Siete días de febrero

El lunes 23 de febrero de 1981 fue un típico día del invierno segoviano, con una temperatura máxima de 7,4 grados y mínima de dos grados bajo cero, tal y como anunciaba la agenda de EL ADELANTADO. En el apartado de espectáculos, el cine Cervantes anunciaba una atractiva sesión doble de la película ‘Mano de hacha’ “la más trepidante película de karate”, y en el Sirenas se ofrecía la epopeya de ‘Ben Hur’, mientras que los más rijosos podían ver en el cine VictoriaMi erótico Sigfrido’, película clasificada ‘S’.

Nada hacía presagiar que el diario decano de la prensa segoviana viviría los siete días más intensos de su historia reciente. De hecho, abría su edición con la visita privada del rey Juan Carlos I a Anaya para participar en una cacería de faisanes en la finca ‘El Ardido’, propiedad del conde de Sepúlveda, que tuvo lugar en la mañana del 22 de febrero.

También se hacía eco ese día de la renovación del juramento a la bandera del diputado socialista por Segovia Luis Solana Madariaga, realizado en el Centro de Instrucción de Reclutas (CIR) de Colmenar Viejo, quizá como premonición de su compromiso con la defensa de los valores constitucionales refrendado días después.

Pero también había espacio para la cultura, y EL ADELANTADO ponía de relieve la presentación del disco del dulzainero y folclorista Mariano San Romualdo ‘Silverio’, que en compañía de sus hijos dedicaron al abuelo ‘Silverio’, y que fue presentado en el bar galería ‘Poetas’ al que la familia llegó en un animado pasacalles.

Como de la noche al día, todo cambió. A las seis y veinte de la tarde, la irrupción de Tejero y sus huestes en el Congreso de los Diputados dio un vuelco inesperado a la situación, y allí estaba el periódico para contarlo. El equipo de periodistas y fotógrafos dirigido por Pablo Martín Cantalejo realizó un ingente esfuerzo profesional poniendo en la calle el mismo día dos ediciones, a las siete y media de la mañana y a las dos y media de la tarde para mantener el pulso informativo de los acontecimientos que se estaban produciendo en el Congreso y en otros puntos del país.

‘Tranquilidad absoluta en Segovia’, titulaba la apertura del periódico en la mañana del 24 de febrero, recogiendo en la información el testimonio de las autoridades civiles y militares y sus llamamientos a la calma y la serenidad. “Segovia ha sido siempre una ciudad muy tranquila. Que confíen en sus autoridades y en las fuerzas del orden público, que siempre están al servicio del orden, de la Constitución, del Rey y de España”, sentenciaba el gobernador civil Manuel Díaz-Miguel Moraleda.

En el Ayuntamiento, los ediles de la época y el alcalde se reunían en el edificio para seguir a través de la radio la evolución de los acontecimientos, y en partidos como el PSOE la expectación –no exenta de preocupación- era máxima. El senador socialista Ballesteros pedía a los segovianos en las páginas del periódico que mantuvieran “la calma y serenidad y se mantengan fieles a la Constitución”.

La segunda edición de las 14,30 ya albergaba noticias esperanzadoras, y en su portada, la foto realizada por Manuel Pérez Barriopedro de Tejero pistola en mano en el estrado del hemiciclo del Congreso rodeado de guardias civiles. También en la portada, el editorial del periódico subraya la inequívoca defensa del orden constitucional, valorando la “clara y resuelta” actitud de S.M. el Rey que en momentos de grave incertidumbre ordena el funcionamiento de los restos del poder civil y se dirige a la nación manifestando su firme voluntad de imponer el orden constitucional.

España ha pasado el momento más difícil de la democracia, y salvado esto, las instituciones pueden dar la medida de que valen para que el pueblo español viva en libertad

En la edición del miércoles 25 de febrero, EL ADELANTADO recogía de forma ya más reposada valoraciones de algunos de los diputados por Segovia, como el socialista Luis Solana y el centrista Modesto Fraile Poujade, que señalaba que tras el fracaso del golpe “España ha pasado el momento más difícil de la democracia, y salvado esto, las instituciones pueden dar la medida de que valen para que el pueblo español viva en libertad”.

Ese mismo día, el periódico glosaba el premio ‘Cultural Poetas’ otorgado al fotógrafo José María Heredero, que el recordado artista segoviano recibía de manos del gobernador Díaz Miguel en el primer acto oficial al que asistió después de los convulsos días del golpe.

Poco a poco, todo volvía a la normalidad. El Ayuntamiento convocaba un pleno extraordinario en apoyo a la Constitución en la comisión municipal permanente, que entre otros acuerdos contemplaba también el derribo de las tapias del antiguo campo de El Peñascal, en situación de abandono.

En el pleno convocado el jueves 26, la Corporación aprobó una declaración para reprobar los hechos y ratificar su voluntad “de defender la democracia y la Constitución”, así como adherirse a la gran manifestación convocada por todas las fuerzas políticas, económicas y sociales en defensa de la Carta Magna el viernes 27 de febrero, que reunió a más de 3.000 personas, siendo una de las más multitudinarias que se recuerdan en la época.

En la portada de la edición del sábado, el titular no dejaba espacio a la duda: ‘La democracia, reafirmada por los españoles’, y el editorial del día valoró la participación popular al asegurar que los segovianos “pusieron una brillante y definitiva rúbrica a un sentimiento de libertad y a un deseo de paz que habían dejado bien patente a través de la gran participación y el completo orden”.

Todo esfuerzo tiene su recompensa, y en el caso de EL ADELANTADO, además de la masiva respuesta de los lectores segovianos, que agotaron las dos ediciones del periódico, también llegó en forma de felicitación por parte de la Secretaría de Estado para la Información, que en una carta firmada por su responsable, Rosa Posada, agradecía la labor del periódico, cuyo esfuerzo “contribuyó de manera decisiva a tranquilizar a la opinión pública, apoyando su deseo de vivir en libertad y en alguna medida, a la solución pacífica de los hechos”.

Constitución VIVA‘, por Ángel González Pieras.