El Foro Social de Segovia convoca una concentración bajo el lema 'No a la Guerra'. / NEREA LLORENTE
El Foro Social de Segovia convoca una concentración bajo el lema 'No a la Guerra'. / NEREA LLORENTE

Cuatro días después de que el presidente ruso Vladimir Putin ordenara la intervención militar contra Ucrania, la respuesta mundial sigue siendo unánime contra esta agresión, condenada sin paliativos por la práctica totalidad de la comunidad internacional. Mientras la escalada militar de las tropas rusas sigue aumentando, la ciudadanía ocupa calles y plazas en muchas ciudades del mundo para gritar ‘no a la guerra’, y este sábado Segovia se sumó a esta corriente con la convocatoria realizada por Foro Social de Segovia, que fue secundada por cerca de 300 personas que se dieron cita en el Azoguejo.

Pancartas con el lema que nombra la concentración y banderas de Ucrania exhibida por representantes de la comunidad ucraniana residente en Segovia se dejaron ver en la concentración, donde los portavoces de Foro Social dieron lectura a un manifiesto en el que se criticó la “manera poco civilizada e inhumana de intentar resolver los conflictos por la fuerza”, para solidarizarse con los habitantes de Ucrania “así como con los de otros pueblos que llevan sufriendo décadas de violencia, con explosiones esporádicas de guerra declarada y que ominosamente hemos visto sucederse con la complicidad de nuestros gobiernos”.

Tras la lectura del manifiesto, el micrófono de la megafonía quedó abierto al testimonio de los ciudadanos ucranianos, que expresaron su agradecimiento por el apoyo ciudadano, así como su tristeza por el sufrimiento que viven los familiares y amigos que viven allí y ahora buscan refugio fuera de sus hogares.

Testimonios

Este fue el caso de Elizabeta y Mariana, dos jóvenes ucranianas que pese a llevar más de una década viviendo en Segovia con sus familias, viven con preocupación y tristeza las consecuencias del ataque ruso que sufren el resto de sus familiares. Así, Mariana asegura que por el momento “en mi casa mantenemos la comunicación a diario con la familia”, y por lo que les cuentan, comienza a haber preocupación por el desabastecimiento en las tiendas, donde comienzan a escasear alimentos de primera necesidad como el pan. En Ternópil, ciudad de la que procede su familia, “mis abuelos escuchan el ruido del paso de los aviones y todos los días suena la alarma ante un posible ataque aéreo”, aunque por el momento permanecen alejados de la zona de conflicto.

Menos suerte hay en Sumy, ciudad en la que vive la familia de Elizabeta, que ya ha caído en manos rusas, y señala que las calles están vacías, ya que “los que no han conseguido huir, permanecen encerrados en sus casas”. Además, asegura que los soldados rusos no están preparados para un conflicto largo “y pasan por las casas pidiendo alimentos o tabaco, y de momento lo reclaman con favor, pero llegará un momento en que lo harán empleando las armas”.

La Universidad de Valladolid condena el ataque ruso

El Consejo de Gobierno de la Universidad de Valladolid, en sesión de 25 de febrero de 2022, acordó sumarse al comunicado de la Conferencia de Rectores y Rectoras de las Universidades Españolas (CRUE) en el que se condena la invasión de Ucrania por parte del Estado ruso.

En una nota de prensa, el campus público señala que “los valores de la Universidad nos llevan a manifestar nuestro más profundo rechazo a la utilización de la violencia en lugar de utilizar las vías diplomáticas para la resolución de conflictos”.

La Universidad de Valladolid desea trasladar toda su solidaridad al pueblo de Ucrania y pide que se respeten la paz y los derechos humanos, y se ofrece para ayudar a los estudiantes que pudieran verse afectados, mostrándoles todo su apoyo para que no vean paralizada su formación tras el estallido del conflicto armado.

Asimismo, hace extensivo este seguimiento a otros posibles miembros de la comunidad universitaria. Por otra parte, exige que se desarrollen “todas las acciones posibles para que se produzca el cese inmediato de esta agresión”.