Lucía López García, ganadera, 24 años.
Lucía López García, ganadera, 24 años.
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A veces la realidad nos deja de piedra. En estos tiempos en que el campo y todo lo que rodea al mundo rural, pensamos que pronto quedará para adornar las postales, aparece alguien que de nuevo enciende la esperanza.

Tiene 24 años, se llama Lucía López y, hace un tiempo que dejó colgados los libros de historia y un piso de estudiantes, en Salamanca, para dedicarse a la ganadería extensiva, a las vacas de raza Limousine. Es cierto que su padre se dedicaba a ello desde siempre pero, Lucia decidió que quería abrir su propio camino.

Muchos papeles y burocracia, mucho dinero y mucho trabajo después… Lucía tiene sus 40 vacas madre, más cinco de su propia cosecha, a las que cuida y atiende hasta emocionarse al recordar los malos ratos… Y, pienso… ¿Porqué en vez de hablar tanto de la España vaciada, no tomamos el ejemplo de jóvenes como Lucia y estudiamos el porqué de su decisión y como solucionar las trabas que ha encontrado para que otros jóvenes lo tengan más fácil? Si lo hacemos, es posible que descubramos que no todos los niños quieren ser toreros y futbolistas, ni siquiera ingenieros, aunque esté tanto de moda…

— ¿Cómo una joven de 24 años se “mete en el lío” de tener su propia ganadería?
— Estaba terminando el Bachillerato, en los exámenes finales y, tenía claro que si estudiaba algo después, tenía que ser Historia porque era lo que me gustaba pero, un día me planté y pensé: ¡Madre mía! Cuatro años de carrera, luego tengo que hacer Magisterio o algún Máster, para dedicarme realmente a la Historia, que es lo que me gusta y dije… No, a mí las vacas me gustan….
Es que mi padre ha trabajado toda la vida con vacas, siempre lo he tenido en casa y, cinco días antes de hacer la Selectividad, les dije a mis padres que no iba a la Universidad, que iba a echar vacas… ¡Así fue!

— ¿El terreno donde están tus vacas es de tu padre?
— Sí, tenemos una finca alquilada y, estamos en la misma finca pero, él tiene sus vacas, yo las mías. En el mismo sitio, a 9 Km de Villacastín ¡Juntos pero no revueltos!

— Bueno… ¿A tus padres que cara se les quedó ante tal anuncio?
— -¡Uf! Mi madre lloró mucho. Es que ya teníamos una habitación en un piso en Salamanca en el que iba a entrar en el momento que aprobara. Había hecho la pre-matricula que haces en la Universidad que luego completas si apruebas selectividad… Mi madre lloró mucho pero, ahora estoy muy contenta porque hago lo que me gusta. No me arrepiento.

— Tenias entonces 17 o 18 años…
— No, tendría 19 o 20 años. Después, con mi padre, nos pusimos en marcha. Hice el curso de la Incorporación pero, las vacas no estuvieron a mi nombre hasta 23 de febrero de 2017 ¡Dos años de burocracia! Papeles y más papeles… Hasta que me dejaron tenerlo a mi nombre.

— ¿Había algún problema?¿Es muy complicado el proceso que hay que completar?
— Piden muchos requisitos, mucho tiempo de espera de la Junta de Castilla y León hasta que entregas algo… te lo conceden… es mucho tiempo de espera. Económicamente, si no están tus padres detrás… Yo no estaría aquí ahora mismo…

— En otras palabras, es “un pico” lo que hace falta para poner en marcha una explotación como la tuya…
— Yo tengo 40 vacas madre. Empecé con 21 vacas y, a los 18 meses, añadí las 19 restantes porque la Junta no me dejaba comprar las 40 desde el principio… Son unas pautas que debes ir siguiendo, aunque puedas llevar otro ritmo. Si ellos te dicen: “Hasta aquí y, ahora esperas tanto tiempo…”Por eso es tan largo y se hace tan pesado el proceso, tanto papel…
Ahora mismo tengo 40 vacas madre y, este año estoy criando de las mías porque veo un poco más de solvencia, digo: “Bueno, sí, este año puedo criar de las mías. Tengo 5 chotas para conseguir que sean Vacas Madre y…

— En otras palabras, la familia va creciendo…
— Sí. La familia… El año pasado era imposible pensar en dejar algo para criar. Todo lo que criaba era cebado para vender o para vida porque, me dedico a la raza Limousine y tengo suerte, me conocen muchos clientes porque mi padre lleva ya muchos años y, hay gente que va a comprar sementales o novillas para reproducción y, lo que no vendemos para vida, se ceba y para el matadero. Pero hasta este año no he podido echar cuentas y decir… ¡Este año voy a poder ampliar la familia! El año pasado no, todo tenía que venderlo para poder mantener a las 40 vacas.

