económicos, pero no podemos ni queremos renunciar a él. Para el próximo año, queremos volver a recuperar el palacio de Quintanar como sede del curso, y para ello estamos en negociaciones con la Junta de Castilla y León
— En materia de Patrimonio, la Real Academia cuenta con dos valiosos inmuebles como son la propia sede, en la que fuera la Iglesia de San Quirce y la Casa Museo de Antonio Machado. ¿Qué pasos se van a dar para su mantenimiento y conservación?
— Son dos asuntos que nos preocupan bastante. En el caso de la Casa de Antonio Machado, la pensión de la Calle Desamparados en la que vivió el poeta durante su estancia en Segovia, nuestra intención es optar a una subvención del 2 por ciento cultural del Ministerio de Cultura para hacer una rehabilitación integral, a la espera de que pueda obtener la declaración de Bien de Interés Cultural que fue solicitada en su día. En cuanto a nuestra sede, también envejece y hay que hacer obras. Quizá la mas inmediata sea la de las cubiertas, para prevenir la aparición de goteras y humedades; pero a medio plazo nos gustaría que fuera un espacio más multiusos. Esto no es una idea de ahora; los bancos resultan incómodos como bien sabe mucha de la gente que acude a los actos, lo que nos lleva a plantear que no duren más de 50 minutos por este motivo. Lo ideal sería contar con un espacio más diáfano, con sillas apilables para poder transformar la sala de forma puntual en un lugar para exposiciones o conciertos, pero es algo para lo que hacen falta recursos económicos de los que ahora no disponemos.
— La Academia siempre ha mantenido el pabellón de la defensa del patrimonio material e inmaterial de la provincia. ¿De qué modo se va a seguir trabajando en este ámbito?
— Eso es una labor que la Academia mantiene desde su creación. Hay algunas cosas que salen a la luz y otras no pero continuamente se está reivindicando. Atendemos periódicamente numerosas consultas de las instituciones, que piden nuestra opinión sobre distintos asuntos, porque somos un órgano consultivo y estamos en la brecha de todo lo que pueda afectar al deterioro del patrimonio. De este modo, mantenemos siempre un canal abierto con las administraciones en materia de consulta y asesoramiento
— A veces desde fuera se ve a la Academia como una institución endogámica que trabaja para si misma. ¿Qué se puede hacer para mejorar la imagen exterior de esta institución?
— No comparto esta opinión. La academia siempre ha estado abierta a los segovianos, pero si se aprecia así, tendremos que hacer algo para mejorarlo. Nuestras actividades son todas de cara al público tanto como cursos, conferencias, actos, publicaciones, y queremos convocar a la ciudadanía y sobre todo a los jóvenes. Estos últimos son un público difícil y no sé si hay alguna fórmula mágica para ello. Intentamos dar publicidad en las sedes de universidades e institutos y en los Medios de Comunicación. Es cierto que tenemos un público muy fiel pero que lleva siendo fiel desde hace muchos años y el tiempo pasa para todos, pero vamos a seguir intentando acercarnos a los jóvenes.
—Uno de los retos que aborda la Real Academia de San Quirce es su conversión al mundo digital a través de la digitalización de sus fondos y la página web ¿Cómo se está avanzando en esta materia?
—Nuestro responsable de nuevas tecnologías Diego Conte nos puso ya tareas el año pasado y actualmente tenemos ya digitalizados en la web todos los Estudios Segovianos, un trabajo que ha resultado largo y tedioso pero que es muy importante. Ahora queremos hacerlo con las memorias de los Cursos de Pintores Pensionados desde su inicio para ir incorporando los que vengan en el futuro. Estamos trabajando en ello en función de nuestros medios, que son limitados.
— La principal fuente de ingresos para la Real Academia de San Quirce proviene de las instituciones ¿Se han planteado acudir al mecenazgo privado para determinados proyectos?
— Es cierto que San Quirce vive de las instituciones, El Ayuntamiento tiene un convenio para funcionamiento de la institución y la Diputación a través de las publicaciones, y ambas para el Curso de Pintores Pensionados, que se lleva muchos recursos. Tenemos problemas de infraestructura que nos van a obligar a hacer un esfuerzo de imaginación y trabajo para conseguir recursos. Si la Junta de Castilla y León se implicara un poco más estaríamos bastante más contentos…
El mecenazgo privado es una alternativa que no descartamos, porque hay que conseguir apoyo total o parcial para determinados proyectos y habrá que trabajar en fórmulas que lo favorezcan.