Recompensa al esfuerzo

Juan Antonio Bachiller, fundador de Dayfisa e Infortel Comunicaciones S.L.

Cualquier empresario que se precie debe ser trabajador, noble y exigente. Y estos valores fueron los que le transmitieron a Juan Antonio Bachiller sus padres, y los que trata de transmitir a sus hijos y empleados; sin renunciar por ello a sus aficiones y a su pasión por su tierra natal.

Como buen informático, su vida es la de un hombre ordenado y recto. Es exigente y metódico, y lleva todo programado para que nada pueda quedar al azar.

Es Juan Antonio Bachiller Bermejo (Villacastín, 1953), creador y máximo responsable del grupo Dayfisa (Desarrollo, Asesoría y Formación Informática S.A), y de Infortel Comunicaciones, dedicada a la instalaciones de cableado, fibra y redes audiovisuales. Además está creando un nuevo departamento que se convertirá en futura empresa, Eficiencia y Ahorro Energético. La sede central del grupo se encuentra cerca de la Plaza de Castilla. En enero pasado inauguró una tienda en el nuevo complejo comercial de la Universidad Autónoma de Madrid. En total emplea a 34 personas. Y sus proyectos continúan adelante porque proyecta abrir nuevos mercados en África y América.

Las cualidades personales de Bachiller las aplica a sus negocios; pero también a su familia, de la que presume y a la que agradece la formación recibida. De sus padres, Casimiro y Domitila, destaca el valor del esfuerzo que le inculcaron y que vio cuando trabajaban los 365 días en un hotel-restaurante de carretera de Villacastín. Gracias a ello él pudo estudiar informática tras ingresar, con 9 años, en Los Misioneros de Segovia. Luego se marchó a Madrid, donde se licenció en Informática en la Universidad Politécnica. A menudo recibía la visita de su madre, que se desplazaba en autobús Madrid para comprobar su progresión. En 1977 aprobó una oposición del Ministerio de Obras Públicas y Vivienda. Fue responsable de informática de todos los palacios reales. Además fue director de una empresa de formación con sucursales en varias provincias y con más de 3.000 alumnos. Fue cuando, tras 18 años de funcionario decidió impulsar su propia empresa privada. Era 1990, cuando nació Dayfisa, que trabaja con los principales proveedores del mundo (Toshiba, HP, Apple, Microsoft…). Luego, en 2001 surgió Infortel. Ahora cuenta con la ayuda de su hija Beatriz, pues sus otros dos vástagos, Virginia y Jorge trabajan fuera. Y no olvida el apoyo que siempre ha obtenido de su esposa María Jesús, gracias a la cual ha podido dedicarse a lo que le gustaba, su trabajo. Todo ellos le han permitido también desarrollar la afición al fútbol que mantiene desde joven. Pero no sólo como jugador, sino como impulsor, pues fue promotor del primer equipo de Villacastín en los 70. En aquella época ya evidenció sus dotes como emprendedor al lograr la equipación de los once jugadores participando todo el equipo en la siega de una finca de algarrobas. Esa recompensa al esfuerzo la comprobó en su época estudiantil. Para poder practicar su afición deportiva tenía que lograr sobresaliente o matrícula, tal como le exigía el profesor de Arte. “Y lograba los dos premios”.

Al espíritu empresarial de Juan Antonio Bachiller se une su sensibilidad hacia los necesitados, como demuestra el apadrinamiento de niños huérfanos que realizó tras un viaje a Nepal. “Me marcó ver lo poco que tienen y lo felices que son”, confiesa, mientras atiende su teléfono móvil, el cual le delata su amor a su tierra natal al sonar como tono de llamada la inconfundible ‘jota respingona’.