San Millán vuelve a sonreír

La salida ayer de las imágenes de la cofradía titular del barrio pone fin a un duro año que ha superado las dificultades.

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Como un niño con zapatos nuevos. El rostro del presidente de la Cofradía de La Soledad al Pie de la Cruz y el Santísimo Cristo en su Última Palabra del San Millán Miguel Angel Clemente compendiaba la alegría y la ilusión de los cofrades del barrio que el pasado año se vieron privados de participar en las procesiones de Semana Santa debido a las inclemencias del tiempo. Un año después, la rabia y la frustración de aquellos días, cargados de tensión, dieron paso ayer a la felicidad de un grupo de cofrades prestos y dispuestos a exhibir con orgullo las dos hermosas tallas surgidas del cincel y el talento de Aniceto Marinas.

Las dos sólidas carrozas que este año estrena la cofradía fueron ayer profusamente adornadas por los cofrades desde primeras horas del día en la explanada que rodea la iglesia de San Millán. Por la tarde, el atrio del hermoso templo románico se llenaba de cofrades y penitentes de todas las edades preparados con ilusión con su habito para participar en el traslado procesional de sus imágenes. Tras la celebración litúrgica del oficio del Jueves Santo en la parroquia, arrancó la procesión con un breve saludo de ánimo del párroco, Jesús Cano, que exhortó a feligreses y vecinos a vivir con emoción y hondura espiritual este tiempo. Posteriormente, una escuadra de agentes del Cuerpo Nacional de Policía -que acompaña a la cofradía- depositó un ramo de flores a los pies de las dos imágenes para posteriormente iniciar el recorrido, que este año como novedad discurrió por las calles del barrio antes de incorporarse a la carrera oficial.

“Creo que San Millán se merecía poder disfrutar de la Semana Santa, después de dos años muy duros -explicaba el presidente-, en los que hemos tenido que superar muchas dificultades, pero la respuesta de la gente y el empeño de los cofrades ha hecho posible un día como el de hoy, que será difícil de olvidar”.