José Luis Concepción, presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León.
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José Luis Concepción, presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León desde hace 30 años, cuando comenzó su carrera judicial, ha permanecido en diferentes destinos fuera de Segovia pero, pese a la distancia, ha seguido siempre unido a su ciudad donde es fácil verlo durante los fines de semana o en los periodos de descanso, acompañando a sus padres, a sus amigos y, “recuperando la paz”.

Por ser un hombre corpulento y aficionado al deporte, se le ve de lejos, pero además, a la hora de manifestar sus opiniones sobre cualquier cosa que le pregunten, no es lo suyo esconderse en ningún momento, lo que en algunas ocasiones le ha supuesto verse envuelto en algunas polémicas.

En poco más de un año dejará su actual cargo de presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, desde el que ha defendido “a los jueces de su tierra” pero antes, nos ha acercado sus opiniones sobre la justicia y la situación de Cataluña… comunidad en la que vivió unos años y conoce de cerca, en una conversación mantenida junto a la iglesia de San Martín, en el corazón de Segovia.

— Desde hace muchos años su labor profesional le mantiene lejos pero, con mucha frecuencia, sigue estando al tanto de lo que ocurre en Segovia, no ha perdido el contacto…
— No puedo estar en Segovia todos los fines de semana porque hay muchos intereses…los padres por un lado y los hijos por otro. Son muchas las cosas a tener en cuenta pero… sí, siempre que puedo, cada dos semanas o tres, estoy en Segovia.

— ¿Ha cambiado mucho la ciudad de Segovia desde que no vive aquí de manera continuada?
— Me da la impresión de que la Segovia más animada fue en la época de los años 80, la época que coincidió con mi oposición, cuando no podía salir apenas. Ahora, me parece que Segovia ha bajado el pistón y se está quedando un poco muerta… Eso me entristece tremendamente pero, aún así, sigo encontrando aquí la paz que necesito.

— ¿Hay mucha diferencia entre la forma de vida de Burgos, lugar donde ahora reside y trabaja de modo más habitual, y Segovia?
— Burgos es una ciudad con 170 mil habitantes, con mucho ambiente, mucha oferta cultural… donde los bares y restaurantes siempre están llenos y hay un alto nivel de vida. Creo que Burgos está a la cabeza de Castilla y León en muchas cosas.

— ¿Segovia se ha quedado pequeña?
— Esta es una ciudad con unas grandes posibilidades, está a un tiro de piedra de Madrid vengamos como vengamos (en tren, por carretera, en autobús…), es una de las ciudades más bonitas de España, con unas posibilidades tremendas que deberíamos saber explotar.

— ¿Segovia se está quedando en “posibilidades”, sin dar el siguiente paso?
— Pues sí. Nos estamos quedando en “posibilidades”. Creo que hace muchos años deberían haberse hecho muchas cosas.
Siempre, decía hace 10, 15…30 años que Segovia debía haber apostado por ser la “Salamanca del siglo XXI”, debería haber tenido una universidad potente que pudiera adsorber todos los excedentes de Madrid, un gran hospital universitario, unos buenos palacios de congresos pero… creo que otras provincias de Castilla y León, nos han ganado por la mano…

— Háblenos de su trayectoria profesional.
— Ingresé en la carrera judicial hace ahora 30 años. Me fui a servir, como primer destino, a un juzgado de un pueblecito muy pequeño de Asturias. Viví en Oviedo, otra de las ciudades más deliciosas en las que puede vivir una persona por el ambiente universitario… y fui feliz durante esos primeros dos años. Abandonar, los cuatro años de encierro a causa de la oposición pues… hubiera conseguido estar bien y feliz en cualquier sitio pero además, en Oviedo, tuve el añadido de estar con los buenos amigos que hice en la Escuela Judicial, que eran asturianos.
A los dos años, dicen que me ascendieron a Magistrado… y me mandaron al cinturón industrial de Barcelona, que era completamente distinto pero, como hay que hacer de la necesidad virtud, también fui feliz en Cataluña.
Llegué tres meses antes del comienzo de los Juegos Olímpicos, por lo que tuve el privilegio de disfrutar de unos JJOO en la ciudad en la que vives y, me volví a reunir con muchos amigos que fueron ascendiendo y se concentraron también allí.
He estado catorce años allí, siete en Badalona y siete en la Audiencia Provincial de Barcelona (en una sala especializada en Derecho Mercantil) y fui feliz… Me casé, tuve a mis tres hijos y, en el año 2005, tuve la inmensa suerte de que con 43 años, me nombraron Presidente del Tribunal Superior de Castilla y León, de mi tierra, y aquí estoy desde entonces.

