Segovia aclamó a Jesús en la borriquilla

Cientos de personas asistieron a la Procesión de las Palmas

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“Y trajeron la asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima. Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles y las tendían en el camino” (San Mateo 21, 7-8). Así cuenta el evangelista Mateo la entrada de Jesús en Jerusalén, que ayer los cristianos conmemoraron en todo el mundo y que en Segovia se vivió con una multitudinaria procesión en el entorno de la Plaza Mayor con los niños como coprotagonistas.

Fue un Domingo de Ramos luminoso como pocos. El sol calentaba al mediodía mientras muchas familias esperaban para bendecir palmas y ramas en la iglesia de San Miguel. Pocos minuto después salía de la Catedral el paso de ‘Jesús entrando en Jerusalén’, conocido popularmente como ‘La Borriquilla’, conjunto escultórico del artista segoviano José María García Moro que data del año 1964. Lo hizo acompañado por la Banda de Cornetas y Tambores ‘Félix Martín’, de la Cofradía de la Oración en el Huerto (barrio de San Lorenzo), mientras la Unión Musical Segoviana esperaba junto a la entrada a la Calle Real.

A la altura de San Miguel se incorporó el resto del cortejo para recorrer a continuación las calles de Cronista Lecea, Colón, plaza de los Huertos, Arias Dávila, José Canalejas, Herrería, Juan Bravo, Isabel la Católica y Plaza Mayor hasta desembocar de nuevo en la Catedral, a la una de la tarde, al son del Himno Nacional y recibiendo el aplauso de los presentes.

La carroza estaba adornada con claveles y flores de primavera y escoltada por seis niños, tres a cada lado. Abría la procesión el Estandarte de la Junta de Cofradías seguido de una representación de las once cofradías y hermandades, incluyendo la del Rocío, siguiendo un orden ligeramente diferente al de la Procesión de los Pasos del Viernes Santo: La Oración en el Huerto (barrio de San Lorenzo), La Flagelación del Señor (Nueva Segovia), Santo Cristo de la Cruz (Cristo del Mercado), Santo Cristo de San Marcos (San Marcos), Nuestra Señora de la Soledad al pie de la Cruz y el Santísimo Cristo en su última palabra (San Millán), Nuestra Señora de la Piedad (San José), Santo Entierro del Cristo de los Gascones (El Salvador y curia segoviana), Camino del Sepulcro (feligresía de San Andrés), Soledad Dolorosa (Santa Eulalia), Nuestra Señora del Rocío y Jesús con la Cruz a Cuestas y María Santísima de las Angustias (Asociación de Exalumnos Maristas ADEMAR).

Fueron niños de estas cofradías segovianas, ataviados con las túnicas correspondientes, pero sin capirote, los participantes más numerosos y activos a lo largo del corto recorrido de la procesión.

Justo delante del paso de ‘Jesús entrando en Jerusalén’ se situaron unos pocos feligreses de parroquias de la ciudad y, por detrás, el obispo, Ángel Rubio, acompañado de canónigos y autoridades religiosas, seguidos por representantes de todas las cofradías, entre ellos el presidente de su Junta, Miguel Hernández.

Entre las autoridades civiles que participaron en esta procesión se encontraba la alcaldesa, Clara Luquero, escoltada por dos maceros municipales, como es tradición en la ciudad; el presidente de la Diputación, Francisco Vázquez, y los concejales Andrés Torquemada, Alfonso Reguera, Paloma Maroto y Lirio Martín, del Grupo Socialista; el portavoz del Grupo Popular, Jesús Postigo, con los ediles del PP Juan Antonio Folgado, Mercedes Sanz y Azucena Suárez. También estuvieron el cronista oficial de la ciudad, Antonio Ruiz; y el defensor del Ciudadano, José García Velasco, así como una representación de Guardía Civil, Policía Nacional y Policía Municipal de Segovia.

La aconfesionalidad del Ayuntamiento de Segovia ha sido uno de los temas que ha tratado recientemente la nueva alcaldesa con el único concejal de Izquierda Unida, Luis Peñalosa pero, según Clara Luquero, ambos están de acuerdo en el acompañamiento protocolario en determinados actos religiosos marcados por la tradición en la ciudad. La Semana Santa tiene, además de las connotaciones religiosas, un importante contenido cultural y tradicional, como lo demuestra el hecho de que muchos de los cofrades participantes en la procesión no siguieron, a su término, la eucaristía que el obispo presidió en la Catedral, con la solemnidad que caracteriza la liturgia católica en festividades tan destacadas como la de ayer.

De esta manera, en el momento de la segunda lectura todavía estaban abandonando el templo numerosas personas, provocando cierto ‘barullo’ que causó algunas molestias a quienes asistían a la misa.