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Una consumidora hace uso de las botellas de agua mineral./ JAIME GUERRERO

Dependiendo del lugar en el que se haya nacido en España, beberse una botella de agua puede suponer un gasto más que añadir al final de mes a la lista de facturas. Un segoviano se puede llegar a ahorrar en torno a 50 euros respecto a un murciano y puede llegar a superar los cien euros si la comparación se hace con un tinerfeño o un balear.

Mientras que España se sitúa como el quinto país de Europa que más agua embotellada consume, Castilla y León se ha emplazado como la quinta comunidad autónoma que menos recurre a este tipo de consumo. La diferencia no está en el precio del agua o en la compañía de distribución, aunque también sería un dato a tener en cuenta. La riqueza de las familias en cuanto al agua que beben solo depende del suelo que pisan.

Así lo explican AIS Group y el Observatorio de Sostenibilidad en el informe presentado junto con Esri España sobre el uso de agua embotellada. Estas empresas, en su estudio publicado, han demostrado que las regiones con una mineralización débil en los suelos, es decir que disponen de zonas graníticas y ácidas, registran el gasto medio de agua mineral más bajo entre sus residentes.

Así es el caso de Madrid, Galicia y en general el norte de España. En el País Vasco el gasto medio de agua embotellada en cada hogar es de tan solo 20 euros. Algo que añade a sus habitantes al ranking de ser los que menos agua embotellada consumen en todo el país. Segovia está casi en el centro de la tabla, el gasto medio de cada habitante es de 42 euros al año, que a la vez es la media de toda Castilla y León. Los vallisoletanos y burgaleses son los que más consumen con una media de 46 euros.

Les siguen los salmantinos con 43, los zamoranos con 40, palentinos con 39, leoneses con 38, abulenses con 36 y los que menos son los sorianos con 32 euros de media. El gasto de Segovia es en realidad relativamente bajo, se encuentra por debajo de la media nacional que es 62 euros al año, y muy por debajo del gasto de las islas y el Mediterráneo. Un ciudadano en Murcia puede llegar a gastar hasta 90 euros al año en agua embotellada. Tenerife, Las Palmas y Balear son las provincias donde el consumo llega hasta los 140 euros al año, un gasto más que evidente que puede hacer temblar algunos bolsillos.

Datos reales

Andrés Torres tiene una empresa de comercialización de bebidas. Reparte en toda la provincia de Segovia botellas de Acquajet del manantial de Soceo en La Rivera de Folgoso en León. Su forma de venta se basa en dispensadores de agua a domicilio. Él presta los dispensadores y solo cobra las garrafas. “El 70% son familias, el resto son empresas” expresa Benito en una llamada telefónica y reconoce: “Yo cobro las garrafas a seis euros, las familias suelen consumir tres al mes o alguna más, las empresas sí que consumen muchas más”.

Esto asciende a una media de 218 euros al año por familia. Ante la pregunta sobre el consumo Benito responde: “Cada vez hay más gente que me llama para poner dispensadores en sus casas. Está aumentando el consumo de agua embotellada. La gente la prefiere porque tiene menos cal. No te puedo decir las botellas exactas que vendo pero no llegan a las 25 mil botellas”. Así, según sus datos aportados, casi 500 familias en la provincia consumen al año de sus botellas.

El suelo en España es otra desigualdad y vuelve a poner de manifiesto la distinción económica que supone el lugar en el que se vive. Tanto Esri España como AIS Group y el Observatorio de Sostenibilidad se ponen de acuerdo para destacar la importancia y el valor que tiene el agua y las desigualdades económicas y sociales reales que este factor creará en el futuro. El agua es un bien necesario pero cada vez más escaso. La desertización que ya se está produciendo en España provocará el encarecimiento de algo que ahora nos parece una minuciosidad pero que generará grandes problemas en el futuro.