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La convivencia del adoquinado y el asfalto genera inconvenientes para el mantenimiento de las calles, como ocurre en el Paseo del Salón./KAMARERO

Una calle bien asfaltada y con las aceras en buen estado es el deseo de cualquier vecino de Segovia, que no siempre se cumple. Un paseo por las principales vías de la ciudad muestra la peculiar geografía de la imperfección en el firme por el que transitan decenas de miles de vehículos y en las aceras que otros tantos miles de segovianos emplean para caminar por las calles.
Grietas en el asfalto, cuando no son agujeros o pequeños socavones, o el progresivo y cada vez más evidente deterioro en el firme de muchas de ellas, unido a aceras de calles con losetas levantadas o deterioradas forman parte del paisaje diario de muchos segovianos .
Las redes sociales ponen de manifiesto esta situación a través de ciudadanos que suben fotos y comentarios sobre un problema endémico no sólo en Segovia sino en cualquier capital; para el que a buen seguro puede haber una solución más allá del ‘parcheo’ temporal que se realiza en aquellos casos más urgentes, o en la aplicación de los sucesivos planes municipales de asfaltado.
Si bien es cierto que en los últimos meses se han emprendido proyectos como el arreglo de la calle Agapito Marazuela o la reurbanización y arreglo en importantes vías de los barrios de San Lorenzo o La Albuera, no lo es menos que el callejero segoviano adolece de una intervención integral que pueda llevar a planificar de forma ordenada las obras priorizándolas en aquellas vías más necesitadas atendiendo a su estado de conservación.
Así lo creen los grupos de la oposición municipal, que señalan que la etapa de Gobierno del PSOE en la ciudad ha hecho retroceder a la ciudad en este ámbito, lo que obligará en el futuro a llevar a cabo una programación integral en el mantenimiento de las calles.
El portavoz municipal del PP Pablo Pérez considera que la “desidia” del equipo de Gobierno ha hecho que la ciudad “genere necesidades a mayores en el mantenimiento de sus calles”, ya que al no haberse hecho una gestión “ordenada e integral”, se han dejado de lado muchas vías que ahora están pidiendo una renovación que puede resultar muy costosa.
“Es como cuando no se hace limpieza en una casa de forma periódica, que al final obliga a hacer una limpieza general con más tiempo y dinero”, asegura Pérez.
Para el portavoz popular la aplicación de los planes anuales de asfaltado –que recuerda que son obligatorios en todas las capitales- puede resultar una herramienta útil, y reconoce que la dotación económica anual, estimada en unos 500.000 euros “es similar a la de otras capitales del tamaño de Segovia, pero si no se ejecuta en su totalidad o sólo parcialmente no responde a las necesidades de la ciudad”.

EL EMBORRILLADO, UN PROBLEMA
Además, pone de manifiesto algunas singularidades de las calles de la ciudad, como el emborrillado en el centro histórico o el adoquinado que aún mantienen algunas vías, que requieren intervenciones más específicas en las que “hay que hacer actuaciones de otra dimensión que garanticen la durabilidad de la obra, aunque haya que emplear más dinero”.
De este modo, plantea que Segovia necesita abordar este problema “desde un planteamiento de ciudad, y no como una lucha entre barrios, como parece que se ha hecho a través de los presupuestos participativos, donde es obvio que cada barrio quiere lo mejor para sus vecinos, pero las decisiones políticas son del Ayuntamiento, que tiene que priorizar en función de las necesidades reales del conjunto de la ciudad.
Desde la bancada de Ciudadanos, su portavoz Noemí Otero considera que el estado de las calles de Segovia “es una prueba más del abandono del equipo de Gobierno de los servicios básicos, al igual que la limpieza de los imbornales del alcantarillado o el alumbrado”. Así, señala que en los últimos años hay calles como la Avenida del Padre Claret que han acaparado grandes inversiones “con 15 arreglos en 13 años”, mientras que otras se han dejado abandonadas y presentan un preocupante estado de conservación.
Otero pone el acento en los barrios incorporados, donde el Ayuntamiento “parece no entender las necesidades de estos vecinos”, mientras que se realizan grandes intervenciones en La Albuera o San José. De igual modo, señala la falta de sensibilidad del equipo de Gobierno en materia de accesibilidad, donde la exigencia a la hora de reparar calles “no es la misma que para los comercios, a quienes no se conceden licencias de apertura si no cumplen estos requisitos”.
Ciudadanos considera que es necesario un “plan integral y verdadero” sobre el estado de las calles de Segovia, de la misma manera que se ha hecho con los polígonos industriales, pero Otero precisa que este plan “no sólo debe estar cuantificado y diseñado, sino que se refleje y se aplique en los presupuestos municipales, porque todo lo que se salga de esa previsión es vender humo”.

Los vecinos critican las “promesas incumplidas”y reclaman un plan

La lista de quejas del movimiento vecinal sobre el estado de las calles de la capital es casi tan grande como el malestar que genera casi dos décadas de “promesas incumplidad” por parte de los sucesivos equipos de Gobierno municipales del PSOE. Desde la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos, su presidente Julián Sancho se retrotrae a las primeras etapas de la alcaldía de Pedro Arahuetes para señalar la gran cantidad de obras “inacabadas” y proyecto que han quedado guardados en el cajón por lo que consideran una “falta de voluntad política para llevar adelante un proyecto de ciudad”.
Mayte Mañas, vicepresidenta de la asociación va más allá a la hora de poner sobre la mesa la necesidad de abordar un plan plurianual que no solo contemple la mejora de las calles, sino que además incluya una redefinición urbanística de muchas zonas que en su actual configuración se han ido quedado obsoletas y poco prácticas tanto para viandantes como para conductores.
El plan podría abordar problemas como la necesidad de aparcamientos disuasorios en zonas como el Velódromo o Las Lastras, así como la reordenación de otros espacios urbanos en la zona norte de la capital, y la acuciante necesidad de intervenir en los barrios incorporados. A este respecto, Mañas señaló que son “los grandes olvidados del Ayuntamiento, y a veces pienso que hubiera sido mejorque se hubieran organizado como pueblos, ya que los recursos y los servicios les llegarían de la forma que hoy no les llegan”.
Julián Sancho aseguró que la inclusión de proyectos de reforma viaria y urbanística en el proyecto de presupuestos participativos “es una forma de establecer una competición entre barrios en lugar de priorizar esas obras en futuros presupuestos”. A este respecto, Mayte Mañas señala que el plan anual de obras que demandan “estaría hecho si se atienen a las propuestas de los vecinos, pero el diseño de este programa parece estar hecho para que el Ayuntamiento eluda su responsabilidad a la hora de priorizar obras y la deje en manos de los vecinos”.
La lentitud administrativa en la Concejalía de Urbanismo es otro de los caballos de batalla de la Federación, ya que enlentecer hasta en ocho meses la concesión de una licencia de obras o de apertura de un establecimiento “no parece lo más lógico para poder dinamizar la gestión de la ciudad”. “No somos una ciudad de 300.000 habitantes –aseguró Mañas-, no podemos entender el porqué de este atasco en la gestión urbanística, que parece ser algo ya endémico en este Ayuntamiento”.