— Hablemos de la Comunidad de Castilla y León ¿cómo ve la situación, en general, en esta Comunidad?
— Después de haber recorrido más de seiscientos mil kilómetros por nuestra tierra castellanoleonesa, puedo certificar la buena salud que tiene el Sistema Judicial de Castilla y León. Creo que en España existen dos velocidades a la hora de hablar de justicia: El Sur y el Norte.
De Madrid para arriba, la Justicia goza de muy buena salud, hay muy pocas excepciones de órganos que no den satisfacción y donde no se alcancen a resolver los asuntos de la manera más optima posible. Es cierto que contamos con una ventaja, no existe la desertización judicial que hay en otras Comunidades Autónomas y aquí, las plazas judiciales suelen estar cubiertas de ordinario, lo que procura una facilidad grande a la hora de trabajar.

— ¿Hay atasco en el TSJ de Castilla y León?
— Ahora mismo, todas la salas funcionan a plena satisfacción. Cuando llegué en el año 2005, la Sala de lo Contencioso de Valladolid tenía un atasco importante de trece mil recursconveros pendientes que le obligaba a resolver con casi cuatro años de retraso. Ahora, puedo dar fe de que, con el buen trabajo que han hecho los dos últimos presidentes, Antonio Fonseca y Ana Martínez Olalla, la Sala está plenamente actualizada como lo están las otras tres Salas del Tribunal.

— Hace pocos días preguntaba al presidente de la Audiencia de Segovia, Ignacio Pando, por las sentencias que los administrados no llegan a comprender, casos como Caja Segovia, insultos a Víctor Barrio…
— Muchas veces las resoluciones son lo que son y no lo que nos gustaría que fueran. Unas veces nos gustan y otras no. Hay que tener en cuenta que los jueces interpretan el Derecho, aplican la Ley vigente y, muchas veces con la Ley que hay, no pueden adoptar otra resolución diferente.
Me hago cargo de que muchas veces hay resoluciones que procuran la insatisfacción de la población pero, les diría a los ciudadanos dos cosas: En primer lugar, que solo se puede valorar, enjuiciar y criticar una resolución, cuando se ha leído. Muchas veces solo opinamos por los comentarios que vemos en los medios de comunicación y, cuando lees la resolución te llevas una sorpresa pues ves que poco tiene que ver esa resolución con la realidad que están pregonando los periódicos, las radios o las televisiones… o, con la que muchas veces se quiere dar, de forma sesgada, en la redes sociales.
En segundo lugar, cuando los jueces dictan aquella resolución, solo pueden aplicar el Derecho vigente a las pruebas que se han practicado en el proceso y, aunque ellos tengan un conocimiento extra-procesal del asunto, solo esas pruebas pueden servir para enjuiciar, para resolver aquello.

— ¿Hay leyes que hay que revisar…?
— Por supuesto pero la responsabilidad no está en los jueces si no en el poder legislativo que es el que las realiza.
El Poder Judicial tiene una sumisión expresa al imperio de la Ley y, los jueces, lo único que podemos hacer es interpretarla, no modificarla. Si el ciudadano no está conforme con alguna Ley, lo que tiene que hacer es replanteárselo a la hora de elegir a los legisladores que las redactan…

— ¿Qué necesita la Justicia en Castilla y León?
— En Castilla y León, y está mal que yo lo diga porque si pido poco me van a dar menos… pero, de acuerdo a lo que comentaba de la buena salud de nuestra justicia en la Comunidad y que funciona razonablemente bien, tiene pocas necesidades salvo las lógicas materiales, sobretodo en infraestructuras, que estamos padeciendo en dos ciudades de la Comunidad, sobretodo en Segovia y Valladolid.
Unas infraestructuras lamentables, un peregrinaje de sedes que nos hace tener hasta seis o siete sedes judiciales en cada una de las dos ciudades. Eso no es lógico en una justicia moderna como la que tenemos en el resto de las provincias, en el resto de la Comunidad.
Los edificios judiciales de Segovia y Valladolid son las urgencias mayores que tenemos en este momento.

— El presidente de la Audiencia de Segovia, ha pedido a los Reyes Magos que se “resuelva” de una vez la paralización del futuro edificio judicial en Nueva Segovia…
— ¿A los de qué año?. -La historia del Edificio Judicial de Segovia es la verdadera historia de la mala suerte. Ya en 2006 se inició una permuta, como todos recordarán, donde se están construyendo los juzgados, entre Patrimonio del Estado y la Junta de Castilla y León… pero, la permuta tardó dos años en realizarse.
Comenzó la crisis y, cuando amainó, se publicitó el proyecto. Al final, después de todas las dificultades surgidas y de toda la lentitud por parte del Ministerio en acometer esa obra, se adjudicó, se comenzó a ejecutar y, la empresa, como ya sabemos, concursó… Entonces es, como ya he dicho, la historia de la mala suerte.
Siempre dije en Segovia que debiera haberse resuelto ese problema, y hablo del año 2006 porque lo propuse entonces, dando otras soluciones. Hay muchos edificios del Casco Viejo, del Casco Histórico, que podrían haber servido en aquella época para acoger los juzgados de Segovia y nos hubieran dado una solución más óptima y más cercana en el tiempo: Hablo de Policlínico “18 de Julio”; del Colegio Universitario Domingo de Soto (Palacio de Mansilla) que, aunque es privado, cualquier gestión con la entonces Obra Social de la Caja de Ahorros, podría haber permitido un acuerdo; hablo del Instituto Nacional de Previsión… edificios que hubieran concentrado los Juzgados al lado del edificio histórico de la Audiencia, que hubiera quedado exclusivamente para albergar la Audiencia Provincial y la Fiscalía.

