FOTO: ICAL.
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El catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Burgos (UBU) René Payo ha recibido el Premio Castilla y León de Ciencias Sociales y Humanidades, en su edición de 2024. Un reconocimiento que pone en valor la trayectoria profesional de este burgalés en campos como la docencia, la investigación y la gestión y divulgación del patrimonio cultural de Castilla y León. Compagina estas labores con su cargo como director de la Real Academia Burgense de Historia y Bellas Artes-Institución Fernán González, así como cronista oficial de la provincia. Con raíces en Paredes de Nava (Palencia) defiende la importancia del patrimonio de Castilla y León, y aboga por una mayor divulgación de los bienes culturales y patrimoniales que atesora la región. Comparte de forma especial este reconocimiento con aquellos que le han apoyado estos años, como Juan Carlos Elorza, con quien ha trabajado en proyectos de investigación; y de manera especial con el que fuese su profesor y compañero en diversos proyectos, el profesor Alberto Ibáñez.

—¿Qué supone para usted recibir un reconocimiento como el Premio Castilla y León de las Ciencia Sociales 2023?
—Un enorme orgullo y una gran satisfacción. No tanto por el reconocimiento a mí mismo, sino por el reconocimiento a mucha gente que me ha precedido, como son mis maestros, personas que me han apoyado, y a mis colegas de la Universidad de Burgos y mis colegas de la Real Academia Burgense de Historia y Bellas Artes en la cual desarrollo parte de mi trabajo.

—El jurado destaca su sólida trayectoria en campos como la docencia, la gestión y la divulgación de la Historia del Arte y el Patrimonio, así como su labor como comisario en innumerables exposiciones. ¿Hay tiempo para todo?
—Es cuestión de organización, el día tienes muchas horas, incluso para compartirlas con amigos y de una manera lúdica si te las sabes organizar.

—Y más aún si es una pasión…
—Efectivamente, cuando es una pasión uno no tiene verdaderamente conciencia en el tiempo. Los que nos dedicamos a este tipo de actividades tenemos una fortuna tan notable al gustarnos tanto lo que hacemos que no tenemos conciencia de que estamos trabajando. La investigación es una auténtica pasión y la docencia que es una de las profesiones más bonitas que una persona puede tener, te permite estar en contacto con las nuevas generaciones y entender muchas de sus claves.

—¿Trabaja en algún proyecto personal?

—Uno de los proyectos que le prometí al profesor Ibáñez que culminaría es hacer una revisión del arte burgalés del siglo XVI. También estamos con dos proyectos expositivos muy interesantes. Uno capitaneado entre Burgos y Sevilla para el desarrollo de la más importante exposición sobre los hermanos Machado. También hay otro proyecto para intentar poner en paralelo la creación artística que se estaba desarrollando en Castilla y Andalucía a comienzos del siglo XVII, a través de grandes figuras señeras del arte escultórico andaluz y castellano de estos momentos.

— ¿Cuáles fueron sus inicios en el mundo del arte? ¿Cuándo decidió que ese era su camino?

Hay dos personas que me marcaron en la historia del arte. Mariano Valdizán, me marcó mucho en mis estudios de Bachillerato, y las deslumbrantes clases del profesor Ibáñez cuando comencé mi estudios universitarios en Burgos. Tuve la fortuna de que desde que empecé me involucró en proyectos de investigación y me dio la confianza de colaborar en múltiples publicaciones con él.

—La cultura y el patrimonio en Castilla y León es ampliamente reconocido por los propios castellanos y leoneses, ¿pero tal vez más desconocido fuera de nuestras fronteras?
—Cada vez menos. Nuestra Comunidad es una de las custodias más importantes de bienes patrimoniales de primera significación a nivel mundial. Por lo tanto, creo que tenemos que hacer un esfuerzo y quitarnos un cierto complejo. El patrimonio español y castellano y leonés es un arte que tiene dependencias respecto a otros artes europeos, pero también especificidades muy sustanciales, y en buena parte de las ocasiones, las producciones que se desarrollan en el patrimonio castellano y leonés pueden estar al mismo nivel que las grandes producciones europeas. Existe un cierto desconocimiento, pero la Junta está haciendo una meritoria labor de difusión de este patrimonio a nivel español y mundial.