— Esto sí que es toda una historia… Tú eres de Villacastín ¿Qué opinan tus amigos de tu ocupación actual?
— Muchos se han ido a estudiar fuera, a Madrid o Ávila pero, siempre me han apoyado. Yo estudié en Ávila, en Segovia es donde tengo que hacer los papeles, voy al Hospital… pero yo tiro más a Ávila porque me pillaba mejor estudiar allí y, mis amigas de Ávila me decían: “¿Pero tú estás segura?… pues si tú estás segura… ¡Adelante! Y, además, mis amigas me dicen que se me ve que me gusta lo que hago y, mi novio, que también trabaja en el sector, me apoya.

— ¿Es un sector complicado…?
— Te tiene que gustar. Si no te gusta, no puedes. Tú sabes que es de lunes a domingo y, de lunes a domingo y, de lunes a domingo… y, es lo que hay. Hay días que estás tres horas o cuatro pero, otros echas doce… y sabes que es así.

— ¿Estas aprendiendo cosas que no sabías?
— Sí, estoy aprendiendo mucho de mi padre. Siempre lo he vivido, desde pequeña, pero ahora que estoy más con él… Cuando estudiaba en el Instituto, los fines de semana iba con mi padre alguna tarde pero, ahora que estoy todos los días y estoy aprendiendo mucho. Cada día algo, sobre todo manejando el ganado. Él me dice: “Lucía, para”, “ves lo que hace esa vaca, espérate”. Ahora, en cambio, ya sé cuando tengo que esperar .

— Tengo una curiosidad, la cara que puede haber puesto algún cliente que llega a la explotación con la intención de comprar una vaca y sales tú ¿Qué cara se les queda?
— Mas que llamarme a mí, llaman a mi padre. Luego, cuando llegan allí, me van conociendo. Sobre todo, alguna persona mayor me ha dicho que si estaba allí para “ayudar” a mi padre y les he contestado que las vacas son mías también…
Estas cosas ocurren sobre todo con la gente más mayor. Los hombres más mayores pero, el resto no. No tengo problemas con el veterinario o con la gente que viene a traer pienso o paja… ellos lo toman como si fueras uno más. Nunca he sentido que me hayan discriminado por ser mujer.

— Ahora, tienes la oportunidad de ver la realidad del campo desde otra perspectiva al formar parte de la Junta Directiva de una Organización Agraria como ASAJA ¿Has conocido a otras mujeres que, como tú, son titulares de explotaciones ganaderas o agrarias?
— Sí, tuvimos una conferencia que hicimos en Valladolid, el año pasado, que nos juntamos 120 mujeres de ASAJA que nos dedicamos a la ganadería y a la agricultura y, la verdad es que alguna de aquellas mujeres nos contaba que algún vecino, gente mayor que, por ser mujer, la atacaban más… pero las mujeres que se dedican a esto y están cerca de mí, la verdad es que no…
Por ejemplo, otra amiga que tengo, que montó una explotación de cabras, igual, es una más, ella me lo dice: “Vienen aquí y no siento que me discriminen”.

— Sobre tu explotación… ¿Dónde sueñas tú que puede ir? ¿Cuáles son los siguientes pasos que te gustaría dar?
— Mis siguientes pasos… Me gustaría dedicarme a la línea de vida más que a la cárnica porque, aunque sé que es necesario comer carne… A mí ¡Me da pena!
Los chotos que crío, los he visto crecer, todos los días… unos animales que tienen unas características buenas para la reproducción, para dar buenas crías y, que tengan que ir al matadero… me da lástima.
Tengo ahora un novillo que compré hace dos años, que es “polled”, que es Heterocigótico, un porcentaje de sus crías, nacen sin cuernos. Eso es “muy línea vida”, mucha gente busca este tipo de animales porque, en vez de tener que “esmochar” (cortar los cuernos), al nacer sin ellos…

— ¿Y estos animales que no tienen cuernos son los que dedicáis a cría?

— -¡Claro! Esta es la línea vida, porque ahora mismo, en cualquier Feria de la Raza Limousine de la Federación, todo va “esmochado”.
Me gustaría, en un futuro, entrar en la Federación pero, es mucho dinero… “todo se andará”, ahora de momento no puedo, estoy en ganado Limousine puro, pero no estoy en la federación. Me gustaría estarlo en un futuro y domar animales…

— Más adelante te gustaría seguir por este camino, y avanzar. Llegar a una línea más pura… No quedarte en la ganadería “más tradicional”, sino aquella que busca mejorar razas…
— Concursar con mi ganado, domar animales para ir a Ferias… Sí, me gustaría.

— Se te ve lanzada… Ahora tu madre, después de tanto llorar… ¿Cómo lo ve?
— Muy bien, ahora está encantada. Se lo cuenta a todo el mundo: “¡Tengo una hija ganadera!”, Se la llena la boca de decirlo… Me echa una mano, igual que mi hermana. Cuando hay que hacer algo, lo digo y, allí van todos.

