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El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez redobló ayer su pulso con el Gobierno y el Parlamento de Cataluña sentando las bases de lo que será su relación con la Administración Central, para advertir que “quien cruce la frontera de la ley se va a cruzar la respuesta serena y firme del estado democrático de derecho”.
Sánchez inició ayer en Segovia una mini-gira por Castilla y León que le llevó a Salamanca y Zamora, y que comenzó con un acto político en La Alhóndiga en el que ante poco más de un centenar de militantes y cargos políticos del PSOE de la provincia y acompañado por la alcaldesa Clara Luquero y el secretario provincial de los socialistas segovianos José Luis Aceves, analizó en una intervención de apenas 20 minutos las claves de la actualidad política y la futura convocatoria electoral del 10 de noviembre.
Sobre Cataluña, Sánchez subrayó la firmeza del Gobierno en garantizar el cumplimiento de la legalidad y la “proporcionalidad” en las acciones que se están llevando a cabo a tal fin. Así, valoró el trabajo realizado por las Fuerzas de Seguridad del Estado y el Ministerio del Interior, que no dudó en calificar como “extraordinario”.
Sánchez aseguró que en el Gobierno sabían “perfectamente” la “convulsión” que la sentencia del “procés” iba a provocar sobre la sociedad y el sistema político catalán, y por eso hablaba de las consecuencias de ese fallo como una de las “amenazas” que había para el país junto al brexit y al enfriamiento económico para defender la urgente formación de un gobierno. Por eso, lamentó que los demás partidos de la oposición apostasen por el “bloqueo” y ahora “vayan con exigencias al Gobierno sobre su actuación en Cataluña, en lugar de actuar con lealtad”.
Sánchez se refirió de forma expresa a los partidos de la derecha, a quienes afeó que tras las elecciones del pasado 28 de abril hicieran “lo de siempre” en lugar de permitir a los socialistas que formasen gobierno sin necesitar los votos del independentismo.
“La derecha habla mucho de España pero qué poco hace por España”, aseguró Sánchez, que pidió que “lo mínimo” que debían ser los líderes de PP, Ciudadanos y Podemos ante la crisis en Cataluña es “leales” con el Gobierno ante esta crisis. “Yo me he reunido con los líderes de los partidos y me prometieron lealtad, pero nada más salir por la puerta de La Moncloa” comenzaron a criticar al Gobierno”.
De igual modo, reprochó al líder de Unidas Podemos Pablo Iglesia que esgrima en la precampaña el “trampantojo” de un posible pacto PSOE-PP, y aseguró que el independentismo catalán “está deseando que la derecha vuelva a gobernar”, por lo que pidió a los “votantes progresistas” un esfuerzo para sumar votos a una alternativa política “coherente, firme y garantista” como es la del PSOE.

Victoria de la democracia

La exhumación de Franco que se concretará hoy en el Valle de los Caídos fue también uno de los argumentos de Sánchez en su intervención, y aseguró que el traslado de los restos del dictador supone “una gran victoria de la democracia española, y de la dignidad, la memoria, la justicia y la reparación de las víctimas de la dictadura”.
Asimismo, expresó su perplejidad por el hecho de que haya partidos de izquierda que “la sufran como una derrota”, en relación a las declaraciones de Pablo Iglesias que criticó la exhumación en clave electoral.
La intervención de Pedro Sánchez fue precedida por las de la alcaldesa Clara Luquero y de José Luis Aceves. Luquero felicitó al presidente por la intervención de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en Cataluña, así como la actitud del Gobierno con “firmeza, solvencia y serenidad, demostrando la fuerza del estado de derecho y de la democracia española”. Asimismo expresó su “orgullo”como socialista y demócrata de que vayan a salir del Valle de los Caídos los restos de Franco.
Por su parte, el candidato al congreso y secretario provincial de los socialistas, José Luis Aceves, ha abogado por que un país como España, cuarta economía, debe tener un gobierno socialista fuerte, y sólido, que promueva medidas sociales y el empleo

Una corbata roja de Indonesia
para superar la crispación

Fiel a su promesa, tal y como avanzó el secretario provincial José Luis Aceves tras la fallida visita a Segovia del pasado 11 de octubre, Pedro Sánchez cumplió su palabra de visitar Segovia, aunque los apenas 90 minutos que estuvo en la capital no dieron para mucho en términos de rentabilidad para los intereses de los segovianos.
Horas antes de su llegada, un fuerte dispositivo policial en las calles aledañas a La Alhóndiga preludiaban la presencia del presidente del Gobierno en Funciones, que llegó con relativa puntualidad a la Plaza de San Martín, donde recorrió el breve trayecto que le separaba del lugar del acto político acompañado por cargos públicos y una nutrida escolta policial. La crispación social de los últimos meses se hizo notar con la presencia de Sánchez, al que un jubilado le recriminó la congelación de las pensiones con algún que otro insulto, que también tuvo que escuchar tras el acto en su breve paseo hasta llegar al Acueducto, donde fue calificado de ‘chulo’ y ‘traidor’.
Pero ello no rompió el evidente tirón popular que Sánchez tiene, refrendado por las decenas de ‘selfies’ que realizó amablemente junto a jóvenes, ciudadanos y turistas que se lo pedían. La guinda del baño de multitudes la puso una mujer de Indonesia, que se acercó a ‘pedrito’ –así le llamó- para obsequiarle con una corbata de color rojo que le conminó a utilizar en algún acto público.
Tampoco faltaron a su cita los integrantes de Aspace, que exhibieron ante el presidente una pancarta reivindicativa para solicitar una tarjeta sanitaria para los pacientes de enfermedades raras. Sánchez se acercó al grupo para escuchar sus peticiones, que prometió trasladar a la ministra de Sanidad no sin antes recordarles los esfuerzos realizados en materia de asistencia sanitaria por su Gobierno.