Claustro del monasterio de Santa María la Real de Nieva. / José Antonio Santos
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El 19 de junio de 1920 fueron declarados Monumentos Nacionales el claustro y la portada del monasterio de los dominicos por Orden del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, que se publicó en la Gaceta de Madrid el 24 del mismo mes. Era una aspiración de esta localidad, y tuvo que ver mucho en ello el obispo de Segovia Remigio Gandásegui y Gorrochátegui que lo comunicó a la Real Academia de Historia para informar al Ministerio.

El informe previo lo realizó el Conde de Cedillo (Jerónimo López de Ayala) explicando en él una breve historia del nacimiento del pueblo, y cómo José María Quadrado en 1865 señala que el claustro “aparentando… mayor antigüedad, pasaría casi por bizantino-gótico, a no saberse su principio”.

Enrique Serrano Fatigati en 1900 indica que tanto la iglesia como el claustro “eran dignos de estudio… por sus formas arcaicas y el acento de las primeras construcciones de los dominicos”, y cómo el monumento “muestra asociados en sus relieves del siglo XV cien escenas de líneas y tradiciones de comienzas del XIII, con libertades y asuntos de fines del periodo ojival”.

Vicente Lampérez en 1908 reconoce igualmente el tipo arcaizante del claustro. Ideas muy semejantes utilizan Pedro Hernández Useros, Dionisio Ridruejo, Manuel Gómez Moreno,…
Tanto la portada como el claustro han sido objeto de diversos estudios destacando de manera sobresaliente dos: Antonio Sánchez Sierra (1983 y 1992) y la tesis doctoral de Diana Lucía Gómez-Chacón (2016), ambos editados.

El claustro es uno de los mejores de España en su rica iconografía. Construido por los dominicos a principios del siglo XV, refleja perfectamente la sociedad en sus distintos estamentos:

Nobleza, cuya misión es defender a la sociedad mediante la guerra o defensa. Aparecen escenas de torneos, justas,… En tiempos de paz la nobleza se prepara para la guerra mediante la caza (jabalí, oso, ciervos, leones,…) tanto a caballo con la lanza como con la espada a pie. Hay escenas de cetrería, y escudos nobles (de Enrique III y Catalina de Lancaster, María de Aragón,…).

El clero tiene como misión la religiosa, espiritual, la salvación de toda la sociedad, y reza por los tres estamentos. Es la Orden de Predicadores la que construye el claustro (se ven varios capiteles), predicando, en el coro, enseñando en el aula, saludándose o dándose la paz,…

El estado llano o pueblo tiene como misión la de trabajar por los tres estamentos. Hay capiteles donde se aprecia la arada de la tierra, pastoreando, una carnicería, escenas de encierros o tauromaquia… Es de destacar el calendario agrícola con sus doce meses: enero (calentándose al fuego el año viejo que se despide y el año nuevo, que son dos hombres, uno mayor y otro joven), febrero (un zapatero en su taller arreglando unos zapatos con sus utensilios), marzo (poda de la vid), abril (un hombre a caballo con un ramo de flores), mayo (jinete a caballo con ramo de flores y ejercitándose en la cetrería),junio (segador con guadaña), julio (segando con hoz las mieses), agosto (desgranando la mies con mayal), septiembre (arando con una yunta de bueyes), octubre (echando el mosto en una cuba, referencia a la vendimia), noviembre (la matanza del cerdo) y diciembre (una cena de Navidad).

Aparecen ricamente labrados capiteles representando con la rica flora (pino, palmera, árboles floridos o con la flor de lis…) y fauna (ciervo, lobo, ovejas, búhos, águilas, liebres, toros,…). No faltan los perros que hacen referencia a los dominicos (canes domini), basiliscos, centauros,… y escenas bíblicas o religiosas (expulsión de Adán y Eva del paraíso, la Anunciación, Huida a Egipto,…). En sus 87 capiteles y 40 ménsulas este claustro es una obra única y excepcional en España. Tiene una finalidad didáctica pues es un claustro procesional. Aquí el arte está a disposición de la docencia.

La portada de la iglesia es de la misma época. Tiene esculturas que representan el Juicio Final en el tímpano: Cristo en su trono, y Enrique III y Catalina de Lancaster (fundadores de la Villa) a ambos lados, junto a dos ángeles. En el dintel el Cielo y el Infierno. No hay que olvidar que esta portada se hace en la primera mitad del siglo XV y aún está muy presente en la mentalidad de la sociedad la Peste Negra de 1348 y sus nefastas consecuencias. Aparecen las cinco arquivoltas (de serafines, arcángeles, vírgenes, santos y la resurrección de los muertos), y un friso historiado que representa la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo según el evangelio de San Mateo en diecisiete escenas en relieve: alquiler de la habitación para la última cena; última cena; lavatorio de pies; oración del Huerto de los Olivos; beso de Judas y prendimiento; Cristo ante Caifás, Sumo Sacerdote; negación de Pedro; Cristo ante Poncio Pilatos; Cristo atado a la columna para recibir los latigazos; Cristo con la cruz a cuestas; Cristo clavado e izado en la cruz; Cristo con los soldados Longinos (lanza) y Estefatón (palo con la esponja); el descendimiento; el cuerpo de Cristo depositado en el sepulcro por José de Arimatea y Nicodemo; la Resurrección de Cristo; las santas mujeres reciben la noticia de que Cristo ha resucitado y ven el sepulcro vacío; y Cristo triunfante sobre el mal.

Faltan muchos elementos, sin duda debidos a la muerte de las dos grandes patrocinadoras: Catalina de Lancaster en 1418, y María de Aragón en 1445.

El resultado de todo ello se puede resumir en que es una obra muy original. Los dominicos utilizaban estos escenarios para sus predicaciones, llevando a cabo el dicho de que “una imagen vale más que mil palabras”. Transmitían con ello la doctrina teológica sobre la pasión, muerte y resurrección de Cristo y su segunda venida, es decir, la redención y salvación como objetivo final.

Y en el claustro se aprende cómo estaba dividida la sociedad en esos tres estamentos y la función de cada uno.
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(*) Cronista Oficial de la Villa.