—¿Qué se puede hacer desde la sociedad para darlo a conocer?
—El tema educativo es fundamental desde dos perspectivas: la educación reglada, en los colegios, el tema del arte y del patrimonio, tiene que tener una gran presencia; pero también la educación no reglada, que se desarrolla para la sociedad en general. Los últimos años se están haciendo enormes esfuerzos por parte de instituciones, asociaciones, y la universidad de trasladar el conocimiento del patrimonio a la sociedad en general, que tiene la posibilidad de disfrutar de ese arte y la obligación de mantenerlo.

—Presidente del Consejo Asesor de la Fundación VIII Centenario de la Catedral. Burgos 2021, un proyecto que significó mucho para Burgos. ¿Cree que podría replicarse ese modelo en otras zonas de la Comunidad?
—Por supuesto. Los centenarios y efemérides son un buen momento para reflexionar sobre un hecho histórico, un edificio, un monumento, un bien patrimonial, desde un punto de vista científico para conocerlo de una manera más profunda, y ponerlo en conocimiento de un mayor número de gente. Lo que se hizo con la Fundación VIII Centenario fue verdaderamente meritorio a pesar de las enormes dificultades como consecuencia de la pandemia. Debemos estar atentos, y cada ciudad y población, teniendo en cuenta sus posibilidades y la categoría de bien patrimonial que se debe conmemorar, deba hacer todo ese esfuerzo en un momento determinado para ponerlo en valor, difundirlo, revisitarlo desde un punto de vista científico y en gran medida, lanzarlo al mundo. Nos llevaríamos muchas sorpresas. Cada pueblo, rincón, localidad de Castilla y León es una auténtica sorpresa desde un punto de vista patrimonial.

—¿Cuáles fueron las claves de su éxito? ¿Qué se necesitaría para lograr una repercusión de tal magnitud en otra provincia de Castilla y León?
—La clave fue tener un bien patrimonial fundamental, la Catedral de Burgos, de nivel mundial. La segunda clave es que se montó muy bien, y se supo en gran medida involucrar y entusiasmar a la sociedad burgalesa. No recuerdo centenarios pero sería importante conmemorar piezas importantes como el Acueducto de Segovia, la Granja de San Ildefonso, la Catedral de León, San Isidoro de León. Habrá que ver cuáles son los hitos de carácter cronológico, y en virtud de esos hitos, desarrollar este tipo de celebraciones que a mi juicio son altamente positivas.

—Desde hace un par de años está al frente de la Institución Fernán González, ¿Cuál es su estado de salud?
—Trabajamos para que sea un estado de salud de un joven de 25 años. Ha tenido la fortuna de contar con tres magníficos últimos directores que han trabajado por la institución de manera muy notable y la han abierto al mundo. Hay grandes proyectos, como lograr nuevas incorporaciones de materiales bibliográficos, seguir una línea de publicaciones, y me preocupa mucho el conocimiento que pueda tener la gente joven de esta institución, que la vean como un lugar que pude apoyar a los jóvenes investigadores. Es nuestra función, estar al servicio del patrimonio, de la historia de nuestra provincia y ciudad.

—Acercar la Academia a los jóvenes era uno de sus retos ¿Qué se está haciendo para lograrlo? ¿Es difícil acercar la cultura a las nuevas generaciones?

—A partir del siguiente curso vamos a desarrollar visitas a la Academia por parte de alumnos de secundaria y bachillerato. Por otro lado, estamos divulgando nuestros fondos a través de exposiciones. Tenemos también esa vocación de llegar a los universitarios, y espero en breve poder firmar un convenio de colaboración con la universidad para que los universitarios puedan venir a esta institución a desarrollar prácticas curriculares o no curriculares. Tenemos una cantidad de fondos importantes, y estamos abiertos a que puedan venir a esta casa, que tiene siempre las puertas abiertas.

