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El búnker del Hospital Recoletas antes de la colocación del acelerador lineal. / NEREA LLORENTE

Cada vez queda menos para que la unidad de radioterapia del Hospital Recoletas, conocido por los segovianos como ‘La Misericordia’, pueda acoger pacientes que necesiten de su tecnología. La fecha para su entrada en funcionamiento está próxima y los años de pelea para que Segovia pudiera disponer de este servicio son demasiados, por lo que la ausencia de noticias sobre el necesario convenio está provocando cierta aprensión.

Lo cierto es que todavía hay tiempo, más cuando la instalación del acelerador Varian ha sido más complicada de lo previsto y las instalaciones acaban de iniciar el mes de pruebas que demanda el Consejo de Seguridad Nuclear. Estas complicaciones añaden una quincena a la entrada en funcionamiento del servicio, pago asumible si en el corto plazo los enfermos pueden hacer uso de unas instalaciones que pondrán fin a los largos desplazamientos para recibir este tipo de tratamiento.

Fuentes anexas a las partes, señalan que por el momento no se han iniciado los contactos para dar forma al convenio que posibilite que pacientes derivados de la sanidad pública lleguen a las instalaciones del grupo privado.

Hay que recordar que el Grupo Recoletas ya indicó que el convenio se empezaría a negociar una vez finalizadas las obras, similar a lo que expresó el delegado territorial de la Junta en Segovia, José Mazarías, hace dos meses. “Negociaremos el concierto con el grupo Recoletas de la misma forma que este mismo grupo y otras empresas tienen conveniado y concertado con Sacyl la utilización de los servicios privados mientras no se dispone en esos lugares de una radioterapia pública”, planteó Mazarías, que también recordaba que este acuerdo no hacía abandonar a la Junta el futuro proyecto de radioterapia pública.

La entrada en funcionamiento de la nueva unidad de radioterapia significará un antes y un después para Segovia, que tras más de 15 años verá tornarse en realidad un deseo para el que se ha tenido que pelear demasiado. Son pocas las voces que ponen en duda la futura existencia del convenio, pero cada vez son más las que creen que los plazos planteados no se cumplirán y este llegará varios meses después de lo esperado.

Al acercarse la entrada en funcionamiento de la unidad, que todavía tardará otro mes como mínimo en comenzar su actividad, las partes más interesadas en su pronta puesta en marcha piden a Junta y Grupo Recoletas empezar la aproximación para minimizar los plazos que den lugar al ansiado convenio.

La presidenta de la Asociación Española Contra el Cáncer en Segovia (AECC), Ana Sanjosé, revela que “no se tiene nociones sobre el convenio” y aunque confía plenamente en que se materialice, ve que los plazos dados anteriormente peligran. “No era esto lo que habíamos hablado con Recoletas y Junta”, señala.

Sanjosé precisa que cumplimentar todos los trámites podría retrasar el convenio “hasta cinco meses”, lo que implicaría irse hasta febrero del año 2022, “algo preocupante”. “Pensábamos que una prolongación del convenio que tienen en Valladolid lo tendrían que tener previsto”, señala, indicando que “choca” este alargamiento de los plazos cuando se está tan cerca del final.

La presidenta de la AECC se muestra extrañada ante la falta de datos, ya que “nadie ha negado nada, pero tampoco hay concreción sobre el convenio”.

En la misma línea se expresa Julio Misis, fundador del movimiento ciudadano ‘Radioterapia en Segovia ya’, que indica que dado como avanzaban las obras no se podía prever “ningún problema”. “Creo sinceramente que a la Junta la ha pillado el toro”, manifiesta Misis, que admite que “no quiere pensar mal” cuando se está tan cerca del destino final.

Se está oyendo que el convenio podría tardar en cerrarse cinco o seis meses”, precisa, a la vez que admite encontrarse ahora mismo “a la espera de noticias oficiales”. “El problema no es que se retrase un mes, eso siempre puede pasar, el problema es que el proceso se alargue mucho más”, finaliza.

La desconfianza es mucha, ya que otros proyectos e infraestructuras han visto retrasos de años, por lo que a pesar de que no se discute por el momento la voluntad de que la unidad de radioterapia llegue por fin a Segovia, sí se está muy pendiente de los plazos.

Se puede pensar que tras 15 años de ausencia otros seis meses no son nada, pero en esta ocasión no es así. La inversión está realizada, la obra completada y pronto se podrá poner en funcionamiento.

Con todo esto en orden, los retrasos no pueden ser justificados, ya que a día de hoy los largos desplazamientos de cientos de kilómetros de enfermos para poder recibir un tratamiento en el que les va la vida se siguen produciendo.