— Por lo visto… No le hicieron caso…
— La Subdirección General de Obras y Patrimonio del Ministerio de Justicia, tiene unos pensamientos muy particulares siempre… y, es muy reacia a escuchar a quien verdaderamente conoce la problemática.

— ¿Cuánto tiempo calcula que permanecerá al frente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ¿
— No lo calculo, lo sé. El final de mi mandato está situado en los primeros meses del año 2021. Por tanto, me queda algo más de un año al frente de la presidencia de este Tribunal.
Van a ser casi 16 años presidiendo el Tribunal y, la limitación de mandatos que ha incorporado la última reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial, me impide volver a presentarme a la reelección y, en consecuencia, ahí finalizará mi etapa absolutamente gratificante y satisfactoria, representando a los jueces de mi tierra.

— ¿Puede recordar algún momento más crítico vivido en estos años en el ejercicio de su cargo?
— Creo que los malos momentos los padeces cuando los estás atravesando, luego se minimizan con el paso del tiempo.
Yo pongo la mira en la agenda de mañana, en el juicio de pasado mañana, en el estudio de la sentencia que tengo que dictar esta semana y, por regla general, me suelo olvidar de los problemas del pasado. Recuerdo, en cambio, las cosas buenas, las cosas malas suelo desdibujarlas y tamizarlas.
He tenido muchos momentos buenos a lo largo de estos dieciséis años. Recuerdo con especial agrado cuando mis compañeros solicitaron para mí la primera de las Cruces de San Raimundo que tengo y me la impusieron en León, en un acto muy bonito y emocionante, en marzo de 2010 donde, la mayor parte de los jueces, se volcaron conmigo y me dieron un baño de cariño que no se me olvidará.

— Pero, su historia profesional no se limita a estos años, antes estuvo catorce años en Cataluña ¿cuál es su opinión sobre lo que está ocurriendo allí?
— Siempre digo que de la sentencia del Procés hay que sacar las conclusiones buenas: Ha habido un grupo de señores que eran presuntos delincuentes hasta el momento del dictado de la sentencia y que ahora son convictos, porque ha habido una resolución, que es firme, que nos dice que estos señores han delinquido.
En segundo lugar, nos ha dicho que ha habido una organización criminal, instalada en la Organización del Estado, en este caso en la Organización Autonómica. La sentencia nos ha declarado que ha habido violencia y que la conducta de estos señores ha sido “tumultuaria”.
Por último, y no es baladí, han utilizado el dinero público, el de los ciudadanos, el dinero que a través de los impuestos pagan trabajosamente los ciudadanos y que debería revertir en obras públicas en beneficio de los mismos, para llevar a cabo sus fines criminales. Con lo cual, los ciudadanos, incluso los más insatisfechos con la sentencia, deben darse cuenta de que estas verdades las ha fijado “la sentencia del Procés” y eso, hay que celebrarlo.

— ¿En Cataluña llega a la gente ese mensaje o solo “que España nos roba?
— Después de cuarenta años con la educación que les dan y yo he padecido a través de mis hijos cuando estaba allí… no me extraña.
La transferencia de competencias en materia de Educación, han sido uno de los mayores errores que ha podido cometer la Administración Central porque, a través de los colegios se está inculcando a los jóvenes una educación completamente perversa y tendenciosa.

— Durante todos estos años, han gobernado varios partidos políticos…
— “De aquellos polvos vienen estos lodos”, porque, efectivamente, desde 1980 no hay presencia del Estado en Cataluña. Es difícil ver en algunos edificios oficiales la bandera nacional y, se han hecho tremendas concesiones al nacionalismo por conveniencias políticas.
La situación ha sido consentida por las dos grandes fuerzas políticas que han dominado el país desde entonces. Esas fuerzas siempre han hecho concesiones para alcanzar unas mayorías que una perversa ley electoral no les permite conseguir de otra manera.
Siempre me extraño de que estas dos grandes fuerzas políticas no sean capaces de un entendimiento, de una modificación de la ley electoral, para poder sacar adelante a este país sin chantajes de ningún tipo.

— Desde su punto de vista ¿cómo podría resolverse esta situación?
— Primero, recuperando las competencias en materia de educación en todas las Comunidades Autónomas porque por ello en Cataluña se está inculcando un gran odio a España y, en el resto de las Comunidades, se está empobreciendo la educación de una manera terrible. No hay mayor enemigo para todo que la ignorancia.
En segundo lugar, aplicando a los medios de comunicación la misma política económica que a cualquier empresa. Algunos están manifiestamente en situación de concurso y se les está inyectando dinero público para que sigan atacando a España. Simplemente… aplicando la Ley.