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Un autobús de la Línea 9 (Zamarramala-Puente de Hierro) estacionado en la parada del centro de la ciudad, junto al Acueducto. / Nerea Llorente

Las asociaciones de vecinos de los barrios de San Marcos, Zamarramala y Hontoria han creado una plataforma para solicitar la recuperación de los horarios de los autobuses urbanos de las líneas 8 y 9 del transporte público municipal, concretamente los servicios con salida a las 7.42 horas de la parada de la ermita de Hontoria y a las 8.10 horas de la situada junto a la iglesia parroquial de Zamarramala, en la calle de la Magdalena, que fueron suprimidos este curso sin causa justificada, según los residentes en estas zonas.

La plataforma tiene previsto entregar esta mañana centenares de firmas en el Registro del Ayuntamiento de Segovia, antes de la reunión que la junta directiva de Fedasve, la federación de asociaciones de vecinos a la que pertenecen la de San Marcos y la Federación de Barrios Incorporados, mantendrá con la alcaldesa, Clara Martín, y algunos de los concejales del equipo de gobierno por la tarde, en la que también se expondrá esta situación y pedirá una explicación, así como garantías de la restitución de los servicios.

En este sentido, Martín informó el jueves de la semana pasada de que la empresa concesionaria restablecería los servicios suprimidos después de Navidades. La regidora segoviana se puso en contacto con responsables de los colectivos vecinales y habló personalmente con la presidenta de la Asociación de Vecinos ‘Pinilla’, de Zamarramala, Mª Teresa de Andrés, a quien así se lo trasladó, aunque no concretó la fecha de reanudación de los mismos.

De Andrés, que no duda del compromiso adquirido por la alcaldesa con ese anuncio, ha comentado a El Adelantado que Martín sí advirtió que de producirse un retraso, por ejemplo respecto al inicio de las clases tras las vacaciones de Navidad, se debería a los ajustes necesarios por parte de la empresa concesionaria, ya que hay modificaciones que afectan a otras líneas.

Así, el Ayuntamiento de Segovia difundió el mismo jueves a los medios de comunicación locales la información de que los refuerzos que se llevarán a cabo, tras las navidades, en el servicio municipal de transporte público con autobuses urbanos, afectarán, además de a las líneas 8 (Hontoria-Puente de Hierro) y 9 (Zamarramala-Puente de Hierro), a la línea 10 (recinto amurallado-San Lorenzo) y a la Línea 4 (Circular).

Asimismo, aclaró que “cuando se tengan definidos los horarios de estas líneas, como consecuencia de estos refuerzos, se comunicará oportunamente” para el conocimiento de toda la ciudadanía.

Cursos escolares

Avanza es la empresa adjudicataria del actual contrato de este servicio del transporte urbano, que se presta desde abril de 2019 con varias mejoras introducidas respecto al anterior pero que desde su inicio generó algunas quejas por cambios en horarios y recorridos.

En este sentido, desde los barrios incorporados de Zamarramala y Hontoria las familias con hijos en edad escolar (sobre todo en institutos o centros de Secundaria) demandaron servicios de refuerzo que coincidieran sobre todo con el horario de entrada a los centros en las jornadas lectivas.

En agosto de ese mismo año, la entonces concejala de Transportes, Claudia de Santos, reconoció, a raíz de un estudio de calidad elaborado con los usuarios, así como por las sugerencias recibidas en los meses anteriores desde el inicio del servicio con el nuevo contrato, que había “un margen de mejora”.

Anunció entonces que la Concejalía y la empresa estudiaban posibles intervenciones en las líneas 4 (en lo referente al tiempo de sus expediciones), las líneas 8 y 9 (en relación al servicio a escolares de Zamarramala y Hontoria), la Línea 10 y las que se dirigen a la estación del AVE, líneas 11 y 12.

En el caso de las líneas 8 y 9, ese mismo otoño se establecieron a modo de prueba refuerzos en el servicio para facilitar, principalmente, el acceso a los centros educativos.

Cuatro meses después, el 4 de diciembre, hace ahora tres años, el gobierno municipal, todavía con Clara Luquero como alcaldesa, anunció que el Ayuntamiento y la empresa adjudicataria habían llevado a cabo “un intenso trabajo de análisis y estudio sobre el funcionamiento de las diferentes líneas que lo integran” con el objetivo de “comprobar los desajustes y buscar una solución para asegurar una adecuada prestación del servicio”. Finalmente, además de refuerzos en otras líneas, en el caso de las 8 y 9 los responsables políticos afirmaron que la decisión establecer servicios provisionales “se convierte ahora en permanente, teniendo en cuenta que la acogida por parte de los usuarios ha superado las expectativas”.

Sin embargo, en septiembre de este año, sin ninguna explicación, quedaron suprimidos los dos servicios, con salida de los dos barrios incorporados afectados, a las 7,42 y 8,10 horas, respectivamente.

Malestar

La medida ha causado malestar entre sus vecinos, así como también en San Marcos, por lo que iniciaron una movilización que se ha canalizado a través de la recogida de firmas en establecimientos de hostería y comercio pero también pasándose hojas de firmas de mano en mano.

Hasta las 11,30 horas de ayer domingo solo en el Bar La Alcaldesa de Zamarramala, uno de los tres puntos de recogida de firmas de este barrio, se habían recogido más de 200 firmas y esperaban “otro empujón importante” a lo largo de la jornada, durante el vermut, después de misa, o por la tarde, con los cafés y las partidas de cartas.

