Recuperan 60.000 euros que su padre invirtió en acciones de Bankia

Una sentencia del Juzgado número 6 de Segovia señala que la información dirigida a potenciales accionistas no se ajustaba “a la verdadera situación económica” de la entidad.

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La Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios (Ausbanc) ha calificado de “ejemplar e ilustrativa” la sentencia del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 6 de Segovia que ha permitido a los demandantes recuperar 60.000 euros que había invertido en acciones de Bankia su difunto padre.

La sentencia admite como hechos notorios el registro en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) del folleto informativo de la Oferta Pública de Suscripción (OPS) para la salida a bolsa de la entidad financiera en la que se fusionó Caja Segovia. También ha tenido en cuenta las dos comunicaciones que hizo el banco que presidía en ese momento el exministro y expresidente del FMI, Rodrigo Rato, a la citada Comisión, antes y después de auditarse.

El fallo de la magistrada-juez Beatriz Rico Maroto, de fecha 9 de julio, declara la nulidad de los contratos de compra de acciones suscritos por el padre de los demandantes en junio de 2011 y condena a Bankia a devolver los 60.000 euros invertidos más los intereses legales desde la fecha de suscripción, así como a pagar las costas del procedimiento judicial.

Sobre el folleto informativo, la titular del juzgado señala que “contenía datos que no se ajustaban a la verdadera situación económica de Bankia, por lo que de haberlo sabido nadie hubiera comprado las acciones”. De ahí la nulidad del contrato, concluye.

El citado folleto, editado precisamente con motivo de la salida a bolsa, describía a Bankia en ese momento como la primera entidad financiera en términos activos totales en España y la atribuía un beneficio pro forma de 91 millones de euros y un beneficio consolidado de 35 millones en la cuenta de resultados del primer trimestre de 2011.

Además daba cuenta de los resultados positivos de las pruebas de resistencia a las que el Banco de España y el Banco Central Europeo sometieron en julio de 2010 a las cajas que posteriormente conformarían Bankia (Caja Madrid, Bancaja, La Caja de Canarias, Caja de Ávila, Caixa Laietana, Caja Segovia y Caja Rioja). En este sentido, el citado documento informativo indicaba que incluso dispondría de un exceso de capital de 5.991 millones de euros ante un escenario de tensión, de 1.714 millones de euros en un escenario adverso y de 639 millones en un escenario de deuda soberana. De este modo, la Cuenta de Resultados que figura en el folleto da al grupo Bankia un beneficio neto consolidado de 69 millones de euros, y un beneficio atribuido del grupo consolidado de 35 millones, ofreciendo “datos concretos sobre solvencia financiera”.

Sin embargo, la resolución judicial hace mención a un informe pericial emitido por el Banco de España en diciembre de 2014 que indica que ya el 28 de septiembre de 2012 el grupo Bankia-BFA, incluso en un escenario normal, precisaba nada menos que de 13.230 millones de euros para su recapitalización.

¿Qué había ocurrido entre la salida a bolsa en julio de 2011 y esa necesidad de capital en septiembre de 2012? Bankia realiza dos comunicaciones a la CNMV completamente contradictorias con apenas 20 días de diferencia. Así, el 4 de mayo de 2012 declara unos beneficios de 309 millones de euros, considerando las cuentas pro forma, y el 25 de mayo remite unas nuevas cuentas anuales del ejercicio 2011, esta vez auditadas, que ya reflejan pérdidas de 2.979 millones de euros.

La magistrada del juzgado segoviano hace referencia a una sentencia anterior de la Audiencia Provincial de Burgos (de marzo de este año) que destaca que entre la salida a bolsa y la intervención del grupo bancario por el Gobierno únicamente transcurren diez meses, plazo en el que “no sobreviene, ex novo, esta situación financiera, estando presente en la entidad, de forma conocida o, al menos, susceptible de serlo con empleo de una diligencia normal”. Por eso califica la información del folleto de “inadecuada y errónea” y añade que los clientes no tenían capacidad para eludirla.