Rescate de un tesoro documental del patrimonio segoviano

El catálogo correspondiente a la provincia de Segovia fue encargado por Real Orden de 18 de julio de 1908 a Francisco Rodríguez Marín y quedó terminado para entregar el 2 de junio de 1923.

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El Catálogo Monumental de la Provincia de Segovia, realizado Francisco Rodríguez Marín, es uno de esos tesoros ocultos que, por diferentes razones, permanecen largo tiempo en el olvido. Han tenido que transcurrir 90 años desde que concluyó su elaboración para que ahora, de la mano de Ediciones Derviche y con la colaboración del Instituto del Patrimonio Cultural de España y el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, vea por fin la luz.

El Catálogo Monumental está considerado por los expertos como “un documento de enorme valor”, ya que representa un importante testimonio del inventario de los monumentos segovianos más significativos, así como de su estado de conservación a principios del siglo XX.

Su autor, Francisco Rodríguez Marín, cervantista, poeta y folclorista nacido en Osuna en 1855, llegó a ser director de la Biblioteca Nacional y académico de la RAE. Entre 1908 y 1923 se encargó de la elaboración del Catálogo Monumental de la Provincia de Segovia, que por diferentes motivos nunca se llegó a publicar. Se trata, por tanto, de una obra inédita y desconocida para el gran público, y que ofrece la oportunidad de conocer la riqueza monumental y artística de Segovia desde la perspectiva de los albores del siglo XX.

En esta edición se recoge la parte del Catálogo correspondiente a la ciudad de Segovia, en un recorrido que va desde las antigüedades romanas e ibéricas hasta la arquitectura civil y doméstica, pasando por iglesias y monasterios y poniendo especial énfasis en el Acueducto, el Alcázar y la Catedral. Ediciones Derviche, que ya cuenta con cuatro publicaciones, proyecta editar el próximo año la parte del catálogo correspondiente a la provincia.

Para la publicación que ya se encuentra en las estanterías de Librería Entre libros ha sido imprescindible la colaboración de las instituciones que digitalizaron y conservan los documentos originales. A través de las descripciones y de las 150 fotografías que ilustran este trabajo, “podemos asomarnos a nuestros tesoros monumentales, y recorrer paso a paso la historia de los diferentes pueblos y culturas que habitaron Segovia a lo largo de los siglos, y que dejaron su huella en forma de edificaciones civiles y religiosas como testimonio perdurable de su presencia”, señala José Domingo, de Ediciones Derviche.

Un estudio sobre el trabajo de Francisco Rodríguez Marín indica que al menos seis fotos de la capital son imágenes de las postales que se editaron por esa época por Hauser y Menet y que muy probablemente los clichés pertenecían al fotógrafo Julio Duque establecido en Segovia en la calle de Isabel la Católica.