Juana Borrego cumplirá el año que viene treinta años como presidenta de FEMUR. / EL ADELANTADO

Experta en desarrollo rural, mujer rural e igualdad, en 1991 Juana Borrego creó la Federación de la Mujer Rural, para luchar por la igualdad entre mujeres y hombres, por la igualdad laboral, social y económica y por el reconocimiento del trabajo de las mujeres rurales. Durante estos casi treinta años de trabajo, no ha parado de reivindicar servicios y ayudas para las mujeres rurales, destacando el papel primordial de la mujer en el entorno rural.

¿Cómo es la mujer rural del siglo XXI?

—La mujer rural del siglo XXI es una mujer sincera, humilde, recia, decidida, sensata, arriesgada y a la vez comprometida con todo lo que hace, que es muchísimo. Cuenta con un gran heroísmo y un coraje admirable. Es una luchadora innata que durante muchos años ha sido invisible y que poco a poco está ganando una mayor visibilidad social.
Pero es que además, las últimas generaciones de mujeres rurales apuestan por emprender en el entorno rural para alcanzar un empoderamiento que se transforma en un liderazgo digno de aplaudir. ¡Eso es impresionante y encima lo hacen cuidando y atendiendo a su familia y al hogar!

¿De qué manera ha afectado y está afectando la pandemia de la Covid-19 a la mujer rural?

—Durante esta crisis sanitaria han sido ellas las que han visto aumentadas las horas de cuidados en el hogar, sobre todo al haber tenido a sus hijos más tiempo en casa y dedicado más atención a sus mayores. Sin duda, en ellas recae con más fuerza la tarea de velar por la salud física y emocional de toda su familia, además de su trabajo cotidiano. Hay casos durísimos de mujeres infravaloradas o maltratadas a las que no se las reconoce esta labor.

Como presidenta de FEMUR y conocedora de sus carencias y necesidades, han cambiado sus reivindicaciones o siguen siendo las mismas que hace años?

—Es cierto que en los últimos años se ha avanzando muchísimo, porque antes eran invisibles. También se ha producido un desarrollo en cuanto a sus protecciones, por ejemplo, con la Ley de la Titularidad Compartida muchas mujeres ganaderas o agriculturas tienen acceso a la Seguridad Social o a una pensión. Ese reconocimiento legal les ayuda a vivir mejor y con mayor tranquilidad.

Pero en ese avance hay reivindicaciones que siguen sin ser escuchadas y que necesitan una respuesta. Las mujeres rurales necesitan servicios y ayudas: más comunicaciones para desplazarse sin carencias. Un mayor compromiso con la educación, con maestros que duren ciclos completos. Por supuesto mayor garantía de Atención Primaria en los pueblos.
Ellas prosperan. Lo que necesitamos ahora es que las administraciones e instituciones se impliquen aún más con este colectivo.

¿Cuál cree que debe ser el papel que debe tener la mujer rural en la sociedad? ¿Considera que está reconocido el trabajo que han desarrollado estas mujeres a lo largo de la historia?

—El gran reto que tenemos en FEMUR es que la mujer rural pertenezca a una sociedad rural del futuro. Más humana, igualitaria, con mayor progreso, más innovadora y más sostenible.

Las que vivimos en los pueblos tenemos que luchar contra la despoblación, contra el envejecimiento de nuestros habitantes, así como contra el éxodo de los jóvenes que se marchan de aquí porque no encuentran trabajo, y contra la baja natalidad. Pero también tenemos que luchar, todos los días, contra algo aún más fuerte: el machismo.

Por eso queremos que las mujeres exploten todo su potencial y logren su sueño de vivir dignamente en los pueblos. Que se reconozca su labor, porque ellas son la columna vertebral de los hogares en el entorno rural. Ellas son las que trabajan como cocineras, como sastres, como administradoras, como educadoras ayudando a los hijos con los deberes, trabajan la tierra, llevan los negocios que aún quedan… Y es que sin la mujer, la España rural está perdida.

Volviendo de nuevo a este 2020, un año tan diferente en el que la crisis sanitaria y económica ha llegado a todos los ámbitos de la sociedad, ¿considera que ha sido un año perdido para la Federación, o han podido seguir desarrollando actividades y proyectos?

—La pandemia nos está haciendo reflexionar sobre el presente y el futuro de nuestros países, sobre dónde vivimos y en qué condiciones lo hacemos. Está claro que la Covid-19 para la mujer rural es una carga, pero en FEMUR estamos transformando esa carga en algo positivo. Estamos acelerando la transformación digital de las mujeres rurales para lograr un pleno empoderamiento.

¿Qué programas se están llevando a cabo en la sede de FEMUR en Hontalbilla? ¿Qué aceptación están teniendo, tras el confinamiento y la situación actual de incertidumbre?

—Por una parte hemos retomado con mucha ilusión y precaución nuestra formación presencial con varias iniciativas. Actualmente está en marcha por toda España la jornada de Diversidad de Emprendimiento para Mujeres Rurales, DIVERMUR, que fomenta el emprendimiento rural entre las mujeres para que sean motor activo en la economía y empleo de estas zonas.