—Dada su amplia trayectoria como cronista de la provincia, ¿Cree que la historia de Burgos es desconocida para sus propios habitantes?
—Cada vez menos. La historia es un mundo muy complejo, tenemos todos la necesidad de investigar, pero también es muy importante el trabajo de divulgación. Tenemos esa obligación de desarrollar trabajos no solo de excelencia científica, sino ser también capaces de traducirlos a trabajos de divulgación que la gente conozca.

—En un mundo cada vez más digitalizado, ¿qué papel queda para el arte?
—Queda muchísimo. Hay un cierto retorno al arte tradicional en su más puro sentido. Desde el punto de vista del arte tradicional no ha muerto, ni mucho menos, sino que tiene una larga vida. Las nuevas tecnologías dan pie a otro tipo de manifestaciones artísticas impresionantes. Hasta estos momentos era un objeto que era transferible, y hoy en día plantea otros escenarios desde el punto de vista de su mercado. Desde el punto de vista creativo , el arte tradicional clásico sigue teniendo una vigencia, y los nuevos artes basados en las nuevas tecnologías, un enorme desarrollo.

—Hablando de nuevas tecnologías. ¿Qué ventajas o amenazas puede suponer la Inteligencia Artificial para el mundo del arte?
—Ventajas puede tener muchísimas, siempre que se utilice de una manera correcta, y sobre todo ética. Inconvenientes también desde el punto de vista de la creación human. No debemos tener miedo. Me da una cierta envidia estas nuevas generaciones que tienen tantas oportunidades si lo utilizan bien, que creo que gran parte lo está utilizando bien.

—Algunos hablan de que el arte realizado con IA será el “gran movimiento artístico” del siglo XXI, pero también muchos artista han manifestado su preocupación por cómo puede afectar su uso al mundo del arte y la creatividad.
—¿Qué hace la IA? Tirar de todo lo que hay en la red, pero ¿Qué es lo que hace el hombre también? Tirar de todo lo que han escrito otros. Somos hijos de lo que hay anteriormente. La Inteligencia Artificial, al fin y al cabo , es hija del conocimiento de imágenes que están en la red, igual que nosotros somos hijos del conocimiento que hay en multitud de libros, museos, etcétera. Habrá que ver cómo se van desarrollando estos asuntos. A veces somos demasiado apocalípticos.

—¿Estamos asistiendo a un repunte de las expresiones artísticas, especialmente entre los jóvenes o ya no se valora de igual manera?

—Los jóvenes son normalmente creativos, y saben utilizar muy bien las nuevas tecnologías. Hay una cierta reacción en el mundo de las artes de volver a una esencia del arte como técnica manual. Hay mucha gente que está en estos momentos otra vez vinculándose a ese concepto del arte tradicional.

—¿El patrimonio castellano y leonés está en riesgo? ¿Se debería hacer más por cuidarlo?
—Buena parte de nuestro patrimonio se encuentra en riesgo, pero hay que ver la situación en la que se encuentra una Comunidad como esta. Una de las más grandes de Europa, con un notable proceso de despoblación. El patrimonio se ha mantenido hasta ahora porque ha habido comunidades que lo han gestionado, cuidado, conservado, restaurado. Estoy satisfecho de que Castilla y León sea uno de los espacios de España donde Hispania Nostra ha conseguido un mayor número de labores de micromecenazgo a través del crowdfunding. En nuestra provincia hay ejemplos muy notables que parecían imposibles, y se están salvando. Cuanto más conozcamos ese patrimonio e implicación haya, más posibilidades tendremos de mantenerlo. Un tema dramático es el arte monástico. Hay que buscar soluciones y desarrollar un plan para ver qué se hace en estos edificios.