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El Partido Popular indicó en el pleno que la cartelería puede resultar confusa para los ciudadanos. / NEREA LLORENTE

La Plaza Mayor se encuentra a 1.000 metros de altitud. Es uno de los puntos de la ciudad a mayor altura e incluso alguna jota lo recoge así: “A Segovia la comparo con el culo de una taza, todo son cuestas arribas para llegar a la Plaza”. Lo cierto es que para algunos vecinos cada vez se hace más cuesta arriba “subir a la Plaza”, o “subir a Segovia”, en esa curiosa simplificación popular que, por ejemplo, se hace desde tiempo inmemorial en los barrios ribereños de San Lorenzo o San Marcos, mientras que en Zamarramala, o en el vecino pueblo de La Lastrilla, dicen “bajar a Segovia”.

Se hace cuesta arriba, afirman muchos ciudadanos, porque desde el 15 de mayo el gobierno municipal aplica la prohibición del paso de vehículos rodados al recinto amurallado excepto residentes, carga y descarga, vehículos de dos ruedas, servicios públicos y para quienes tengan cita previa en algún establecimiento.

Inicialmente la medida fue más restrictiva, ya que afectó a las tardes desde las 16 horas y al entorno de la plaza de toros. El objetivo principal era entonces incorporar estos espacios públicos de la capital como zonas peatonales para facilitar que los ciudadanos guardasen la distancia de seguridad durante sus salidas a la calle.

En el último pleno ordinario, celebrado el viernes, el concejal del Partido Popular Julio César Santos Pastor rogó al equipo de Gobierno de PSOE-IU que elimine esta prohibición argumentando que el cierre perimetral de la Comunidad Autónoma decretado por la Junta, que hasta hace una semana era todavía más restrictivo al afectar a la provincia, ya supone en sí un descenso importante de la movilidad de vehículos.

El edil sostiene que la densidad del tráfico local “no es excesiva” y el hecho de poner fin a esa medida restrictiva “puede favorecer que los propios segovianos suban y aliviar así a los comercios y a la hostelería; que no suponga una barrera más a su situación económica”.

La alcaldesa, Clara Luquero, tomó la palabra para reiterar que la prohibición solo es aplicable a quienes utilizan el casco histórico para cruzar de una zona a otra de la ciudad y no “para quienes vistan a un familiar, quieren ir a una terraza, a un establecimiento comercial o al odontólogo” y añadió que “de hecho no se está controlando, es un elemento disuasorio para evitar ese tráfico ‘bastardo’ que contamina nuestra almendra histórica, la joya de la ciudad”.

Sin embargo, varios ciudadanos han asegurado a El Adelantado que la Policía Local ha amonestado a conductores cuando manifestaban que iban a realizar alguna gestión o compra sin poder acreditarlo.

La alcaldesa se comprometió en el pleno a intentar aclarar la información de las señales que prohíben el paso salvo excepciones, lo que llevó al concejal de Ciudadanos David García-Foj a dirigir una pregunta al final de la sesión: “¿Desde qué fecha en la ciudad de Segovia las señales de tráfico son interpretables y no de obligado cumplimiento?”.