— Si hay algún chico o chica de tu edad que leen esto y quieren meterse en este mundo ¿Qué consejo les das?
— -¡Uf! Que se lo piensen mucho y, si no tienen un respaldo, alguien que se dedique a ello como yo tengo a mi padre, que no lo hagan. No se puede, es muy difícil. Hasta económicamente, si no me echan una mano mis padres, no hubiera sido capaz de salir adelante. Ahora ya voy viendo la luz pero, el primer año, si no te ayudan un poco…

— En otras palabras, la inversión es fuerte…
— Sí, tienes que pedir un crédito al Banco, que te venga bien el año…a mí, el 2017, cuando me incorporé, fue de sequía total y, en enero y febrero, nevadas de metro y medio pero, para remate, los lobos… Ataques de lobos.

— Ese es “otro capítulo” ¿No?
— Eso es otra historia… Se te queda cara, hablando claro, de g…. Porque, llegas una mañana, y ves que todas las vacas están alteradas… y piensas… ¡Ha pasado algo! Y, no puedes hacer nada… Llamas al guarda, este decide que es un ataque de lobos… pero, lo que te da la Junta… ¡No me vale lo que me da la Junta! Si tengo ese animal para criarle y que se convierta en una vaca y que viva doce o trece años y, en cambio, la han matado con tres meses…Por que me den X, no me resuelve nada…

— ¿Cuántos te han matado hasta ahora?
— Este año van tres. Y no se puede hacer nada. Es como si tú estás en tu casa, entra un ladrón y se lleva la Tele y, no puedes hacer nada. Y tú, te quedas en el sillón mirado al ladrón mientras te dice: “Mañana me llevo la nevera”…. Y no es solo lo que matan, también las carreras que las vacas se pegan, los abortos, a muchas se les corta la leche del stress que sufren… Y eso ¿Quién lo paga? Nadie.
Y las vacas con miedo. Simplemente con el olor de los lobos al pasar por allí… Se acobardan, se vienen a las naves… ¡Es desesperante! Y, no dormir una noche, te levantas, coges el coche a las 12 de la noche, das una vuelta y ¿Qué haces aquí? No vale de nada… A lo mejor estás una semana tranquila y luego, otra vez.

— De todo tu trabajo ¿Que es lo que menos te gusta hacer?
— Los papeles, aunque me planteo que son como los deberes del colegio, me lo tomo así. Yo concentro parideras desde octubre hasta abril, en el verano no tengo parideras. Durante el tiempo de parideras, hay días que llegas y han parido 5 en un día. Esa tarde, llegas a casa con lo deberes del colegio, y los vas haciendo día a día porque, esa gente que deja los papeles amontonados, un montón de tiempo… ¡Pero si luego es peor! Yo. Me lo tomo así y tampoco me da pereza. Todos los días un poco, es mejor.
Aparte de esto, lo que menos me gusta es la nieve. Aunque es de mi trabajo, las vacas no tienen la culpa. Mis vacas están a 1300 metros de altitud, y cuando nieva… se te cae el alma a los pies. Aquellas nevadas gordas que hubo en enero y febrero de 2018, los “animalitos” venían a mí.
Toda la vida estaré agradecida, y mi padre igual, porque donde está la finca hay una cantera al lado y, el encargado y un empleado nos ayudaron con una pala, a quitar nieve, de lo contrario yo no habría podido llegar allí, habría tardado un montón de días en llegar.
Las vacas estuvieron allí 45 días. Se quitó la primera nevada y cayó otra en febrero. Los animales venían a mí como a pedirme que las sacara de allí. Mi padre y yo llorábamos al ver a los animales como estaban… y todavía… (Llorando de verdad). Se preparó una muy grande. Los más mayores decían que no lo habían visto nunca.

— Además, ahora, en la directiva de ASAJA ¿Cómo se ven las cosas desde allí?
— Desde ASAJA me dijeron que me animara, que era joven, una chica…De momento voy aprendiendo de los mayores. Yo puedo hablar de lo mío: del ganado extensivo, de las vacas de campo…. Pero, “si no luchamos nosotros por el campo, no va a luchar nadie”.

— ¿El campo tiene muchos problemas?
— Muchos, nosotros en la carne: Entre el Acuerdo de Mercosur (Importar carne desde el extranjero), los lobos… La carne no se puede pagar a lo que se está pagando, es una vergüenza el precio de la carne. La gente no entiende que las subvenciones sirven para que el precio de ciertos productos sea asequible. Una barra de pan, sin subvenciones, no valdría 0,75 euros, sino 3.
Sobre traer carne del extranjero, aquí en España no podemos usar transgénicos pero sí que “metemos cereales y carne” con transgénicos. España es el país que está más controlado y mejor producto tiene tanto de carne como de cereal pero, metemos productos de fuera que no tienen ese mismo control…
De momento, nos quedamos con su historia y nos preguntamos “si alguien más se ha dado cuenta de que comer, es una costumbre que practicamos tres veces al día, por lo menos…”