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Postrado ante el obispo, Álvaro Marín escucha la letanía de los santos del ritual de ordenación. / M.G.

En 2010, el hoy obispo emérito de Segovia Ángel Rubio, ordenaba sacerdote a Juan Agudo en una ceremonia en la que la Iglesia diocesana expresó su alegría por incorporar al clero un nuevo presbítero en una época difícil para las vocaciones religiosas. Casi once años después, la diócesis se vistió de gala para recibir en su seno a Álvaro Marín Molinera, que desde ayer forma parte de la nómina de sacerdotes de la provincia, a la que aportará savia nueva para un colectivo envejecido y cargado de trabajo.

El joven de 27 años recibió el sacramento del Orden Sacerdotal en una emotiva ceremonia celebrada en el altar mayor de la Santa Iglesia Catedral, y presidida por el obispo César Franco; en la que estuvo acompañado por una amplia representación de los sacerdotes de la provincia, así como diáconos y seminaristas procedentes de varios puntos de la región, familiares y amigos que compartieron con él la emoción del inicio de su trayectoria pastoral.

En un ritual cargado de simbología, enmarcado en la solemne celebración de la Eucaristía, Marín fue presentado ante el Obispo para constatar la elección del ordenado, y tras la celebración de la palabra, postrado ante el prelado diocesano escuchó las letanías de los santos, para después recibir la imposición de las manos de Monseñor Franco y del resto de los sacerdotes diocesanos, como símbolo de la intercesión del Espíritu Santo.

Posteriormente, las manos del ordenado fueron ungidas con el Santo Crisma, para recibir después los Santos Evangelios, la patena y el cáliz y ser revestido con la casulla propia de su ministerio sacerdotal, para completar así su entrada en el clero diocesano.

En su homilía, el obispo se dirigió a Álvaro Marín para recordarle el lema que eligió como presbítero ‘Todo lo puedo en aquel que me fortalece’, y pedirle fortaleza y constancia durante su acción pastoral. Así, señaló que “el Señor te llama a subir a su barca y bregar con él, para que seas pastor de la Iglesia y administrador de sus misterios, y conducir a los hombres en una travesía por el mundo hasta la otra orilla, que es la orilla de Dios”.

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La madre del nuevo sacerdote besa sus manos tras la celebración, en la que fue revestido con estola y casulla. / NEREA LLORENTE

Monseñor Franco aseguró que para ejercer el sacerdocio -al igual que para la vida cristiana- “no se puede ser cobarde, desconfiar de Cristo o vivir la fe de una manera mediocre”, y recordó al nuevo sacerdote que a través del sacramento del orden “la Iglesia te expropia de ti mismo y te consagra a Cristo”.

“El sacerdocio te da la autoridad para enfrentarte al mal, pero para ello tienes que imitar tu vida en el misterio de la cruz”, concluyó.

Marín tuvo la oportunidad de dirigir sus primeras palabras como sacerdote ante sus ya compañeros en el ministerio y ante el público asistente para agradecer el apoyo recibido durante este tiempo de formación, con especial dedicación a sus padres Fernando y Mari Cruz y sus hermanos María y Nano, así como a formadores, compañeros y obispos que han animado su vocación. El sacerdote pidió a Dios “fidelidad” para su nueva andadura, y recordó al Santo Cura de Ars al asegurar que “me postré consciente de mi nada y me levanté sacerdote para siempre”, como prueba de su compromiso con esta ingente tarea.

Tras su ordenación, Álvaro Marín oficiará su primera misa como sacerdote el sábado 26 a las 11 de la mañana en la parroquia de Santa Teresa.