También está activo el Programa Plurirregional de Formación perteneciente al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y el Fondo Social Europeo que cuenta con cuatro modalidades: Informática e Internet aplicada al medio rural; Gestión técnica y contable de empresas en el medio rural; Manipulación, transformación y comercialización de productos vinculados a empresas del medio rural y Prevención de Riesgos Laborales en explotaciones. Con este programa y en grupos muy reducidos de mujeres, hemos estado en muchas localidades por toda España, como Fortuna, Pallares, Cuéllar, Azuaga, Purchena, Haro o Guijuelo.

Hace unas semanas en nuestro Centro de Formación FEMUR hemos clausurado una formación profesional con el curso de Servicios Auxiliares de Estética de ECYL.

“Sin la mujer, la España rural está perdida”
Juana Borrego, en el centro, con las premiadas en una de las ediciones de la Feria de la Mujer Rural. / NEREA LLORENTE

¿Y de forma online?

—En cuanto a la formación online y con el objetivo de innovar a las mujeres rurales, hemos ampliado nuestra oferta virtual. Por ello hace un mes lanzamos las jornadas DIVERMUR OnLine, www.divermur.com, una plataforma virtual para que las mujeres rurales innoven y avancen hacia un mayor emprendimiento. En total, más de 500 mujeres rurales han participado en este programa y estamos muy contentos con el resultado y el feedback recibido.

Por otro lado y con motivo de la Feria Pronatura hemos realizado dos eventos. Primero un foro en el que han participado mujeres de distintos países explicando experiencias y buenas prácticas rurales. Se han dado cita representantes, altos cargos y expertos de distintas administraciones y continentes (África, América, Europa y Asia), con el objetivo de analizar y debatir temáticas enmarcadas en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030, como la igualdad, la brecha salarial, el empoderamiento y el liderazgo femenino o el emprendimiento. En próximas fechas celebraremos un segundo foro con las mismas características.

Y segundo, hemos lanzado nuestro I Concurso Nacional de Fotografía de Mujeres Rurales FEMUR, con el objetivo de impulsar y visibilizar la figura y la aportación de las mujeres rurales en el desarrollo de municipios rurales y de su economía. Ha sido un éxito total y la iniciativa ha encantado a nuestras mujeres rurales.

La Feria de la Mujer Rural se está celebrando este año en formato online, con una plataforma gratuita de comercio para 50 mujeres rurales de España con el fin de que puedan vender sus productos directamente al consumidor. ¿Qué tal está funcionando?

—La iniciativa, que ya está funcionando, es www.feriafemurpronatura.com y es un proyecto piloto pionero que pretende apoyar y ayudar a las mujeres artesanas en estos momentos tan complicados. Por ello, desde FEMUR hemos trabajado muy duro para que sea una feria muy novedosa, donde se unen esfuerzos para promocionar los más de 2.500 productos que las mujeres rurales elaboran de manera tradicional, sostenible, respetando su origen y con el máximo compromiso con el mundo rural.

Tenemos productos de alimentación como mieles de lavanda, ginebras de varios sabores, embutidos, pasta, anchoas, conservas, quesos… y en artesanía se puede comprar ropa, paraguas, bisutería, bolsos de piel, tocados, monederos de ganchillo… Hechos con los mejores ingredientes, con mucho mimo y cariño, siempre comprometidos con el entorno rural.

En definitiva, con este marketplace queremos digitalizar el mundo rural, creando un nuevo hábitat para las mujeres rurales. Además, desde nuestra entidad llevamos varios meses acompañando en el proceso de digitalización a estas mujeres rurales para transformar sus negocios. Que pasen de ser presenciales hacia una venta online.

Es un comercio ideal para adquirir regalos para estas Navidades. Como novedad, me gustaría comentar que del 7 al 13 de diciembre las artesanas harán un esfuerzo y aplicarán a sus productos un descuento del diez por ciento.

¿Cómo se presenta el próximo año para FEMUR?

—En FEMUR siempre estamos activos, pensando en nuevos proyectos que aporten valor a nuestras mujeres rurales. Si bien es cierto que 2021 se presenta como un año con dudas, estamos seguros de que nuestro objetivo, que es la lucha por mejorar la situación de las mujeres rurales, seguirá intacto y revalorizándose. Seguiremos formándolas para fomentar el desarrollo de los entornos rurales, diversificando la economía rural y equiparando a las mujeres en la era y la economía digital.

¿Cómo ve el futuro de la mujer rural? ¿Y su futuro como presidenta de FEMUR, sigue con las mismas ganas e ilusión para luchar por un grupo de población muy importante, nada más y nada menos de 6 millones de mujeres rurales en España?

—Desafortunadamente, cada día hay menos jóvenes y mujeres en los pueblos. Eso es una realidad y tenemos que aceptarla para poder afrontarla. Además, los pueblos a veces presentan una serie de desventajas: malas comunicaciones, escasa y envejecida población, pocos servicios…. Pero también digo que en las áreas rurales hay mucho trabajo, sólo hay que saber cómo aprovecharlo. En el campo tal vez no se tengan tantas cosas como en la ciudad, pero aquí con menos se tiene una mejor calidad de vida. Así de claro: aquí hay trabajo, y el trabajo dignifica. Muchas veces sólo hay que pararse y fijarse en que las tendencias modernas están generando nuevas oportunidades para el desarrollo del medio rural y pueden aparecer nuevas empresas rurales. Con internet y la tecnología adecuada se puede superar la distancia.

Y en lo que a mí respecta, ser presidenta nacional de la Federación Española de la Mujer Rural es un honor que seguiré ejerciendo con mucha implicación y compromiso.