Son ya cerca de cuatro décadas las que la Real Cofradía de Nuestra Señora de La Fuencisla lleva incorporando la ofrenda de frutos de la tierra al programa de actividades religiosas y devocionales del novenario en honor a la patrona de Segovia. Con la triste excepción de los dos años de pandemia que impidieron su celebración, el denominador común de este acto es y seguirá siendo el testimonio de amor y devoción hacia la virgen que demuestran los segovianos representados en las asociaciones y colectivos que ponen a los pies de la patrona su ofrenda como símbolo del cariño que la provincia le profesa.

Ayer no fue una excepción. El buen tiempo de este ‘veranillo de San Miguel’ hizo posible que centenares de segovianos participaran y presenciaran este acto, que comenzaba pasadas las cinco y media de la tarde con el arranque desde el Azoguejo del cortejo formado por las asociaciones y colectivos que tomaron parte en la ofrenda, acompañados por los pasacalles interpretados por la Escuela de Dulzainas de Segovia.  A su llegada a la Plaza Mayor, se incorporaba a la comitiva la alcaldesa Clara Martín acompañada por varios ediles del equipo de Gobierno y el presidente de Procose, José María Ruiz, a quien este año la Real Cofradía encomendó la lectura de la ofrenda.

A la entrada del presbiterio del Altar Mayor de la Catedral, el deán Ángel García Rivilla y los canónigos Miguel Angel Barbado y Alfonso Frechel esperaban a la comitiva para recibir las ofrendas, y en su nombre, el presidente del Cabildo saludó al público y oferentes  para iniciar el acto con el cántico de la Salve a cargo del Cuadro Lírico ‘Julián Gayarre’

Posteriormente, la presidenta de la Real Cofradía Carmen Martín tomaba la palabra para explicar el sentido de la ofrenda y presentar al oferente, que  se dirigió a la patrona “agradecido y sorprendido” por esta encomienda y que se confesó “enamorado de esta tierra, de sus olores, su sabor, su música y su color”.

Así, señaló que La Fuencisla “no aparta sus ojos de cuantos luchan cada día por aportar algo bueno a su ciudad, a su familia, a sus vecinos desde el lugar que tiene cada uno”.  Ruiz Benito apeló al amparo de la virgen para ser “una ciudad entrañable y hospitalaria, donde nadie se sienta extraño ni forastero”, así como para cambiar los corazones de los segovianos “más dispuestos a perdonar que a buscar venganza cuando la vida traiga momentos difíciles”. También recordó a los enfermos y a las  personas mayores para pedir que “reconozcamos el valor de toda vida, de toda edad, de todo silencio”.

Por el presbiterio pasaron cerca de una veintena de asociaciones y colectivos de Segovia y de varios puntos de la provincia para entregar sus ofrendas, recogidas por los integrantes de la Cofradía para posteriormente ser distribuidas entre los centros asistenciales de beneficencia de la capital.