Finca de Villa Estrella, con la iglesia de Santo Tomás a su izquierda, vista desde la calle del mismo nombre. / Kamarero
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Santo Tomás cobra una relevancia no merecida en el Plan Especial de Áreas Históricas (PEAHIS), concretamente en su Catálogo Arquitectónico, donde se incorporan a esta zona edificios situados en otros barrios como San Millán, El Salvador (San Justo) y Santa Eulalia. Partiendo de la dificultad de fijar los límites de los barrios populares, muchos de ellos antiguas parroquias con origen en la época medieval, hay que indicar que el documento delimita dos unidades urbanas y dentro de la segunda incluye en una misma zona a Santo Tomás y a Santa Eulalia e incorpora un barrio nuevo, el de la Universidad.

No parece muy ajustado, por ejemplo, que el Catálogo Arquitectónico incluya dentro de Santo Tomás el conjunto arquitectónico de la propia plaza de Santa Eulalia, ni tampoco a edificios de viviendas de las calles Almira, Cañuelos o San Francisco pero es que, mientras en la ficha de la Casa del Sello, situada en esta última vía, el inmueble figura dentro del barrio de San Millán (discutible para los vecinos de El Salvador-San Justo), otros edificios con cara al Azoguejo aparecen erróneamente como pertenecientes al barrio de Santo Tomás.

Aunque se trata de una cuestión nominativa, formal, que no afecta a la protección de los edificios, puede generar confusión y no es de recibo después de la larga tramitación del plan y las correcciones apuntadas tras su aprobación provisional.

En cualquier caso, el PEAHIS, en su Memoria vinculante, incluye a Santo Tomás en el entramado medieval de los grandes arrabales históricos de la ciudad relacionados por una parte con el arroyo Clamores y por otra con la calle del Mercado, hoy de José Zorrilla. Señala, sin embargo, que el tejido urbano “lentamente se ha ido desconfigurando por la apertura de nuevas calles de sección más amplia y bloques de viviendas en la época del desarrollismo de los años 60”. En definitiva, el desarrollo urbano ha dado como resultado en la actualidad manzanas de grandes bloques de vivienda.

A diferencia de Santa Eulalia, que conserva parcialmente la estructura medieval en su plaza (está incoado el expediente de BIC) y edificios singulares como el de los Buitrago, en Santo Tomás el único vestigio de la ciudad histórica es su iglesia parroquial, una de las más tardías de estilo románico en Segovia, del que se conserva únicamente el ábside y la puerta norte originarios del siglo XIII, ambos poco visibles en la actualidad. El resto data del siglo XVII.

Incluye el Catálogo Arquitectónico del plan un edificio del siglo XX, el Centro de Salud Segovia I, conocido por muchos segovianos como el ambulatorio de Santo Tomás. Construido en 1962-1963 según el proyecto arquitectónico de Marcide Odriozola, en 1985 fue objeto de obras de adaptación y en 1997 se reformó su interior.

El diseño de este inmueble sanitario, que responde a un entorno que sirve de antesala de la ciudad y está relativamente próximo al Acueducto, se define como “un volumen limpio, potente, de geometrías elementales y formas plenamente contemporáneas”. Su imagen la proporciona el revestimiento, de piedra caliza de las canteras del Parral, y de aspecto y textura similar a la de algunos inmuebles históricos más significativos de Segovia. El PEAHIS permite en él intervenciones de restauración, rehabilitación, reestructuración interior parcial y ampliación.

Peor suerte ha corrido en el documento el conocido como chalet de los Rueda o Villa Estrella, situado junto a la iglesia de Santo Tomás y rodeado de un jardín. Se trata de una vivienda de 524 metros cuadrados construida según un proyecto del arquitecto Pagola de 1925 por encargo del industrial Doroteo Rueda, que impuso su gusto personal. El resultado es un edificio del más puro estilo regionalista, vinculado a la arquitectura montañesa característica de ese periodo y libre de adornos y aditamentos estéticos inútiles. Los redactores del plan consideran que no es acreedor de protección y justifican su desaparición, y la de parte del arbolado, para mejorar la imagen urbana en esta zona de la ciudad.

En este sentido, gracias a un convenio acordado en 2015, y que ha contado con la oposición de Izquierda Unida, la propiedad puede ahora derribarlo para construir un bloque residencial de hasta seis plantas y 6.600 metros cuadrados, con un máximo de 74 viviendas.

A cambio, el municipio recibirá 1.125 metros cuadrados de jardín público, ampliándose la superficie del actual situado delante de la iglesia. Esta última actuación figura entre las inversiones públicas de Prioridad 1 (a acometer en los primeros tres años de vigencia del PEAHIS), con un coste de 112.500 euros para el Ayuntamiento de Segovia.