El final de la enorme fila de participantes de la 38 edición de la Marcha Apadefim se perdía de vista entre las calles de la ciudad. / Kamarero
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Es la marcha de las marchas en Segovia y este domingo lo volvió a demostrar una vez más, como durante los 37 años anteriores. En una mañana que se prometía –como así acabo siendo– espléndida, miles de personas volvieron a renovar su compromiso con la asociación Apadefim y con la labor que diariamente realiza la entidad con las personas con discapacidad intelectual de la ciudad.

Hasta el mismo momento de la salida, los menos previsores continuaron realizando sus inscripciones en la caseta instalada en la plaza del Azoguejo para una Marcha Apadefim, la número 38, que finalmente contó con 2.500 andarines – cifra superior a la registrada en 2018, con algo más de 2.300–.

Parejas, amigos, compañeros de escuela o familias enteras se echaron a la calle para colaborar con una marcha intergeneracional en la que muchos abuelos, con sus nietos aún en el cochecito, mostraron a los pequeños la receta para que el evento de Apadefim pueda seguir cumpliendo años: ‘siempre caminar juntos’, como rezaba el lema de esta última edición.

A las 10.00 horas partía desde el Azoguejo la concurrida procesión en la que el colorido de la ropa deportiva y las chaquetas, que pronto desaparecieron producto de las cuestas y de la agradable e incluso calurosa temperatura, sirvieron de equipación oficial.

Desde allí, los caminantes fueron recorriendo el trayecto ya conocido de anteriores ediciones: Avenida del Acueducto, paseo Ezequiel González, paseo Conde de Sepúlveda, avenida Obispo Quesada, calle Doctor Tapia, carretera San Rafael, avenida de la Constitución, avenida Gerardo Diego, avenida Vicente Aleixandre, carretera de la Granja, avenida Juan de Borbón, avenida Padre Claret, calle San Gabriel, Riveras del Eresma, calle de Los Molinos y Alameda del Parral, para terminar en la meta instalada en la Alameda de la Fuencisla.

Si las sonrisas predominaban en las caras de los participantes al inicio de la marcha, estas se tornaron unánimes en los últimos metros del recorrido de 9,3 kilómetros en el que cada participante pudo marcar su ritmo. Alrededor de una hora y cuarto tardaron los participantes más rápidos en concluir el recorrido completo, que algunos prefirieron abordar en bici y que la mayoría se tomó con la calma del que pasea con amigos.

La Policía Municipal de Segovia fue la encargada de realizar cortes temporales en las distintas calles y avenidas por las que transcurrió el evento solidario, que no supuso grandes impedimentos para el tráfico rodado de la ciudad.

En la Alameda de la Fuencisla, frente al Santuario de la Virgen, les esperaba un fin de fiesta que muchos extendieron hasta agotar la mañana. Un camión lleno de provisiones y unas mesas dispuestas para la ocasión por los numerosos voluntarios reconocieron el esfuerzo de los andarines con 3.000 bocadillos –en los que se emplearon 250 kilos de embutido–, 3.000 botellines de agua, 2.000 latas de refresco y 2.800 piezas de fruta variada.

No faltó tampoco la música para amenizar el merecido descanso a la sombra de los árboles en el que los grupos fueron tomando posiciones en la extensa zona verde. Además, y dentro del fin de fiesta organizado para despedir la 38 Marcha de Apadefim, también se organizó un sorteo entre todos los participantes, en el que unos pocos tuvieron la fortuna de volver a casa cargados con un gran televisor, varios jamones y productos ibéricos o una cafetera.