“Reivindicamos no solo la venta del lechazo, sino que los ganaderos no desaparezcamos de las zonas rurales”

Juan Antonio García, presidente de Segolechal

5381
Juan Antonio García, presidente de Segolechal.
Publicidad

PILAR DE MIGUEL

Tampoco lo tienen fácil los productores de cordero lechal o lechazos. Esta es otra carne que se consume en momentos más puntuales, de las reconocidas como de lujo o capricho que, con la hostelería cerrada, tiene una salida limitada.

La actual situación creada por la pandemia deja a sus productores y al mundo rural, en una situación más que difícil, de la que Juan Antonio García, presidente de Segolechal, nos da cuenta.

— ¿Cómo está la situación en el consumo de cordero lechal?
— Estamos en una situación crítica aunque, en los últimos diez días, el lechal se ha movido algo a precios muy baratos. El precio de la carne ha aumentado en los lineales de algunas grandes superficies pero, no se ha reflejado en los productores.
Ahora queremos que el lechazo en campo suba un poco de precio, creemos que estas semanas ha habido venta y se podría subir pero, el problema, al mirar al futuro, es que el sector del lechazo y cárnico en general, puede pegar un frenazo que nos perjudicaría mucho.
A día de hoy, el lechazo barato se ha movido y la reivindicación que tenemos es que creemos que se debería pagar más al ganadero en campo.

— Debería llegar más dinero al productor…
— Ha habido ganaderos que han entregado los lechazos a 25 y 30 euros. Deberíamos partir de la base de que ningún producto debería venderse, bajo ningún concepto, por debajo de los costes de producción. Es una pelea en la que llevamos mucho tiempo. Creo que estamos haciendo un trabajo de concienciación hacia los consumidores, del valor que tiene el sector primario y, sobre todo, el sector ovino que últimamente está siendo muy castigado porque ha bajado el consumo.
La gente se ha decantado por otro tipo de carne porque, en los tiempos que corren, que todos queremos vernos con cuerpos esculturales, hemos elegido otro tipo de carnes como el pavo o el pollo y, el sector ovino ha acusado la falta de demanda de los consumidores.
El sector ovino es fundamental en los pueblos, sobre todo para mantener los montes y para crear sinergias con el Medio Ambiente que son muy beneficiosas. Reivindicamos no solo la venta del lechazo, sino que los ganaderos no desaparezcamos de las zonas rurales.

— ¿Cuántos productores integran Segolechal?
— A nivel provincial, durante los últimos dos años han desaparecido rebaños, pero partimos de unos 280 productores.
Ahora la asociación está en un punto muerto. Segolechal se creó para la promoción del lechazo pero, por varios motivos, entre ellos que la Junta de Castilla y León nos paralizó la marca, se nos vino todo un poco abajo. En este momento, en Segovia, puede haber entre 180-200 productores de ovino. Es verdad que el censo ha disminuido y ha habido gente que ha abandonado el negocio por distintas causas, entre otras la jubilación o la poca viabilidad.

— Segolechal está reconocida…
— Segolechal como tal, era una asociación sin ánimo de lucro para promocionar el sector. Hay otras marcas en el mercado como son la IGP y la Marca de Garantía de Castilla y León.
En su día, Segolechal entró en bloque en las dos marcas. Cada ganadero, entró donde tenía cabida porque, la IGP Lechazo de Castilla y León, ampara solo las razas autóctonas: Castellana, Churra y Ojalada y, la Marca de Garantía ampara a todos los lechazos producidos en Castilla y León, independientemente de su raza.
Al final las cosas no fueron como se suponía y hoy quedan pocos ganaderos segovianos que pertenezcan a alguna marca.

