Los equipos sanitarios de la provincia han puesto ya entre la población segoviana un total de 86.932 dosis de refuerzo contra el covid-19. En un momento donde el debate se centra sobre la necesidad o no de administrar un cuarto suero, conviene hacer un repaso de una campaña de la que pronto se tendrán novedades.

En la actualidad, la campaña de la tercera dosis presenta valores estables, aumentando moderadamente sus números cada semana merced a las personas contagiadas durante la sexta ola que tras pasar seis meses desde su infección pueden administrarse por fin el suero de refuerzo.

Lo cierto es que los registros concernientes a la tercera dosis son muy reducidos si se comparan con los de anteriores campañas. Según la Junta, el suero de refuerzo ha sido administrado al 57,35% de la población de la provincia, un registro muy moderado si se compara con las altas tasas que arrojan las personas que cuentan con la primera y segunda dosis.

En concreto, la tasa de personas con la pauta completa (dos dosis en el caso de AstraZeneca, Moderna y Pfizer, o una en el caso de contar con la vacuna de Janssen) asciende al 85,78%, mientras que el porcentaje de habitantes con al menos una se sitúa en el 88,04%.

Esta enorme diferencia entre la dosis de refuerzo y las anteriores descansa en dos pilares: los contagiados durante la sexta ola que todavía no han podido acudir aún al no pasar el periodo de seis meses recomendado y un aumento de la renuncia voluntaria a vacunarse.

Las tasas más altas de vacunados con la dosis de refuerzo contra el covid-19 se encuentran en las capas etarias de mayor edad, que entre mayores de 70 años llegan incluso a superar el 90%.

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Como se puede ver en el gráfico que acompaña al texto, las tasas caen de forma escalonada a medida que se desciende por las franjas de edad. De este modo, los que menor porcentaje de población vacunada registran son el grupo etario 20-29, con apenas un 38% de población con la tercera dosis, seguido por las personas de entre 30 y 39 años, 44%, y de 40 a 49, 59%.

En términos generales, las estadísticas señalan una aceptación mayor de las mujeres que de los hombres, que cuentan con menores tasas en casi todos los grupos etarios.

Ahora el debate se centra en la necesidad o no de una cuarta dosis contra el covid-19, que parece que se terminará administrando a la población vulnerable y entre mayores de 60 años. En buena parte de Europa ya está avalada, mientras en España aunque se sigue discutiendo es muy probable que esta decisión se anuncie más pronto que tarde.