Los termómetros podrán alcanzar hasta los 38 grados de temperatura. / KAMARERO
Los termómetros podrán alcanzar hasta los 38 grados de temperatura. / KAMARERO

Una segunda ola de calor llega a la provincia de Segovia la próxima semana, con temperaturas con valores máximos de hasta 36 grados. La Agencia de Protección Civil de Castilla y León declaró este sábado la alerta por meteorología adversa (ola de calor) desde las 12 horas de este domingo, para las provincias de Ávila y Salamanca, y desde las 12 horas de mañana lunes para el resto de las provincias de Castilla y León. Ante esta circunstancia se invita a la población a tomar precauciones por este episodio de calor.

El motivo de la declaración es el ascenso térmico generalizado desde ayer que afecta principalmente al extremo sur de la Comunidad, donde se podrán superar los 38 grados. En el caso concreto de Segovia, la Agencia Estatal de Meteorología prevé ‘nivel amarillo’, con temperaturas de hasta 36 grados en la provincia, hoy domingo desde las 13 hasta las 21 horas. En zonas montañosas, las máximas también pueden llegar hasta los 34 grados, durante las mismas horas. La probabilidad de alcanzar este valor será mayor a altitudes inferiores a los 1.000-1.200 metros.

A partir del lunes, según informa la Junta, las temperaturas seguirán en aumento afectando progresivamente a toda Castilla y León, llegando a alcanzar los 38 -39 grados en el sur, superándose los 34-36 en amplias zonas del resto de la Comunidad. Durante este episodio las temperaturas mínimas también alcanzarán valores elevados.

Dicho ascenso se prolongará al menos hasta mediados de la semana que viene, por lo que la alerta se mantendrá vigente mientras dure esta situación.

Recomendaciones

Como consecuencia de este episodio de calor extremo, la Agencia de Protección Civil proporciona una serie de recomendaciones a la población para prevenir posibles emergencias. Entre ellas, evitar las actividades al aire libre en las horas centrales del día –entre las doce de la mañana y las seis de la tarde–, así como prestar atención a la población de riesgo, que incluye personas mayores, pacientes con enfermedades crónicas (como pueden ser hipertensión, diabetes, cardiopatías..) y menores de cinco años.

Se recuerda, además, la importancia de beber agua de manera regular, incluso aunque no se tenga sed, y abstenerse si es posible de la ingesta de comidas copiosas y calientes.

La exposición prolongada al sol puede traer consigo la aparición de un golpe de calor, cuyos síntomas suelen ser dolor de cabeza y mareos, náuseas y vómitos, temperatura corporal elevada –incluso por encima de 40 grados– con ausencia de sudoración, calentamiento de la piel, desorientación, etc.

Para ayudar a una persona que sufre un golpe de calor, se recomienda colocarla a la sombra, refrescar con agua fría o hielo –en especial en la cara y las axilas–, despojarle de ropa para airearla, y en el caso de que encuentre consciente, animarle a que beba agua.
Además, se hace un llamamiento a la población para que, en el período de vigencia de esta alerta, se extreme la precaución en el uso del fuego al aire libre para evitar que se declare un incendio.

Hay que recordar que la ola de calor registrada en el mes de junio, entre los días 12 y 18, se llevó por delante 75 vidas en Castilla y León. Por provincias, según informa Ical, en Segovia se sumaron cinco fallecimientos por el calor. La provincia donde el calor sesgó más vidas esa semana fue León, con 18, seguida de Palencia, donde hubo 14 personas que fallecieron. En Salamanca y Valladolid la ola se llevó 11 vidas, mientras que Burgos sumó siete, Ávila cuatro y Soria dos.