— Volvamos al consumo. El consumo de lechal está unido a la hostelería que ahora, por la pandemia, tiene sus establecimientos cerrados…
— Tanto el lechal como el cochinillo, el 90% de la venta se hace en restaurantes. Esto ha provocado que nos viéramos en una encrucijada, al principio entramos en un periodo de shock porque, no sabíamos qué iba a pasar pero ahora, productores como yo, hemos empezado con un sistema de venta directa, a domicilio, todo autorizado. Llevo ya tres años con este sistema y, muchos ganaderos se están planteando seguir por este mismo camino.
Tenemos que empezar a pensar que esta situación en la que nos encontramos, no es ni para un año ni para dos, están hablando de que la hostelería, posiblemente no pueda abrir hasta el mes de diciembre de 2020 o enero de 2021, si tenemos en cuenta que el 90% del consumo del lechal, era todo en hostelería, la situación es complicada.
Tanto ganaderos como carnicerías e incluso los restaurantes autorizados a servir comidas a domicilio, se han reinventado un poco y está funcionando con este tema. El servicio a domicilio, tanto de pre-asados como de carnes en crudo de lechal, se está moviendo y, gracias a eso, te hablo desde la zona de Cuéllar, hemos conseguido vaciar algunas naves de lechazos pero, los precios no son los que nos hubieran gustado a los ganaderos.
Creo que, ahora que ha surgido esta situación y que en exportación parece ser que se ha llegado a ciertos acuerdos con países árabes y se van a mover los cebaderos, es hora de comenzar a subir un poco los precios a los productores porque, de otra manera, la situación va a ser desastrosa y muchos van o vamos a tener que abandonar.

— Los lechales crecen. Los que están en vuestras granjas ¿están creciendo demasiado?
— Claro, es cierto. Si esta semana tenemos corderos de 24 Kg, hasta que alcance los 35 tienes 15 o 20 días que puedes aguantar. El lechazo, o le sacas a los 11 kg, 11,5 o 12, como máximo, o ya es otra cosa, no es lechazo. Los productores de lechazo no tenemos ese margen de maniobra. O quitamos el lechal con 12 kg, o ya tenemos que pasar a cebo. El problema que tenemos es que las ovejas churras o castellanas, no son las mejores para cebar y, los rendimientos del cebadero, no son buenos. Por eso, lo ideal es sacrificar de lechal, incluso aunque los precios no sean buenos.
Esperan que los contratos con los árabes se cumplan. Lo último que se ha firmado es un contrato con Arabia Saudí, para exportar unos 100 mil corderos grandes, una cantidad grande de animales que puede arrastrar el mercado al alza.

— ¿Cómo se envían los corderos?
— Van en vivo, se cargan en barcos porque, la mayoría de los países árabes, por su tradición religiosa, los sacrifican por el rito Halal, al igual que a los animales del sector vacuno. Este tipo de sacrificio también se realiza en España pero, prefieren hacerlo ellos mismos.
Todo lo que sea sacar ganado, tanto grande como pequeño, ahora nos beneficia. Esperemos que la situación del coronavirus, con el buen tiempo, mejore. Hay muchísima incertidumbre porque no sabemos lo que va a pasar con las fronteras. Ahora mismo se va trabajando de semana en semana o de día a día. No se pueden hacer cálculos a 15 días, o a un mes vista porque, no sabemos cómo va a reaccionar el Gobierno, qué prohibiciones o cómo va a levantar la mano en ciertos aspectos y, no sabemos cómo van a reaccionar otros países con respecto a la enfermedad. Hay muchísima incertidumbre en los mercados.

— ¿Algo que añadir para terminar?
— Lo que reivindico mucho es que hay que fomentar, tanto en el lechazo como en cualquier otro tipo de producto, los consumos de proximidad y, hacer mucho hincapié ante la Administración para que nos deje, o suavice la legislación, para que podamos habilitar pequeños mataderos y pequeñas salas de despiece comarcales, provinciales o a nivel local, para que podamos trabajar nuestros propios productos. Llegaríamos a más clientes y sería más rentable para nosotros y para los consumidores, que tendrían un producto de primerísima calidad.