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Un grupo de mayores realiza actividad física. / NEREA LLORENTE

Los centros de día son muy importantes para la población jubilada en Segovia, cada vez más nutrida por el envejecimiento demográfico. Ante el cierre de estos locales desde marzo de 2020, las asociaciones han buscado alternativas. “Los pueblos que tienen locales grandes se han podido juntar dentro de las limitaciones y han notado menos la distancia. Pero el 90% de los pueblos, que tienen ayuntamientos pequeños y salas donde cabían seis o siete personas… lo han tenido muy complicado”, explica el presidente de la Federación Provincial de Jubilados y Pensionistas de Segovia, Pedro Rojo.

En los meses posteriores al confinamiento, algunos colectivos recuperaron actividades como el taller de memoria, con grupos pequeños y mamparas. La experiencia demostró que el formato presencial no era viable con esos medios a su disposición y asumieron el formato online como la única alternativa. El monitor encargaba ejercicios para toda la semana, llamaba por teléfono para aclarar dudas y los ejercicios se entregaban y corregían a través de WhatsApp. Otros talleres como la gimnasia exigían una logística mayor. “El que haya tenido un local grande, lo ha hecho, pero en la mayoría de casos no se podía”.

El dilema para los más mayores está en conciliar su espíritu vitalista con la prudencia ante un panorama sanitario del que, incluso con vacuna, no se fían. “Nosotros tenemos ganas de hacer actividades, pero también parece que nos está tirando una fuerza invisible de la chaqueta para que no vayamos”. Por eso, aunque la apertura de los principales centros por parte de la Gerencia de Servicios Sociales será inminente, los jubilados se muestran “reacios” a salir de su zona de confort. “Tenemos ganas de juntarnos, pero todavía somos precavidos”.

Una filosofía de vida

Los ancianos dan una lección con su filosofía prudente. Aunque la edad podría hacerles impacientes por vivir buenas experiencias antes de que el tiempo se agote, ellos esgrimen paciencia. “¿Que perdemos dos años de estar juntos? Bueno, pues luego nos damos el abrazo con más ganas. A nosotros los años se nos pasan enseguida, pero esa paciencia te la da la experiencia de la vida”.

Las asociaciones están preparando proyectos de dinamización a partir de septiembre en zonas como el nordeste o el alfoz de la capital. “Vamos teniendo contacto con los ayuntamientos y con las demás asociaciones como cazadores, amas de casa o jóvenes. Tenemos que hablar, juntarnos y ver qué sale de ahí”. Por medio, otros proyectos como la risoterapia, talleres de igualdad de género, emociones en la era Covid o combatir la soledad o uso de móviles

Pedro da un valor positivo a la resignación: lejos de lamentarse, acepta que hay circunstancias que se pueden modificar y lo único que queda es jugar lo mejor posible las cartas de las que dispone cada uno. “Sabemos que antes de echar a correr hay que saber andar. Cuando eres joven, no sabes apreciar si cuando das un paso largo te puedes caer; lo das, salga lo que salga. Cuando eres mayor, te lo piensas todo detenidamente, incluso antes de dar el paso. Somos pacientes, sufridores y optimistas”.

Ese optimismo vertebra el mensaje, por eso Pedro cree que la sociedad aprenderá de la pandemia. “Esto es una lección muy gorda, de difícil digestión pero de buena sabiduría. Nos ha hecho bregar el lomo, nos ha bajado los humos; no somos nada y en cualquier momento nos puede venir un chaparrón de estos. Apreciaremos más el mañana después de que todo pase. Podemos juntarnos, danos un abrazo de alegría y volver a nuestras actividades. Yo animo a todos a que no pierdan la esperanza”.

Los centros de jubilados se preparan para recibir a casi 17.000 personas