Vista general aérea del Acueducto y la ciudad de Segovia en un día soleado. / Rocío Pardos
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La ciudad de Segovia ha celebrado la jornada festiva y de aniversario de este viernes por partida doble, al conmemorar que este 6 de diciembre se cumplían 34 años desde que la Unesco incorporara al Acueducto romano y a la ciudad vieja en la lista Patrimonio Mundial.

Ese día –6 de diciembre de 1985–, el entonces alcalde, Miguel Ángel Trapero, presenció en la sede de la Unesco en París la concesión de ese título, una declaración obtenida por unanimidad, para la que se había realizado un intenso trabajo previo. Segovia se convertía en la séptima ciudad en conseguir el título.

La delimitación correspondía con el Acueducto, Monumento Histórico-Artístico desde 1884, el área incluida en la declaración de Segovia como Monumento Histórico-Artístico concedido por el Gobierno de España en 1941 y los valles del Eresma y del Clamores declarados Sitios Pintorescos en 1946.

La incorporación del Acueducto y la ciudad vieja en ese listado supuso una manera diferente de entender, de cuidar y de promocionar a Segovia. Su conservación conlleva obligaciones que marcan día a día las decisiones que se toman, con responsabilidad y compromiso. No en vano, en el título se puede leer que “la inscripción en esta lista confirma el valor universal excepcional de un sitio cultural o natural que debe ser protegido para el beneficio de la humanidad”.

Protección del Patrimonio

Con la voluntad de seguir ahondando en la obligada protección de los bienes reconocidos por la Unesco, el Ayuntamiento ha iniciado esta semana los trámites para la redacción de un Plan de Gestión del Acueducto y la ciudad vieja.