Los otros dos puntos de Zamarramala son el Bar-Restaurante Alcázar y una tienda de alimentación. En San Marcos, el Restaurante San Marcos y en Hontoria todos los bares y la única tienda de alimentación.

Desde la Asociación de Vecinos ‘San Vicente’ de este último barrio, Mónica Martín Velasco ha indicado a El Adelantado que hasta ayer se habían recogido más de 200 firmas.

Por otro lado, ha señalado que nadie del Ayuntamiento se había puesto en contacto con la asociación para comunicar el restablecimiento del servicio después de navidades, aunque habían tenido conocimiento del anuncio de la alcaldesa a través de los medios de comunicación.

El malestar vecinal se ha agudizado con las bajas temperaturas de las últimas semanas, ya que hay alumnos de algunos institutos que si quieren llegar a tiempo a las primeras clases tienen que coger el primer autobús y esperar casi una hora hasta su comienzo, aguantando frío y/o lluvia.

En el Bar La Alcaldesa, por ejemplo, los comentarios críticos se han multiplicado en la última semana ante una medida que ha obligado a muchos padres a organizarse y hacer verdaderos malabarismos con su tiempo para “bajar a sus hijos a Segovia a los colegios e institutos”.

Desde la Asociación de Vecinos de San Marcos, Elena Olmos, considera que no había motivos para suprimir estos servicios de refuerzo “porque son autobuses que no van vacíos, que se utilizan bastante, tanto por estudiantes como por trabajadores”.

Recalca, además, que si en diciembre de 2019 ya se establecieron con la adjudicataria “como permanentes” los refuerzos de las primeras horas de la mañana no tiene sentido suprimirlos cuando se han mantenido durante dos cursos: 2019/2020 y 2020/2021, a pesar de las limitaciones por la pandemia.

Vecinos de Zamarramala aseguran que han visto muy temprano a algún residente de este barrio ir a trabajar caminando por la acera de la carretera que comunica con San Marcos, un ejercicio “solo para valientes” con las heladas de los últimos días y sin un lugar donde refugiarse hasta llegar a citado barrio ribereño.

Esta situación ha removido nuevamente la sensación entre muchos de los vecinos de los barrios incorporados de que las administraciones, en este caso el Ayuntamiento de Segovia, no les dispensan el mismo trato que al resto de la ciudadanía.

“Tenemos las mismas obligaciones porque pagamos el IBI y las tasas municipales pero no tenemos las mismas frecuencias en los horarios de los autobuses urbanos y, encima, suprimen un refuerzo que era necesario y que estaba funcionando”, comentaba ayer un vecino.

En Zamarramala, además, la recogida de firmas ha servido también para abrir el debate sobre otra demanda del barrio, que el autobús de la Línea 9 “vuelva a pasar por el núcleo de la carretera de Arévalo (CL-607), donde se encuentran establecimientos como San Pedro Avanto y Villa Rosa, porque “aunque son pocos vecinos, también tienen derecho al trasporte público y están alejados del centro de la ciudad”.

INCREMENTOS DEL COSTE

Los vecinos de los tres barrios afectados consiguieron los servicios de refuerzo en las primeras horas de la mañana durante el curso 2019/2020 gracias a su insistencia y después de que en abril de 2019 entrara en vigor el actual contrato del transporte público con autobuses en el municipio, adjudicado a Avanza y con un coste anual superior a los 4,5 millones de euros. En diciembre de 2019 el gobierno municipal anunció que las modificaciones llevadas a cabo para “corregir los desajustes observados y estudiados tras la entrada en vigor del nuevo servicio”, no solo en las líneas 8 y 9 sino también en la 4 (Circular), en las 11 y 12 (que conectan el centro de la ciudad con la Estación Segovia Guiomar de alta velocidad ferroviaria) y la 5 (Nueva Segovia), iban a suponer un mayor coste para las arcas del Ayuntamiento.

En ese sentido, informó de la incorporación de un autobús más a la flota del transporte público urbano, que paso a contar con 29 vehículos. Además, el número de horas de servicio al año pasó a ser de 115.109, 4.157 más, y el número de kilómetros se incrementó en 136.733; es decir 1.638.933 kilómetros en total. Todo eso se tradujo en un aumento del coste del servicio valorado en 166.000 euros, por lo que en total se situó en algo más 4.700.000 euros al año.

Hace pocas semanas, el día 16 del mes pasado, el equipo que lidera la alcaldesa Clara Martín informó de que trabajaba en la liquidación de los dos primeros años del citado contrato del servicio de transporte público, que implican un desembolso a favor de Avanza de 1.006.123,53 euros.

En concreto, se trata de la liquidación entre el 1 de abril de 2019 al 31 de marzo de 2020 (74.254,81 euros) y entre el 1 de abril de 2020 al 31 de marzo de 2021 (931.868,72 euros).

El elevado aumento en la del segundo año obedece al esfuerzo realizado durante la crisis sanitaria provocada por la pandemia de covid, como la puesta en marcha de un periodo de transporte público gratuito para los vecinos de Segovia y el refuerzo del número de autobuses en determinadas líneas y expediciones para mayor seguridad de los viajeros en los peores momentos de esta crisis.