Paloteos y albardas por Las Candelas. Hontoria, 2018. / Pablo Zamarrón
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Llegamos al ecuador estacional del invierno con Las Candelas y San Blas, el 2 y el 3 de febrero respectivamente, observando que nuestro ciclo festivo está estrechamente relacionado con el ciclo astral, siendo en este caso Las Candelas y los 40 días de purificación de la Virgen tras el nacimiento de Jesús, la representación de la luz, en la mitad de la estación invernal, fruto seguramente de ritos ancestrales y fiestas paganas. Y en la provincia de Segovia, donde más de 30 localidades adornan la Función con danzas de palos a lo largo del ciclo festivo, no podían faltar los paloteos en honor a Las Candelas.

Atrás dejamos, no obstante, las danzas de palos por San Vicente, en Hontoria -que inician el calendario en la provincia de Segovia desde su recuperación en 2017- las soldadescas femeninas de Navafría por San Sebastián (fueron masculinas hasta 1900 ) o la bendición de animales por San Antón en varios puntos de la provincia, para dar paso a Las Candelas, San Blas, Santa Águeda o fuera del contexto religioso los Carnavales de Arcones – fiesta movible dentro del calendario – con sus tripudos y vaquillas que un tiempo atrás fueron elementos generalizados en el Carnaval de los pueblos segovianos.

Profundizando en Las Candelas, Aguilafuente, que el pasado fin de semana celebró los 40 años de la reactivación de sus danzas, adorna su procesión con una selección de su repertorio de paloteos; y en Hontoria enriquecen su función con otros elementos rituales: además de los paloteos: por Las Candelas, si durante la procesión no se apaga la vela que la Virgen lleva en la mano -dicen- será año de buenas cosechas. Y a ello se suman además las alabarderas custodiando a la Virgen y la madrina del año ofreciendo un cesto con dos pichones tal y como hicieron José y María en el bautismo de Jesús.

Pero hay que señalar la homogeneidad de elementos rituales en los festejos marianos de todo el calendario festivo donde vemos repetirse en honor a distintas advocaciones, las danzas rituales y/o las soldadescas, tal y como será el caso de los alabarderos por Santa Águeda en Zamarramala, y alejados de este ecuador estacional, soldadescas y danzas para el Rosario en Orejana o Torre Val de San Pedro, o la Ofrenda de Armuña a la Virgen de Tormejón, como elementos de nuestra tradición. Por tanto, soldadescas, banderas, y danzas rituales en mitad de la estación invernal, pero ¿tradición o historia?.

Las danzas por La Purificación las hemos constatado en Adrada en 1768, pero realmente desde 1565 (el dato más antiguo lo tiene Armuña en 1565) se han documentado en la provincia danzas rituales a lo largo de todo el ciclo festivo: por San José en Santa María la Real de Nieva, por Las Nieves en Turégano, por El Rosario en Valseca, etc.

Las soldadescas, alabardas y banderas son elementos que igualmente hemos encontrado a lo largo de la historia en la provincia desde el siglo XVII y XVIII, a través de los libros parroquiales en La Matilla en honor a la Virgen de Agosto, en Palazuelos de Eresma – Tabanera del Monte hemos recogido alabardas en La Ofrenda (que se celebraba la dominica 10 después de Pentecostés), y Jesús Fuentes profundizó sobre las soldadescas femeninas en Armuña, por ejemplo.

Las luminarias, que son un elemento simbólico importante por la Virgen de Las Candelas o La Candelaria en otras zonas de España, en Segovia, por Las Candelas, queda como casi único ejemplo la luminaria en Prádena aunque en la actualidad las encontramos en otros tiempos festivos y dentro de la historia de nuestras tradiciones, luminarias documentamos desde el siglo XVII y XVIII en Turégano por la Virgen de Las Nieves (otro ecuador estacional) o en Santa María por San José (fiesta que va marcando el fin del invierno).

Pero ¿qué sucedió en la historia de nuestras tradiciones con Las Candelas y San Blas?

Rememoremos cómo pudieron ser los días 2 y 3 de febrero en un pueblo de Segovia durante casi 300 años. En Palazuelos de Eresma, podemos constatar históricamente que desde 1730 a 1997, los vecinos de esta localidad junto con los de Tabanera del Monte, y durante un brevísimo periodo de tiempo también con los de San Cristóbal, formaron una cofradía, la de San Blas (con fines piadosos, religiosos y asistenciales como asistir a la misa de San Blas, de Candelas, Jueves Santo, rosarios de hermanos, vísperas de San Blas, entierros, velar hermanos,…). Ya en 1730, la tarde del 2 de febrero, se juntaban en la iglesia de La Asunción de Palazuelos, los hermanos de la cofradía de San Blas y Las Plagas para asistir a las vísperas del Santo y hacer los nombramientos (de esta última cofradía no se ha encontrado rastro histórico, señal que debió anexionarse a la de San Blas pero sí encontramos sin embargo en 1800 referencias a Las Ánimas de Tabanera del Monte, lo que nos puede hacer pensar que cada núcleo de población llegaría a tener su propia cofradía de acción social, ya desaparecida). En 1775 se acuerda que será el día de Las Candelas cuando los vecinos debían pagar las “penas” por las faltas antes de entrar en la valla y si no, se sentarán en la calle y no se les dará vela. Los datos continúan y en 1854 encontramos que los hermanos que falten a comunión o confesión el día de Las Candelas o San Blas pagarán la pena de media libra de cera, y el que falte a vísperas de Candelas, 2 rr y que todo mayordomo rendirá cuentas el 1º domingo después de San Blas que haya rosario de hermanos. Durante el siglo XIX igualmente los nombramientos se seguirán haciendo la tarde del 2 de febrero en la iglesia de la Asunción de Palazuelos, después de cantadas las vísperas del Glorioso Santo. Ya en el siglo XX sabemos que había oficio para los hermanos difuntos el siguiente día de San Blas y que los nombramientos, según costumbre, se siguen haciendo la tarde del día citado, después de cantadas las vísperas. La multa al que falte a vísperas era de 1 pts. y dentro de los cargos se siguen registrando los de colocar los bancos en el día de Las Candelas y la rendición de cuentas por parte del mayordomo el 1er Rosario después del día de Candelas. Finalizando los registros, en 1962 se siguen anotando los gastos por la fiesta religiosa de San Blas y Las Candelas sin mucho más detalle, y ya en 1997, tras la oferta de MAPFRE y OCASO (el principal fin era social) se decide deshacer la cofradía, cuyo fin social y asistencial ya no tenía sentido.
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(*) Diplomada en Educación Musical, Licenciada en Historia y Ciencias de la Música.